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Tratamiento de laser endovenoso contra las varices.

Tratamiento de laser endovenoso contra las varices. / SRB

Las seis técnicas más avanzadas para combatir las varices

  • flebología

  • Cada vez son más las personas que se intervienen quirúrgicamente para solucionar este problema. Los expertos recomiendan acudir a un especialista experto en la técnica que se vaya a utilizar

Las varices son molestas y poco estéticas. Dependiendo de la sintomatología y su distribución se pueden someter a cirugía. La más habitual es la Fleboextracción, en la que se extirpan todas las venas varicosas visibles así como de la vena safena interna o externa (venas situadas en la superficie de la pierna y que suelen ser el origen de la mayoría de las varices). “Es una técnica totalmente válida y que hoy en día se sigue practicando muy a menudo, ya que es la única que está cubierta por la Seguridad Social o las aseguradoras”, señala el doctor Vicente Ibáñez, presidente del Capítulo Español de Flebología y Linfología. “Podemos determinar cuál es la distribución de las varices y su situación evolutiva, y en función de ésta hacer una propuesta terapéutica basada en la patología específica que presenta el paciente y en sus expectativas (que son un punto importante a tener en cuenta para cualquier propuesta)”.

Pero además de esta técnica, existe otro tipo de operaciones con técnicas más avanzadas, también recomendadas por la Sociedad Española de Cirugía Vascular (SECV). “Lo importante es acudir a un experto que nos recomiende qué técnica se ajusta más a nuestro problema”, asegura el doctor Ibáñez. Las técnicas más innovadoras son:

1. Flebectomía. Elimina las pequeñas venas dilatadas superficiales mediante una pequeña intervención ambulatoria con anestesia local. “Es un método seguro y eficaz para el tratamiento de las várices de mediano y gran calibre”, dice la SECV. A través de pequeñas incisiones de no más de 2 milímetros, que no necesitan sutura posterior, se extrae el trayecto varicoso mediante un instrumento similar a un ganchito.

2. Tratamiento ablativo: Se practica mediante láser endovenoso que quema la vena. No deja cicatriz pero puede quedar una pequeña pigmentación o equimosis (como un golpecito morado) que desaparece con el tiempo.

3. Radiofrecuencia: Después de una exploración ecográfica y con anestesia local, se introduce un pequeño catéter en la vena afectada, a través de una pequeña punción o incisión. Este catéter, que funciona con energía de radiofrecuencia, administra calor controlado en la pared de la vena dañada y la sella. De esta forma, el dolor, la hinchazón, los hematomas y la sensación de pesadez en las piernas desaparece inmediatamente a la vez que la sangre que circulaba por esa vena pasa a circular por venas sanas, restaurándose el normal funcionamiento del sistema circulatorio, asegura la SECV.

4. Vapor de agua: A través de un catéter, se inyecta vapor de agua a presión en un micro-tubo, que es calentado por corriente eléctrica. El agua se calienta y lleva el vapor por dentro de la vena hasta la zona varicosa. El vapor se condensa de nuevo en agua y el calor resultante es absorbido por la pared de la vena. Con esto se consigue cerrar la variz por el efecto calórico del vapor de agua sobre la pared venosa varicosa. Es tan novedosa que se desconocen los resultados a largo plazo.

5. Escleroterapia: Consiste en inyectar una sustancia de microespuma en las venas varicosas que destruye el tejido. Una vez que el organismo lo reabsorbe, no hace falta extirparlas.

6. Clavivein: De forma endovenosa, un catéter con un rotor en la punta rompe la íntima de la vena safena mientras se inyecta espuma al mismo tiempo. Es una técnica muy cara ya que se realiza mediante un dispositivo de un único uso. Sus resultados a medio y largo plazo no están demostrados, ya que se trata de una técnica muy novedosa, advierte la SECV.