El Correo

Una investigadora del CSIC descubre por casualidad gusanos que comen plástico

Un ejemplar de gusano de la cera.
Un ejemplar de gusano de la cera. / CSIC
  • Identificar la molécula que produce este insecto para biodegradar el plástico facilitaría la lucha contra el «problema mundial» de los residuos de polietileno

Federica Bertocchini descubrió en primavera de 2012 en su casa de Santander que los panales de sus colmenas estaban llenos de gusanos de la cera (‘Galleria mellonella’). «Es algo normal. Se alimentan de la cera y la miel que producen las abejas», explica la apicultora e investigadora del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria. Metió los gusanos en una bolsa de plástico cerrada y, cuando acabó de limpiar los panales, vio que se habían escapado de su encierro. «Estaban por todas partes, y la bolsa llena de agujeros». Fue el punto de partida de un estudio que ha dado como resultado el descubrimiento de que ese insecto puede comer plástico.

Cinco años después, la bióloga del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y sus colegas Paolo Bombelli y Chris Howe, de la Universidad de Cambridge, han «constatado que el gusano de la cera puede alimentarse de polietileno», un plástico muy resistente. Con él se hacen envases para alimentos y las bolsas de la compra de las que cada uno usamos unas 230 unidades al año. En la naturaleza, esas bolsas pueden tardar entre 100 y 400 años en degradarse, tiempo que se reduce a varios meses en procesos industriales con líquidos corrosivos.

Traslado a la industria

«Cien gusanos de la cera comen 92 miligramos de polietileno en 12 horas. Eso es algo muy rápido», dice Bertocchini, cuyo campo de estudio es el desarrollo embrionario del pollo. Cada año se producen más de 100.000 toneladas de residuos de bolsas de polietileno. «No hablamos de poner toneladas de gusanos sobre montañas de plástico, sino de identificar la molécula que permite a este insecto biodegradar el plástico para producirla ‘in vitro’ y usarla a escala industrial». La investigación, publicada en la revista ‘Current Biology’, abre una puerta a la lucha contra los residuos de plástico, «un problema mundial».

El gusano de la cera es un insecto lepidótero que puede medir hasta 3 centímetros. Se alimenta de la miel y la cera de las colmenas, dentro de las cuales encuentra una temperatura ideal para su crecimiento, entre 28ºC y 34ºC. Después de seis o siete semanas, construye un capullo y se convierte en polilla. Lo conocen todos los apicultores. «Hoy me han escrito dos o tres diciéndome que ya habían visto algo parecido a lo que me pasó a mí», decía ayer Bertocchini a este periódico.

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