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Un joven aprende a pintar una carrocería mediante realidad virtual. / Arizmendi

La revolución educativa irrumpe en la FP vasca

  • Educación apuesta por los ciclos de alto rendimiento, sin asignaturas ni horarios ni exámenes, con aprendizaje por retos y grandes espacios en lugar de aulas

El centro donde se cuece el futuro de la Formación Profesional en Euskadi está en la localidad guipuzcoana de Rentería. En este edificio situado en un alto entre montañas se ensayan los nuevos ciclos que se van a implantar en los próximos años para preparar a alumnos en profesiones que ahora ni existen. También se recicla a los profesores para que impartan esos programas y se experimenta con nuevas ideas de negocio con el fin de que los titulados puedan crear empresas competitivas. Desde allí se ha lanzado la primera gran transformación de la enseñanza vasca: aulas futuristas que rompen con el modelo de clase tradicional y nuevas metodologías en las que desaparecen horarios fijos, asignaturas y exámenes. Estos sistemas de aprendizaje avanzados, que se emplean ya en colegios punteros de Europa y el resto de España, en la FP vasca se denominan ‘ciclos de alto rendimiento’. Entramos en Tknika, el centro de investigación e innovación aplicada para la Formación Profesional, y nos asomamos al futuro.

La primera impresión al ver una de las aulas que ha creado Tknika y que se han comenzado a instalar en los centros de FP -ya se han montado en dos y se extenderán el próximo curso a otros institutos- es la de estar en una empresa moderna, Apple, Google ... Un gran espacio diáfano que se puede dividir en otros más pequeños por medio de unas cristaleras correderas que, a su vez, hacen de pizarras -también se puede escribir en las paredes-. Las mesas encajan unas en otras como puzles y se adaptan a las necesidades: se colocan en círculo, por grupos... según se vaya a realizar las diferentes tareas. De hecho, no hay aulas, hay espacios: informativo -por ejemplo para buscar información en internet-, creativo -para dibujar maquetas, modelos, en el que se generan las ideas-, constructivo -elaboración de prototipos-... Existe también uno lúdico, con sillones para descansar, realizar actividades de ocio o relajarse.

En esta nueva metodología no hay horarios fijos, ni asignaturas, ni exámenes. «Es un aprendizaje colaborativo basado en retos», según define el programa. «Se plantean cinco o seis retos cada año y los profesores pactan esos proyectos con los alumnos. A cada estudiante le evalúan sus compañeros y sus profesores para comprobar si se cumple lo pactado, detectar las lagunas y, después, recoger los compromisos para el siguiente reto. Nos fijamos más en el proceso, en la evolución del alumno», destaca Agustín Agirre, director de investigación de procesos de aprendizaje en Tknika. Hay una flexibilidad de horarios y espacios que obliga a cambiar la organización de los centros y del profesorado. En ocasiones, hay dos o más docentes en el aula y en otras los alumnos trabajan de forma autónoma.

El aprendizaje por proyectos funciona ya en una treintena de centros de FP vascos (en 91 ciclos, que se denominan de alto rendimiento). Un millar de docentes vascos se han formado en estas nuevas metodologías. Este año las peticiones de profesores para reciclarse en Tknika en este modelo de enseñanza por retos se han disparado: más de 250 solicitudes para 120 plazas.

«Los puestos de trabajo han cambiado, los alumnos han cambiado, toda la sociedad es diferente, no podemos seguir formando a los jóvenes con los mismos sistemas de enseñanza de hace 20 años. El cambio era urgente», resume el viceconsejero de FP, Jorge Arévalo. La FP vasca se ha lanzado a modernizar los aprendizajes y las aulas por delante del resto de etapas educativas -y de cambios legislativos- por necesidad. «Hace falta un perfil de técnicos diferente que, además de conocimientos tecnológicos y científicos avanzados, tengan capacidades de comunicación, iniciativa, trabajo en equipo... que sepan gestionar y decidir. Esas habilidades no se logran con el sistema tradicional. Hay que prepararse de otra manera y en cosas diferentes», resume Arévalo.

Drones e impresión 3D

Las aulas del futuro y las nuevas metodologías son sólo uno de los proyectos que se gestan en Tknika. En este centro de innovación se investigan nuevos ciclos formativos para las profesiones del futuro y se ensayan ideas de negocio para la FP.

Los drones son una de sus apuestas. Tknika ofrece un programa de especialización en pilotaje de estos aparatos y su aplicación a diferentes campos como eficiencia energética de edificios -detecta los puntos por los que se escapa el calor-, rehabilitación de inmuebles, estudios medioambientales, topografía o fotografía. Este programa se imparte en los estudios de Edificación y Obras Públicas y está previsto abrir un nuevo ciclo de esta especialidad tan demandada.

La FP vasca se prepara también para formar a alumnos en tecnologías relacionadas con los edificios inteligentes, realidad virtual e impresión 3D - que se imparte en 15 centros-. Un equipo de Tknika investiga las aplicaciones de la impresión en tres dimensiones -desde la medicina hasta la fabricación de piezas- con la intención de impulsar la creación de empresas en ese sector. La realidad virtual se emplea ya para que los alumnos aprendan a pintar carrocerías o a soldar.

La alimentación sostenible es otro de los objetivos. En Tknika experimentan con la acuaponia: criar peces y utilizar sus excrementos como nutrientes para cultivar vegetales, hortalizas, frutas... Lo que era un frontón del complejo educativo de Rentería en el que se asienta este centro de innovación se está transformado en una gran instalación dedicada a esta técnica, con grandes peceras sobre las que se colocan los huertos. Si funciona como está previsto será el germen de nuevas empresas impulsadas por la FP.