El Correo

Entre el 'postureo' y el negocio

Una pareja corre por la arena de la playa
Una pareja corre por la arena de la playa / R.C.
  • La fiebre por el running parece, ahora más que nunca, al alza en España, donde mueve unos 300 millones de euros

  • Hoy por hoy, el 40% de los artículos deportivos que se venden están relacionados con esta modalidad deportiva

Correr ya no es de cobardes. Quizá nunca lo haya sido. En España habrían más de 2,5 millones de ser cierto. Y es que el running (footing o jogging para los menos modernos), que nació hace ya hace cuatro décadas en EE UU, está más de moda que nunca en España. Es sin duda una tendencia al alza. Porque el fenómeno atrapa por igual a veteranos, jóvenes, ejecutivos o parados. Pronadores y supinadores. Por calles y por parques. A cualquier hora.

Correr se ha convertido en el deporte rey del 'fashionismo' global que triunfa entre famosos, aspirantes o anónimos. Reyes absolutos del 'postureo' deportivo son por ejemplo los llamados runners sociales. Ellos están presentes en todas partes y hacen del deporte - tecnología un binomio inseparable. El smartphone debe estar presente porque hay que compartir los progresos en las redes y subir 'selfies' de los lugares donde transcurre la carrera. Primero, un plano en picado de las zapatillas, que si son de algún color llamativo mejor. No es que vaya a dar mayor carisma al recorrido pero estará a la última. Si son carreras populares, imagen del dorsal y listos para correr.

Imagen de la aplicación móvil Runstastic

Imagen de la aplicación móvil Runstastic / R.C.

Con esto, el negocio de las aplicaciones móviles para contar kilómetros llevan tiempo en auge. Sports Tracker, Runstastic o Endomondo, entre muchas otras, han motivado el exhibicionismo en las redes. La lucha contra los elementos puntúa doble en esto del 'postureo' deportivo. Llueva o haga sol. Sea de día o de noche, algunos se ven en la necesidad de contarlo. Y si hace falta se cuelga una foto del amanecer para que quede claro que entrenas a las 6 a.m.

Se supone que es el deporte más barato del mundo pero se ha convertido además en un negocio muy lucrativo. En España el running mueve cerca de 300 millones al año, según la firma de estudios de mercado NPD Group. Hoy por hoy, el 40% de los artículos deportivos que se venden están relacionados con esta modalidad deportiva. Las principales empresas, Nike, Adidas, Asics o New Balance, se han lanzado a las calles a correr junto a sus clientes, así como un auténtico aluvión de patrocinadores.

Desde tiendas de deporte hasta organizadores de carreras, agencias de viajes, tecnología, complementos nutricionales o entrenadores se han beneficiado de esta moda. Ningún otro deporte tiene más páginas web ni más blogs ni, por supuesto, blogueros. Cada corredor es, en sí mismo, una fuente inagotable de información.

Carreras solidarias, de montaña o exóticas

Varias zapatillas de la marca Nike son expuestas en una tienda deportiva

Varias zapatillas de la marca Nike son expuestas en una tienda deportiva / Reuters

Nacieron los carreras de cinco, diez, quince kilómetros, las media maratones, las maratones, las ultramaratones o las carreras de montaña. Hay carreras en desiertos como el Sahara, el Gobi, en Alaska, en el Polo Norte, en Tierra del Fuego, en el Himalaya, en la Gran Muralla China, la subida al Empire State Building… Las hay para todos los gustos. Hasta exóticas: Tokio, Patagonia, Tahiti o Hawai, por ejemplo.

Solidarias, nocturnas o urbanas. En España hay más de 3.000 carreras populares al año, sin incluir duatlones y triatlones, según las cifras de las webs runners y vamosacorrer. Y uno de los problemas de este 'boom' es la subida de precios para participar con dorsal. Un ejemplo es la 'Maratón de Barcelona', que en 2008 costaba apuntarse en los primeros plazos unos 45 euros mientras que el año pasado las personas que se inscribieron pagaron 62. Algunas son más baratas, claro. En la San Silvestre de Madrid, por 20 euros, hay derecho a camiseta-dorsal, un chip de cronometraje, seguro, asistencia médica en toda la carrera y aparición en los resultados de carrera o guardaropa.

Tanto en las redes sociales como en los foros para corredores hay cientos de atletas populares indignados con los altos precios de las carreras cuya organización, según un gran número de ellos, "deja mucho que desear en comparación con el precio que se paga". Año tras año, la gran mayoría de organizadores suben poco a poco las inscripciones, algo que ha provocado las iras de los corredores.

La inscripción no la única forma que utilizan los organizadores de las carreras populares para conseguir gran cantidad de beneficios. Muchas competiciones comercian con las imágenes que captan sus fotógrafos de los participantes vendiéndoselas como un recuerdo imborrable de su esfuerzo, que debe molar más que el 'selfie' que algunos se hacen al inicio.

Así, en alguna de las pruebas dan la posibilidad de adquirir el original de una fotografía durante la competición por cerca de 20 euros. Si el corredor quiere conseguir su imagen en meta, además de una foto conmemorativa y el original de la fotografía la cifra sube a los 35 euros.

Un grupo de ateltas, durante la 50 edición de la carrera Behobia-San Sebastián

Un grupo de ateltas, durante la 50 edición de la carrera Behobia-San Sebastián / Efe

Los organizadores de carreras populares no solo hacen negocio en España sino que también lo hacen en el extranjero. Una de las citas más populares y prestigiosas del mundo, el maratón de Nueva York, Príncipe de Asturias de los Deportes 2014, puede generar unos ingresos de 270 millones de euros. Además de los beneficios obtenidos por los patrocinadores, para conseguir una inscripción para la cita neoyorquina hay que rascarse el bolsillo: el dorsal tiene un precio de 347 dólares (266 euros). En la web de la conocida tienda MARATHinez se pueden obtener pack con dorsal, noches de hotel y vuelo a los maratones más importantes del mundo. Berlín, Londres, Boston, Nueva York y Chicago serían lo más de lo más. Nivel 'top' que diría aquel. A nivel nacional, han subido como la espuma las de Barcelona, Madrid, Valencia, Sevilla y San Sebastián.