Los supervivientes de Larrabetzu: «Salieron en calzoncillos. El barro se lo tragaba todo»

El lodo ha engullido la carretera por completo. / Pedro Urresti

Los tres jóvenes tuvieron que «romper los cristales del coche» porque el lodo «llegaba hasta las ventanas y no podían salir» debido al derrumbamiento de una ladera durante la madrugada del martes

GABRIEL CUESTA

«Dejaron las zapatillas, botas, pantalones... Todo. Casi salieron desnudos porque el barro lo tragaba todo». A los tres jóvenes les costará unos días olvidar la angustiosa vivencia de cómo escaparon por los pelos del interior del coche engullido por la tierra tras el derrumbamiento de una colina en Larrabetzu en la madrugada del martes. Afortunadamente salieron ilesos. El padre de uno de los ocupantes del turismo, Loren Larrabe, ha contado cómo huyeron «descalzos y prácticamente en calzoncillos» para recorrer así «300 metros para llamar a la familia y a la Ertzaintza» porque «no había cobertura».

«Esa curva tiene muy poca visibilidad y cuando la tomaron se les paró el coche. Quedó completamente bloqueado y les empezó a venir una lengua de barro. No podían salir. Se quedaron en el coche porque no podían abrir las puertas. El lodo les tapó hasta las ventanas», narraba el padre en Radio Euskadi. «En un primer momento no abandonaron el coche. No había luz y solo se escuchaba ruido de árboles que cascaban y caían. Mi hijo dice que pudo estar casi una hora. Igual fueron solo quince minutos, porque se les hizo eterno». «Debió de ser impresionante», reconoce Larrabe.

Finalmente consiguieron «romper varios cristales del coche» para salir. «Al salir seguían cayendo árboles. Pudieron encontrar dónde estaba el asfalto y consiguieron escapar con la luz de un móvil», explica. «siguen con el susto en el cuerpo. Mi hijo ha pasado mala noche», ha asegurado Larrabe tras evitar una catástrofe «por los pelos». El padre explica que su hijo y sus dos amigos venían de Urkiola de hacer 'snow'. «Suele ir la chavalería allí a esquiar porque hay luz». «Al día siguiente han ido a intentar coger cosas del coche, pero estaba como si hubiera habido un terremoto. El coche no se podía sacar, no había manera». «Martes y 13 nunca mejor dicho», bromea Larrabe para tratar de quitarse el susto del cuerpo.

Cuatro campos de fútbol

El desprendimiento que ha cortado la carretera BI-3102 cuenta con un volumen de 100.000 metros cúbicos, equivalente al que cubre cuatro campos de fútbol, según ha dicho hoy el diputado foral de Desarrollo Económico y Territorial, Imanol Pradales. Pradales ha visitado hoy la zona afectada, en la carretera local que enlaza Larrabetzu con Morga y Mungia, que permanecerá cerrada entre 3 y 4 meses y en la que ya trabajan geólogos y topógrafos forales para analizar el alcance del derrumbe.

El diputado ha explicado que la acumulación de agua por las abundantes lluvias de este «duro» invierno ha sido la causa del desprendimiento, que comenzó en la ladera del monte unos 500 metros por encima de la carretera. Esa primera rotura se fue desplazando y provocó una gran fisura cerca de la carretera que hizo caer sobre la calzada una inmensa cantidad de tierra. Además, ha precisado que el desprendimiento afectó a unos 100 metros lineales de la carretera.

Apoyados con drones para observar el alcance del desprendimiento, los técnicos de la Diputación trabajan en una cartografía de la zona afectada y harán catas en el terreno para comprobar cómo está la ladera. El diputado foral espera que durante esta semana se lleve a cabo un análisis completo, con vistas a empezar la próxima semana a realizar actuaciones para estabilizar la ladera. El diputado foral ha pedido a los curiosos que no se acerquen a la zona dado que la ladera «sigue moviéndose» y hay que actuar con cuidado hasta que se asiente.

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