El Correo

La pirámide nutricional saludable se tambalea

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La nueva pirámide nutricional.

  • Expertos censuran la incorporación en la cúspide de los suplementos alimenticios y el mantenimiento del alcohol, aunque valoran que se incluyan conductas como el ejercicio físico o el equilibrio emocional

La pasada semana, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) publicó la nueva pirámide de alimentación saludable, que presenta novedades llamativas que han dado mucho de qué hablar. Por un lado, se incluyen actitudes y conductas como el ejercicio físico, el equilibrio emocional o las técnicas culinarias saludables. Por otro, aparecen por primera vez los suplementos nutricionales en la cúspide. Esta guía alimentaria ha provocado las críticas de muchos expertos del sector nutricional, que siguen pensando que se trata de una pirámide obsoleta, a la que le faltan y le sobran piezas a partes iguales.

El elemento que más controversia sigue provocando es el mantenimiento del alcohol, en un consumo opcional, moderado y responsable. «En esta guía sobra el alcohol», señala Eider Sánchez, Dietista Nutricionista de Policlínica Gipuzkoa. «No tiene beneficios para la salud. A nivel social su consumo está muy interiorizado, pero no debería estar incluido en la pirámide. Los antioxidantes que puede aportarnos por ejemplo el vino podemos obtenerlos de otros alimentos sin necesidad de ingerir alcohol», señala.

Mitos como que un vaso de vino en la comida es bueno para el corazón o que la cerveza es saludable están aún muy extendidos. Para la Dietista Nutricionista Gabriela Uriarte la presencia de la cerveza y del vino en esta pirámide resulta «vergonzoso». «Lo que provoca es que la gente siga creyendo que no hace daño y, no nos olvidemos, el alcohol es hepatotóxico». Uriarte critica también la medida de consumo recomendada. «¿Qué es moderado? Todos los pacientes a los que pregunto por su consumo de alcohol me contestan que 'lo normal'. Son términos ambiguos que no deberían utilizarse desde la salud pública», apunta.

Una de las novedades más criticadas por parte de los expertos es la incorporación de los suplementos nutricionales en la cúspide de la pirámide. «No son alimentos, por lo que están fuera de lugar en una guía de alimentación», apunta Sánchez, quien considera que a pesar de que se detalla que se trata de una «opción individualizada», es un término que «lleva a confusión. Parece que la suplementación queda en manos de los ciudadanos y no de los profesionales, que son quienes lo recetan». Uriarte recuerda que «no necesitamos suplementos en nuestra alimentación, salvo en casos concretos como embarazos o periodos de lactancia».

Esta pirámide, elaborada con la colaboración de más de cien expertos en alimentación y salud pública, mantiene en su cima productos como la bollería, el azúcar, las chuches o las patatas fritas. En el segundo escalafón aparecen el chorizo, la morcilla y las carnes procesadas. Todos ellos enmarcados dentro de una «ingesta ocasional y moderada». «En una pirámide de alimentación saludable tienen que aparecer alimentos que lo sean. Y estos no lo son», señala Gabriela Uriarte, que aclara que aunque en la práctica «no pasa nada por comer un trozo de chorizo o un pedazo de tarta de vez en cuando», no se pueden incluir como alimentos «aconsejados desde la salud pública».

Para Eider Sánchez el problema también radica en que estos productos están colocados de tal manera «que son lo primero que se ve al observar la pirámide», una manera «innecesaria» de incentivar su consumo.

Los integrales, aplaudidos

Pero no todo han sido críticas. La nueva guía también ha recibido el beneplácito de los dietistas nutricionistas en algunos aspectos como la aparición, por primera vez, de los cereales integrales como base de una alimentación saludable. «Aunque me falta más presencia para las legumbres y los frutos secos. También me parece adecuado que se especifique que el consumo de pan, la pasta o el arroz depende del grado de actividad física, porque nuestro estilo de vida es mucho más sedentario que antes», apunta Eider Sánchez.

La pirámide ha dado la bienvenida a ciertas conductas para mantener una vida saludable, como tener una actividad física diaria de 60 minutos, mantener un equilibrio emocional o utilizar técnicas culinarias saludables, como la cocina al vapor. «Todo eso está muy bien, sobre todo por el hecho de incidir en el ejercicio físico, pero al fin y al cabo resultan elementos distractores dentro de una tabla alimentaria que no está bien planteada», opina Gabriela Uriarte, que cree que esta guía resulta tan confusa que acaba «desinformando» a la población. «No podemos olvidar que es un elemento educacional, una herramienta de salud pública», recuerda.

Ambas profesionales coinciden en que se trata de una guía «obsoleta» y que provoca «confusión» en la ciudadanía. «A la hora de hacer dieta, cada caso debe ser individualizado en base a las características de cada persona», apunta Eider Sánchez. Para Gabriela Uriarte, la pirámide española sigue siendo un elemento «corrompido por los intereses de la industria alimentaria».

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