La trama de pisos ilegales en oficinas se dispara en las torres de Zabalburu

Los vecinos de las torres acudirán a los tribunales.
Los vecinos de las torres acudirán a los tribunales. / JORDI ALEMANY

Las inspecciones del Ayuntamiento destapan seis apartamentos sin permiso municipal

JOSÉ DOMÍNGUEZ

El Ayuntamiento de Bilbao ha confirmado las peores sospechas de los vecinos de las torres de Zabalburu: en el laberinto de oficinas existente en las plantas bajas de la urbanización se están habilitando pisos ilegales. El número definitivo de la trama todavía no es definitivo -los residentes dicen haber localizado más-, pero el área municipal de Urbanismo ha destapado ya seis apartamentos y, tras la pertinente inspección, dado orden a su único propietario -al mismo tiempo gestor de fincas del grupo residencial, compuesto por 470 hogares-, de que se eliminen todos los elementos instalados sin permiso para alquilarlos como alojamiento y que se les vuelva a dotar de uso exclusivamente comercial o empresarial. Sin embargo, fuentes municipales reconocen no poder forzar su desalojo si no lo hace voluntariamente el titular, «que no lo ha hecho», o lo decide un juez, por lo que la recién creada asociación de Damnificados de Zabalburu le demandará en los juzgados para lograr una orden que lo avale.

Los informes de la subárea municipal de Disciplina Urbanística coinciden en todas las inspecciones realizadas. Los locales, que carecen de cualquier licencia constructiva municipal o permiso de habitabilidad, están equipados con «un frente de cocina que dispone de placa de fuego, extracción, microondas, lavavajillas y nevera, un baño completo, zona de estar y comedor». Las vitrocerámicas, además, «se han ocultado mediante un tablero pegado a la encimera» y, en función de las dimensiones del apartamento -la mayoría inferiores a 40 metros cuadrados-, también se han localizado habitaciones independientes.

LA CIFRA

380
euros al mes de alquiler abonan algunos de los residentes en las viviendas sin permisos municipales.

Tras detectarse los primeros de estos dos casos en abril a raíz de un registro de la Policía Municipal, los vecinos han investigado a fondo y aseguran haberse encontrado con «muchas sorpresas desagradables». Entre ellas que «probablemente estemos pagando entre todos la luz y el agua de estos pisos porque vemos que las tomas están instaladas por fuera de las paredes de los pasillos y todas ‘pinchadas’ a nuestra red general».

Casas sobre una terraza

Además, y tras revisar los planos originales de las torres, han descubierto que, al menos dos de estos pisos, han sido construidos en lo que era «una galería de servicios, unas terrazas de cinco metros de anchura que se han cerrado como locales dejando poco más de un metro como pasillo». El problema es que, al margen de una posible apropiación privada ilegal de suelo de la comunidad que también están investigando, estos espacios abiertos no se diseñaron por una mera cuestión de índole estética sino de seguridad. «Buscaban separar preventivamente la zona de viviendas de la de calderas y de las maquinarias que dan servicio a los bloques residenciales», subrayan. De hecho, justo por esos pisos ilegales pasan «tubos enormes de gas, agua caliente, saneamiento y ventilación que, si tienen alguna fuga o explosión, pueden dar un buen susto, sino es peor, a los que viven aquí abajo».

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