El Correo

Los expertos proponen 21 medidas para erradicar en cuatro años la hepatitis C en España

Miembros de una plataforma de Hepatitis C.
Miembros de una plataforma de Hepatitis C. / Jesús Andrade
  • Extender el tratamiento a los 23.000 diagnosticados más leves y localizar a los entre 50.000 y 100.000 infectados por el virus que lo desconocen son las principales acciones

Los principales expertos españoles en patologías hepáticas e infecciosas están convencidos de que si el Ministerio de Sanidad y sus homólogos autonómicos ponen ya en marcha el plan de 21 medidas que han diseñado se podrá erradicar en solo cuatro años, para 2021, la presencia de la hepatitis C en España. La Alianza por la Eliminación de las Hepatitis Víricas, que además de a siete sociedades médicas suma a las asociaciones de enfermos, destaca que este logro sanitario convertiría a España en un «referente internacional», pues adelantaría en una década los objetivos que se ha marcado la Organización Mundial de la Salud.

En el paquete de medidas diseñado por la Alianza, a modo de hoja de ruta para las autoridades sanitarias, destacan dos: que el nuevo tratamiento de antivirales (con un 95% de efectividad) no solo se autorice para los casos graves, como hasta ahora, sino que se dé a todos los enfermos; y que se pongan en marcha planes específicos de cribado para localizar a los entre 50.000 y 100.000 españoles infectados por el virus que lo desconocen, que están sin diagnosticar.

El plan estatal de lucha contra la hepatitis C puesto en marcha por las administraciones sanitarias españolas en 2015, el más ambicioso de la UE, ha permitido tratar y liberar de la infección en la mayoría de los casos a 72.000 pacientes, los que padecían las patologías más graves. Los expertos creen que ha llegado el momento de que todas las administraciones, como ya hacen Madrid y la Comunidad Valenciana, den el paso siguiente y aborden también la curación de los 23.000 enfermos ya diagnosticados, pero no tratados con los nuevos fármacos, y de las decenas de miles que puedan surgir en los planes de cribado, sin distingos sobre el grado de gravedad de la dolencia.

Para hacer aflorar la multitud de españoles infectados que lo desconocen, entre el 35% y el 50% de todos los enfermos del país, proponen tres acciones destinadas a los grupos de mayor riesgo. Las dos primeras específicas. Un plan de detección y erradicación de la hepatitis C en las cárceles y otro idéntico dirigido a los pacientes con adicciones a la drogas, fundamentalmente los que en la actualidad o en el pasado han utilizado jeringuillas para consumir sus dosis.

     

Generación de riesgo

El tercer plan, en el que debería jugar un papel fundamental la atención primaria, sería recomendar la realización de las pruebas de detección del virus a todos los pacientes que cumplan varios criterios de riesgo. Uno de ellos es la edad. La mayoría de los infectados por hepatitis C tienen entre 40 y 65 años, que son las generaciones nacidas antes de que se conociera el virus y se desarrollarán pruebas de detección, y que coinciden también con los años del mayor 'boom' del consumo de heroína en España. Muchos de los factores de riesgo están vinculados a las agujas y su esterilización -el virus se transmite por la sangre-, por lo que se prestará también especial atención a personas con 'piercing' y tatuajes, a los que recibieron transfusiones antes de 1990, y a colectivos como los inmigrantes de países con alta prevalencia de la enfermedad o pacientes que muesten alteraciones en las pruebas hepáticas.

Para que lo anterior sea efectivo, piden que se suprima burocracia y se diseñe un procedimiento de diagnóstico en un solo paso y que las prueba puedan realizarse en cualquier centro sanitario. También ven necesario que al diagnóstico le suceda -en un máximo de mes y medio- el tratamiento, para una erradicación precoz, y que exista una clara implicación de la atención primaria en coordinación con la especializada. De igual manera, consideran fundamental realizar campañas de información y prevención, sobre todos entre los colectivos de riesgo y los más jóvenes, y estudios epidemiológicos que determinen con claridad su incidencia.

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