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El hombre, arrastrado a su coche, pedía a la gente que le grabaran. / E.C.

La comedia del cepo y el Mercedes

  • Detenido un conductor en Donostia que simuló en plena calle ser víctima de una lesión, después de que inmovilizaran su coche por aparcar en zona para discapacitados

Las imágenes corren por whatsapp a velocidad de vértigo. Están en boca de todos. «¿Has visto el vídeo del señor que se tira al suelo porque le han puesto el cepo?». Fue unas de las preguntas que más se repitieron ayer. La otra aseveración más reiterada fue: «Y ha sido en San Sebastián».

Fue una comedia, una representación teatral, una rabieta, un acto de protesta de un conductor al que la habían colocado un cepo por estacionar en una plaza reservada a personas con movilidad reducida con su tarjeta caducada. Al final, su comportamiento hizo que terminase en dependencias de la Guardia Municipal de la que salió cuatro horas más tarde con tres imputaciones a su espalda.

Sucedió la tarde del viernes, en la calle Fuenterrabia, en pleno centro de la ciudad. El conductor, residente en Ciudad Real y que al parecer había venido a pasar unos días, estacionó su coche, un Mercedes, en una de las tres plazas reservadas existentes frente a los números 25 y 27 de dicha vía.

El titular del vehículo colocó en el salpicadero la tarjeta que acreditaba su condición de discapacitado –esta circunstancia nadie la pone en duda– y le daba derecho a aparcar en dicha plaza. Con el coche estacionado, el hombre se ausentó de la zona a la que no regresó hasta transcurrido un tiempo. Para entonces, sin embargo el cepo lucía ya en la rueda delantera izquierda de su Mercedes. Los agentes de Movilidad habían comprobado que la tarjeta estaba caducada y que, por lo tanto, el estacionamiento era incorrecto. Con el conductor presente, los agentes reclamaron la documentación y verificaron las sospechas. Y ahí empezó todo el lío. El varón se tumbó en mitad del asfalto y comenzó a dar gritos de lamento y a simular que padecía una lesión.

«Todo es un 'paripé'. Es porque le han multado por aparcar en zona reservada», dijeron algunas de las personas que ante el espectáculo se congregaron en la zona. Mientras, el conductor seguía clamando a viva voz: «¡No me muevan que me pueden producir más lesiones!».

Llamada a una patrulla

Dado el cariz de los acontecimientos y ante la sospecha por parte de los agentes de que la finalidad que el hombre perseguía no era otra que la de conseguir que la gente se les echara encima, reclamaron la presencia de una patrulla de la Guardia Municipal.

Los policías no tardaron en llegar y cortaron el tráfico en la calle. Seguidamente, uno de ellos le sujetó de un brazo y su compañero del otro. Entre ambos lo arrastraron hasta la parte en la que había aparcado su coche. El varón, que para entonces se había levantado una de las perneras del pantalón para que quedara constancia de que una de sus extremidades era más delgada que la otra, volvió a gritar «¡no me muevan que me pueden producir más lesiones!», al tiempo que animaba a los presentes a que le grabaran con los móviles.

Durante los segundos que siguieron, el varón censuró a los policías que le hubiesen trasladado y entre nuevos lamentos y escenificaciones de dolor señaló que «¡me encuentro peor desde que me han movido!». Algunos ciudadanos no pudieron resistirse y le dirigieron tímidos aplausos.

«¿Lo has grabado?», preguntó desde el suelo el conductor cuando vio que una persona captaba las imágenes.

«Lo tengo todo grabado», respondió.

«¿Has visto cómo me han arrastrado los agentes?»

«Abuso de la ley», respondió con ironía el autor de la filmación.

En los instantes posteriores, según fuentes municipales, los guardias solicitaron la presencia de una ambulancia cuyos sanitarios reconocieron al hombre y comprobaron que no presenta ninguna lesión y que todo obedecía a una teatralización.

Cuatro horas en la Inspección

Como quiera que con el paso de los minutos en el lugar se arremolinaban cada vez más personas, los guardias municipales pidieron el apoyo de una segunda patrulla. Los integrantes de esta unidad procedieron a la detención del hombre que fue conducido a dependencias policiales.

El arrestado permaneció alrededor de cuatro horas en la Inspección donostiarra mientras se instruían las oportunas diligencias y al cabo de este tiempo quedó en libertad con cargos. Al final se le imputó un delito de desobediencia por negarse a entregar la tarjeta caducada, ya que de acuerdo a la normativa que las regula está obligado a hacerlo cuando el plazo ha expirado.

Asimismo fue imputado por un delito de resistencia, por arrojarse al suelo para entorpecer la actuación policial e intentar echar al público contra los agentes. Y por último, fue acusado también de un delito contra la seguridad vial, ya que cuando se tumbó sobre la calzada generó un riesgo para la circulación y obligó a que los vehículos tuvieran que sortearle y detener la marcha.

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