El Correo

¿Cuánto cuesta de más la cesta de la compra de un celíaco?

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La cesta de la compra de un celíaco sale a 21 euros más a la semana.

  • Los alimentos sin gluten han abaratado su precio en el último año, pero siguen siendo muchísimo más caros que los demás. El pan rallado, por ejemplo, multiplica su precio por diez

Una buena noticia para el bolsillo de los celíacos... y otra mala. El precio de los alimentos sin gluten ha emprendido una carrera a la baja... pero siguen siendo mucho más caros que los que contienen gluten. La cesta de la compra sale, exactamente, por 21,68 euros más a la semana, o sea 86,7 al mes y 1.041,41 euros al año. Eso si solo hay un celíaco en la familia, si son dos habría que multiplicar y lo mismo si hay tres, cuatro...

El dato está recogido en la actualización que hace a comienzos de año la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), que acaba de publicar el listado de precios de la cesta básica de la compra. El cálculo está hecho por raciones de 100 gramos y las diferencias son evidentes.

La tónica es que un producto en su versión sin gluten cueste de tres a cuatro veces más. Es el caso de las galletas, a las que se le calcula un precio de 27 céntimos por 100 gramos pero que se disparan hasta 1,15 euros si están libres de gluten, de las croquetas (de 0,53 a 1,42), la lasaña (de 0,52 a 1,96)...

Pero también hay excepciones. Por abajo, pocas, como la de los cereales, que cuestan 0,59 (ración de cien gramos) pero 0,84 los que comen los celíacos, o la cerveza (de 0,15 a 0,24). Por arriba, las excepciones son más y más llamativas. Como la harina, que multiplica casi por siete su precio: cien gramos cuestan 38 céntimos y solo 6 si tiene gluten. O el pan rallado, más de nueve veces más caro: de 11 céntimos, a 1,04 euros.

Como los cálculos se han hecho con una cantidad pequeña no parece tanto, pero vayamos a los lineales del supermercado y cojamos dos paquetes de pan rallado de 500 gramos, uno con gluten y otro libre de gluten. Al pasar por caja nos daremos cuenta mejor de la diferencia: 55 céntimos frente a 5,20 euros.

«Los celíacos, pese a soportar estos gastos extra, no perciben ningún tipo de bonificación ni subvención estatal, como sí ocurre en Italia, Francia, Reino Unido...», denuncian desde FACE. Pero había una buena noticia, que pese a que siguen siendo mucho más caros, cada año no van a más sino a menos. «Al comparar los precios de los productos con gluten entre el 2016 y el 2017 se observa un ahorro anual en una familia celíaca de 133,83 euros». O sea, 11,15 euros menos que el año anterior en la cesta de la compra mensual, o 2,78 euros en la semanal. Cálculo que se ha hecho sobre productos básicos y teniendo en cuenta una dieta estándar de entre 2.000 y 2.200 calorías por persona y día.

El gluten está presente en «el 80% de los productos procesados», es decir embutidos, chocolates, salsas, lácteos, bollería... Por eso, la dieta básica del celíaco la deben constituir «productos naturales como fruta, verdura, carne, pescado, leche, huevos...» y a ser posible, nada de alimentos a granel porque el riesgo de contaminación es mayor.

La celiaquía afecta al 1% de la población y en España se calcula que hay unas 450.000 personas. «Quien tiene un pariente cercano celíaco tiene una posibilidad de uno entre diez de ser también celíaco», advierten desde FACE.

No tiene cura pero no impide llevar una vida completamente normal a los afectados siempre que respeten una dieta sin gluten. Que no exige tampoco grandes renuncias. De hecho, en la web de FACE se dan ideas de recetas alternativas. La de las torrijas, por ejemplo, tan carnavaleras. Se preparan básicamente igual, a diferencia del pan, que debe ser sin gluten. El resto (leche, huevos, canela, limón, azúcar y aceite de oliva), como en el recetario tradicional.

Se pueden usar cosméticos

Pero, ¿cómo buscar y distinguir los productos sin gluten? «Hay símbolos oficiales: la marca de garantía que indica que está 'Controlado por FACE' y garantiza una cantidad de gluten inferior a 10 ppm (partes por millón) y el 'Sistema de Licencia Europeo' (ELS), que certifica cantidades de gluten inferiores a 20 ppm». Productos de este tipo pueden exigirse en los menús de los colegios, ya que la legislación obliga a los centros a ofrecer dieta alternativa a los niños afectados de celiaquía. No así en las oficinas en el caso de los adultos, que tendrían que negociar con la empresa esta circunstancia.

Siempre que la persona con intolerancia mantenga una dieta libre de gluten no se verá aquejada de la sintomatología más frecuente: estreñimiento, intestino irritable, dolores óseos y articulares... o diarrea, vómitos, falta de apetito, irritabilidad... en el caso de los niños.

El control, sin embargo, únicamente hay que hacerlo sobre la dieta. «La celiaquía solo afecta si se come o se bebe ese producto», por lo que las personas con intolerancia podrán utilizar, por ejemplo, cosméticos que contengan trazas de gluten sin notar efectos adversos.

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