El Superpuerto comienza a ganar al mar una superficie como 60 campos de fútbol

El Superpuerto comienza a ganar al mar una superficie como 60 campos de fútbolGráfico
IZANIA OLLO

Instalados los bloques de hormigón gigantes del nuevo espigón, a partir de enero de 2019 se rellenará con arena dragada del fondo del Abra

JOSÉ DOMÍNGUEZ

«¿Ves esos camiones que parecen ir por encima del agua? Las obras marítimas son poco agraciadas, porque hasta que no se ejecutan al 75% no se aprecia su dimensión real». El director de la Autoridad Portuaria de Bilbao, Carlos Alzaga, apunta con el dedo hacia la zona donde se construye el espigón central del Superpuerto en Zierbena, su última gran ampliación y una de las más costosas: solo su primera fase cuesta 73,6 millones de euros. De aquí a finales de 2019 se ganarán 33 hectáreas al mar para nuevas actividades portuarias, que en una segunda fase –en redacción ya, pero sin fecha de inicio– casi duplicará sus dimensiones hasta el equivalente a 60 campos de fútbol. El caso es que llevan trabajando 15 de los 39 meses de plazo previstos, pero, con la marea alta como está, apenas se aprecian unas tierras removidas por una excavadora y piezas de canalizaciones de hormigón. Unas decenas de metros más allá, el precario vial se difumina bajo el mar sin que eso preocupe a los camiones cargados de arena, que mantienen su rumbo hacia el abismo sin mayores preocupaciones. Y es que debajo del agua hay ya mucho trabajo hecho, como la inmersión de 22 gigantescos 'cajones' de hormigón que son la base del futuro muelle.

Análisis semestrales del fondo del mar controlan que los dragados no afecten a las playas

«Con bajamar, cuando el nivel desciende hasta cinco metros, se ve el perímetro completo, 1.070 metros de dique en forma de L invertida», tranquiliza el responsable portuario. Una obra faraónica que exige medios excepcionales, como estos bloques de hormigón armado: en cada uno de ellos entraría un edificio entero de ocho pisos con nueve viviendas de 75 metros cuadrados por planta. Para construirlos se ha empleado un sistema no menos sorprendente, como si fueran flotadores. «La adjudicataria ha utilizado una plataforma especial. Una vez fabricada la base del cajón, se hundía a medida que se levantaban las paredes, de modo que, a pesar de tener 24 metros de altura, siempre sobresalían 7 u 8 sobre la lámina de agua», explica.

Una vez terminada, varios remolcadores empujaban la pieza hasta el punto de inmersión, «un trabajo de precisión, ya que todas están alineadas». Tienen la forma de «un ladrillo gigante, con agujeros dentro, que ahora rellenamos para asentarlos definitivamente». Eso es lo que justifica el trasiego de camiones.

Tierras de Zorrozaurre

Esta explanada –a la espera de la segunda fase– se cerrará con una escollera hecha con las rocas de las obras de estabilización de la antigua cantera de Punta Lucero, ubicada en la esquina que separa el Superpuerto de la playa de La Arena. Según Carlos Alzaga, el millón de metros cúbicos que se sacarán de allí se destinará hacer «una pirámide submarina alargada que en su base tendrá 110 metros y en la cima apenas 10»-.

Junto a este recinto, el Puerto ha reservado otra 'piscina' para acoger los 300.000 metros cuadrados del material procedente de la excavación del canal de Deusto, obras que ya han comenzado. «Ultimamos ya los detalles con el Ayuntamiento, ya que se traerá en barcazas por la ría y, aunque se someterá a controles medioambientales, quedará aquí confinado ante el mínimo resto posible de contaminación», subraya Alzaga.

De todas formas, el hito más importante de esta obra no arrancará hasta enero de 2019 con el dragado en el fondo marino del Abra de 6,3 millones de metros cúbicos de arena. Los trabajos se realizarán a 3,5 kilómetros de la costa mediante una draga también gigante, «o dos grandes, aún no está decidido, ya que la idea es succionar 33.000 metros cúbicos diarios de arena». Este megabuque vendrá de Asia u Oriente Próximo, donde proliferan las obras para ganar terreno al mar, «como la isla de Las Palmeras de Dubai». El Puerto velará por los controles medioambientales en todo el proceso. De hecho, «ya hacemos análisis semestrales del fondo del mar para demostrar que el dragado no tendrá ningún impacto en las playas del entorno». Esta fase deberá concluir antes de la temporada de baños – 15 de junio–, de manera que la primera fase del espigón central se pueda «recrecer con hormigón tres metros y medio más antes de ponerla a disposición de las empresas a principios de 2020».

Temas

El Hito

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos