El Correo

Una firma vasca instala en colegios un sistema para controlar tablets y móviles de alumnos

Los técnicos de la firma de ingeniería de Barakaldo con su IMT Lazarus, que utiliza colores para mostrar la actividad del alumno.
Los técnicos de la firma de ingeniería de Barakaldo con su IMT Lazarus, que utiliza colores para mostrar la actividad del alumno. / P. Urresti
  • Han detectado casos de escolares que apuestan en internet, entran en pornografía o graban a profesores y cuelgan sus vídeos

No todo son ventajas en la introducción de las tablets en los colegios en sustitución de los tradicionales libros de texto. Centros de enseñanza que utilizan estas nuevas tecnologías han hecho saltar las alarmas: han detectado casos de alumnos que hacen un uso incorrecto e, incluso, peligroso de estos dispositivos, que deberían emplear solo para estudiar. Pasan mas de cinco horas al día viendo vídeos en YouTube, series, películas, y jugando, tanto en horario de clase como en casa, sin que padres o profesores puedan detectarlo y evitarlo. Se han registrado situaciones más graves, como escolares que apuestan en internet, alumnos que graban a sus profesores y compañeros y cuelgan los vídeos en la red, o menores que consumen pornografía. Una empresa vasca ha instalado en siete colegios de la comunidad una plataforma -IMT Lazarus- que permite a profesores y padres vigilar y bloquear cualquier actividad en la tablet. El próximo curso lo pondrá en marcha en otros seis centros vascos y en medio centenar de toda España.

La firma baracaldesa IMT Cloud ha sido pionera en responder a la fuerte demanda que hay por parte de los colegios de contar con medidas de seguridad. Recibió un primer pedido de un grupo educativo vasco para que le diseñara un sistema eficaz que permitiera controlar la actividad de los menores con los dispositivos en el colegio. «El uso de iPad y tablets es reciente en la mayoría de colegios. Han puesto en manos de los niños una tecnología muy potente, sin que ellos cuenten con la responsabilidad suficiente y sin que profesores y familias tengan la preparación adecuada», explica Daniel Martínez de Dios, CEO de la firma de ingeniería.

Una buena parte de los ‘cortafuegos’ que utilizan los centros de enseñanza para evitar el acceso a contenidos inadecuados no son eficaces. «Los colegios instalan filtros para impedir conectarse a YouTube y a las redes sociales, o usar las cámaras de móviles, pero los chavales se los saltan con facilidad», añade.

Los niños y adolescentes son verdaderos ‘hackers’. Por ejemplo, una medida que utilizan los colegios es que a las ocho y media de la mañana, a la hora de entrada a clase, lanzan un barrido para bloquear la posibilidad de uso de las redes sociales y cámaras en móviles y tabletas. Pero los escolares encontraron el modo de evitar ese filtro. «Desconectaban el wifi a esa hora para que no les afectara el bloqueo y lo activaban después. También se conectan al internet de sus móviles y evitan cualquier control». Dominan la tecnología a unos niveles que padres y profesores ni imaginan. «Hemos descubierto que los chavales utilizan programas chinos, hay más de 800, para saltarse las medidas de seguridad», indica el responsable de la empresa baracaldesa.

Los técnicos de la firma tecnológica vizcaína han diseñado una plataforma, IMT Lazarus, que puede emplear cada profesor en el aula para bloquear cualquier función del dispositivo de sus alumnos -sin tener que recurrir al administrador del sistema en el centro-. «Además de impedir que los escolares burlen los filtros, controla la actividad de cada portátil o móvil, de forma individual. El profesor en clase, desde su tablet, ve lo que hace cada alumno y puede bloquear el acceso a YouTube, redes sociales, cámara de vídeo... de un solo portátil o de los que quiera y mediante un sistema sencillo», señala Ibon Moraza, responsable del proyecto.

Preocupación

Funciona ya en siete colegios e ikastolas de la comunidad desde este curso. «En uno de los centros lo hemos instalado ahora, casi a final de curso, por la urgencia que tenían para cortar las malas prácticas de algunos alumnos», apuntan los técnicos. El boca a boca ha funcionado y han recibido una avalancha de peticiones. En septiembre colocarán este sistema en seis colegios vascos más y ya tiene firmados contratos con cerca de cuarenta del resto del Estado, de Madrid y Andalucía principalmente. Son centros de todas las redes, pública, privada y concertada, laicos y religiosos.

«Se lo han tomado muy en serio porque había problemas graves», relatan los portavoces de la empresa, que dicen haberse topado con un panorama preocupante. «Las cámaras de móviles y tablets son un gran quebradero de cabeza para los colegios. Hay vídeos grabados por escolares a sus profesores o a compañeros que después suben a YouTube. Incluso, se han detectado grabaciones de menores en los baños. Es un peligro», advierten.

Hay muchos más riesgos. «Algunos docentes nos cuentan que saben que los chavales ven vídeos en clase o juegan con sus tablets sin atender a sus explicaciones y sin que ellos puedan ‘cazarles’ y evitarlo». La alarma ha llegado con casos más graves detectados por los colegios. Como el de un menor que utilizó la tarjeta de crédito de su padre para gastarse más de mil euros en el bingo online. O el de otro chico de 11 años enganchado a la pornografía en internet.

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