Superhombre en Santutxu

El colegio Luis Briñas no se libra de los problemas

Superhombre en Santutxu
Pablo Martínez Zarracina
PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

El pleno del pasado junio tuvo un gran turno vecinal. Cómo sería que el alcalde llegó a reconvenir a la vecina interviniente: «¡Jamás hubiera esperado esas preguntas de una educadora!». La educadora era del colegio Luis Briñas y acababa de lanzarle al pleno unas preguntas fabulosas. «¿Les seguimos enseñando a nuestros niños que los políticos están para ayudar y proteger a los menores?», dramatizó. «¿O les enseñamos que esos políticos van a seguir dejando que se hacinen en los pasillos y lleguen mojados a clase?» Al alcalde debió de indignarle el intrusismo. Que un político vea a un particular manejar así la demagogia es como que un médico descubra a un socorrista operando en el quirófano. ¡A ver si va a poder cualquiera utilizar a los niños como argumentos lacrimógenos a su favor!

La profesora del Luis Briñas solo pedía ayuda. Tras una breve protesta de veinte años, en el centro habían conseguido que el Gobierno vasco les construyese algo de cierta necesidad en una ciudad levemente lluviosa como Bilbao: un patio cubierto. Pero, al conocer el proyecto, descubrieron que en el patio -una «pista polideportiva» en realidad- no habría baños ni vestuarios. Casi un año después, la obra se ha finalizado sin resolver esas carencias y añadiendo otras nuevas y asombrosas. Por ejemplo, unas verjas con revestimiento cortante.

Ayer la oposición hizo comparecer al concejal de Educación para ver si el Ayuntamiento va a aceptarle al Gobierno vasco semejante patata caliente. Koldo Narbaiza insistió en que, cuando reciban la obra, comprobarán que todo está bien. Es lo que haría cualquiera. Aunque cualquiera habría seguido muy de cerca la obra: los fiascos es mejor y más barato atajarlos a tiempo. Es tan obvio que igual no hay error, sino estrategia. Piénsenlo. Con unos profesores desesperados enseñando ya la antipolítica, unas instalaciones que someten al alumnado a la intemperie y unas verjas cortantes que solo permitirán escapar a los más fuertes, del Luis Briñas, en lugar del bachiller, pronto saldrá necesariamente el superhombre. ¿No será uno de esos proyectos de Urkullu? Plan Nietzsche Gozatu 2050. En Santutxu. También es mala suerte.

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