El Correo
Nokia vuelve a sonar

Nokia vuelve a sonar

  • Diecisiete años después de conquistar el mercado con un móvil indestructible, y tras una larga travesía del desierto, la empresa finlandesa recupera el mítico 3310. La telefonía móvil se apunta a la moda vintage

Dicen los expertos que, aunque todo comenzó con el Nokia 3210, fue la siguiente creación del gigante finlandés la que verdaderamente hizo historia. El 3310, apodado 'el indestructible', introdujo tres detalles impensables por aquel entonces para un teléfono al alcance del consumidor medio: la posibilidad de cambiar la carcasa a voluntad, la de ponerlo en modo vibración y la opción de mandar tres SMS (para quienes no lo recuerden, los mensajes de texto tenían un número máximo de caracteres) en uno. Además, por supuesto, de la incorporación del famoso juego Snake II, más conocido como 'la serpiente'.

Pues bien, aquel teléfono que hoy, de solo mirarlo, a todos los que han rebasado los cuarenta les produce un incontenible ataque de nostalgia, volverá por obra y gracia de la compañía finlandesa HMD, dueña de los derechos de explotación de Nokia desde el año pasado. Diecisiete años después de que fuera retirado del mercado, el móvil mejor vendido de la historia antes de que la tecnología -y Mr. Steve Jobs- alumbrara una nueva era y revolucionara nuestras vidas, volverá para alegría de muchos.

A la espera de confirmar si HMD, junto a otras novedades de las que aún no se sabe apenas nada, anunciará oficialmente la resurrección del mítico modelo durante el próximo Mobile World Congress que se celebrará en Barcelona a finales de mes, la información que estos días ha corrido como la pólvora por todo el planeta es que saldrá al mercado con la misma estética y un precio de aproximadamente 60 euros (a principios de los 2000, dependiendo del contrato, podía costar unos 150 euros). También que solo estará disponible en el mercado europeo y norteamericano y que, probablemente, habrá incorporado nuevas aplicaciones.

Duro de verdad

Si es usted una de los 126 millones de personas que alguna vez tuvieron un 3310, sabe perfectamente que era casi imposible acabar con él. No se podía decir que fuera un teléfono inteligente, pero a bruto no le ganaba nadie: sobrevivía a caídas desde un tercer piso y, por supuesto, a alguna que otra inmersión fortuita. Si no pertenece a tan selecto club, internet está sembrado de vídeos que demuestran cómo aquellos 133 gramos de plástico (básicamente no llevaba otra cosa) eran capaces de soportar la embestida de una catana, el paso de un coche por encima, su uso como cascanueces... Cualidades ensalzadas hasta la exageración en 'memes' en los que sustituye a un martillo -incluso al del mismísimo Thor-, al ariete de las fuerzas policiales para derribar una puerta, a un chaleco antibalas...

Por si aquello no hubiera sido suficiente, el 3310 fue el primer móvil al que, como a la Barbie, se le podía cambiar de atuendo según el humor y gusto de cada uno. Acostumbrados como estábamos a serios terminales de tonos oscuros (al principio la inmensa mayoría eran negros o plateados), despojarlo de los colores de Etiopía para vestirlo con los toros de Kukuxumusu le daba un aire a nuevo que podía durar semanas; casi, casi, el tiempo que tardaba en agotarse la batería. Vale, es verdad que ahora acabamos con ella en nada a fuerza de escuchar música, hacer fotografías, regar el éter con whatsapps y, si la cosa cuadra, ver un partido televisado, pero también que el Chuck Norris de los móviles era inagotable. El 3310 podía pasarse 260 horas (casi 11 días) sin tener que reponer fuerzas si permanecía simplemente a la escucha.

Ese detalle, teniendo en cuenta que hoy en día las adicciones tecnológicas desbordan las consultas médicas y son pocos (o ninguno) los que pueden decir que han pasado el día sin hacer una sola llamada o mandar y recibir un solo mensaje, resulta poco práctico. Pero su atractivo, explica el experto J. Mikel Fonseca, es que con su apuesta Nokia se apunta al valor en alza de todo lo retro. «Más que de tecnología, es una cuestión de moda. Estas navidades Nintendo puso a la venta de nuevo su primera consola y fue un auténtico petardazo. Está claro que el relanzamiento de Nokia no estará solo basado en el 3310, pero será una apuesta vintage que les servirá para hacer caja».

Parece claro que la decisión de la multinacional finlandesa, además de un guiño a aquella generación que una vez tuvo un 3310 en las manos, pretende sacar partido de la nostalgia de aquel tiempo en el que éramos capaces de controlar las nuevas tecnologías. Esa es también la opinión del psiquiatra Jerónimo García San Cornelio. «Creo que este tipo de estrategias reivindican al sujeto y van dirigidas a todos los que somos capaces de comparar, porque, evidentemente, las nuevas generaciones ven las cosas de otra forma. Teléfonos como el Nokia 3310 te dan la opción de estar conectado, pero de otro modo, un poco apartados de la religión de 'la gran manzana'».

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