«Es una vergüenza. El metro no ha puesto ni un triste autobús»

A la izquierda, la unidad del arrollamiento. Al lado, usuarios esperan un autobús. / Luis Calabor

Los usuarios de Metro Bilbao muestran su malestar al no facilitarse un transporte alternativo durante el parón entre las estaciones de Lutxana y Leioa

GABRIEL CUESTA

Nerea Letamendia se encontraba en el vagón que ha arrollado mortalmente a una persona este lunes en la estación de Erandio. Esta vecina de Sopela de 34 años pasó un mal trago cuando sintió «el sonido del impacto» y cómo el tren se detenía «sin el sonido habitual del freno». Tuvo que bajarse y salir de la estación de Erandio cuando se dirigía a su casa desde Bilbao. «La coordinación me sorprendió. Casi al momento se presentaron allí los servicios de emergencia», recuerda. «La evacuación fue muy tranquila. La gente salió en silencio y sin empujones. Además, Metro Bilbao abrió los tornos para que no se formase ningún tipo de aglomeración».

El metro ha restablecido sobre las 14.30 horas el servicio después de que el arrollamiento obligase a cortar el tráfico de convoyes en ambas direcciones entre las estaciones de Lutxana y Leioa durante más de una hora. Según han informado fuentes el Departamento de Seguridad, los primeros indicios apuntan a un suicidio.

Durante ese periodo las estaciones de Astrabudua y Erandio han permanecido cerradas y, al no habilitarse lanzaderas, los responsables de Metro Bilbao han recomendado a los afectados que se dirigían a la margen derecha bajarse en San Ignacio para tener acceso más fácil al transporte público.

Sin embargo, la situación ha sido un caos fuera, donde no se ha facilitado ninguna lanzadera de autobuses, alternativa para el que quisiera retomar el servicio en Leioa o Lutxana. La carretera de la ría se ha colapsado y el paseo se ha llenado de usuarios que han optado por caminar para llegar hasta una de las estaciones en servicio. «Había mucha gente en las marquesinas haciendo 'auto-stop' para ver si les acercaban. Yo he tenido suerte y ha venido mi hermana a buscarme en coche».

Hay otros usuarios que no han tenido fortuna a la hora de buscarse la vida para llegar a su destino. Susana Castro cogió el metro en Indautxu para volver a su casa de Erandio. «Metro Bilbao avisaba de que el servicio estaba cortado cuando ya habías pasado los tornos. Nos imaginábamos que pondrían un transporte alternativo, pero en Lutxana no había ni un triste autobús», recuerda esta vecina de 48 años. «Decían que al no ser una avería no iban a dar una solución al parón. Es una vergüenza porque aún así la gente ha pagado por un servicio en condiciones. Estoy agotada porque tengo nueve hernias y me he levantado a las cinco de la mañana para trabajar». Susana caminó por el paseo de la ría hasta su domicilio al estar «el servicio de Bizkaibus desbordado». «Los buses ni siquiera se detenían a coger gente porque ya iban llenos. Dos ancianos llevaban una hora de pie esperando en la parada». El camino era incluso peligroso, en opinión de esta vecina. «En algunos tramos del paseo había obras y la gente tenía que caminar por el medio de la carretera».

En estos momentos, el tráfico está completamente normalizado. La línea de Bizkaibus 3411, que hace la ruta Bilbao-Getxo-Azkorri, ha acumulado retrasos, con autobuses completos que en algunos casos no podían recoger viajeros.

Luis Calabor

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