El Correo

Ainhoa, la mejor de la Selectividad en Euskadi

video

«Tengo Instagram, el resto de las redes sociales no me van mucho», asegura Ainhoa Romo Valera. / MAIKA SALGUERO

  • Una joven de Durango ha conseguido la mayor nota en la prueba en el País Vasco: 9,92. Estudiará Biotecnología y tiene asumido que deberá salir fuera de España para encontrar trabajo

Biotecnología. Es la carrera que quiere estudiar una joven de Durango que en noviembre cumplirá 18 años y que ha sacado un 9,92 en el examen de Selectividad; la mejor nota de entre los 9.661 estudiantes vascos que se presentaron a las pruebas a primeros de mes. Es también el resultado de unir esfuerzo y constancia. La naturaleza hace piezas únicas y quizá Ainhoa Romo Valera es una de ellas, pero eso es algo que a esta chica no se le pasa por la cabeza ni por asomo. Tampoco comprende que alguien palpe -como queriendo contagiarse de sabiduría- sus apuntes ordenados en tres archivadores de colores sobre la mesa de su habitación, y que observe con admiración y como queriendo ver donde no hay más que su letra menuda, redondita y clara.

Sorprende los pocos libros que tiene en las estanterías, algunos de ellos son sus preferidos de cuando era pequeña, como el de ‘Alicia en el país de las maravillas’. Lo saca y lo enseña, y confiesa que su gran vicio está dentro de ese joyero repleto de pulseras y pendientes. Llama la atención también no encontrar a mano una tablet, un ordenador, auriculares, pendrives, ni siquiera el móvil. «Tengo Instagram, lo demás no me va mucho», confiesa. Algunas pocas fotos de la cuadrilla, con la que ha pasado unos días de acampada, y un cuadro de un trabajo manual con forma geométrica que hizo en un taller y que atrapa la mirada.

Colegio e instituto públicos

Vestida con vaqueros y una camisa negra, la única estridencia que se permite esta joven tan buena en lo suyo y a la que sólo le hace falta creérselo son esos pendientes en espiral de estrellas. Ella reconoce que nunca ha sido de «sentarse en el sofá frente a la tele entre semana». Que llega a casa de clase, acostumbra a ponerse un café y se lo lleva a su cuarto. Allí, frente a una ventana desde la que puede verse el colegio público Landako, donde aprendió sus primeras nociones hasta trasladarse al instituto Fray Juan de Zumarraga para hacer ESO y Bachiller, se pone a hacer las tareas. «Al fin y al cabo estudiar es lo que tengo que hacer», indica con naturalidad.

«No hay truco», reitera sentada al piano, que toca desde niña. Aunque ha asumido la responsabilidad de ser la mejor nota de Selectividad, verse en el primer plano es todo un trecho para Ainhoa. Tiene rasgos de persona prudente y reservada, de las que son tan discretas que nunca presumen de lo que son o lo que tienen. «Humilde por naturaleza», observa su madre, Marian. Y eso hace aún más grande a esta estudiante, que ha marcado un registro histórico en la fase específica de la prueba de acceso a la Universidad (un 13.92 sobre 14).

«Es verdad que me quedé a gusto con los exámenes, aunque no pensé que fuera para tanto», argumenta ella, que nunca ha suspendido nada. Su cabeza le ha hecho desde niña el favor de asimilar con facilidad los conocimientos y ella ha puesto de su parte grandes dosis de sacrificio y tenacidad. Su cuarto, su silla y esforzarse día a día. Como una hormiguita trabajadora, que carga sus hojas y poco a poco va llenando su despensa para el invierno. Para Biotecnología (40 plazas), la cuarta carrera con la calificación de entrada más alta de la UPV, piden un 11,8 como nota. Ella, que también es una amante de la Historia, está sobrada.

A lo que se quiere dedicar en un futuro es algo que todavía no sabe o no se atreve a responder. Aspiraciones, sueños, los tiene en algún rincón de su talentosa cabeza, pero aún no pugnan por salir. A los 17 años abundan las dudas, no se tiene nada claro. Asume, eso sí, que «seguramente tendré que salir fuera de España si quiero encontrar un trabajo». No se le escapa que los cerebros como el suyo se acaban fugando de aquí por falta de oportunidades.

Tiene nivel de inglés. En diciembre, Ainhoa Romo, que no tiene novio, sacó el ‘Advanced’ y hace tres años pasó tres semanas en Irlanda con un programa del Gobierno vasco. A Cambrils en familia, a Benidorm con las amigas, a Galicia... Ainhoa tiene por delante un verano lleno de proyectos y es hora de que se tome un merecido descanso.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate