El Correo

Atrapada en el Peine del Viento por 50 euros

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La joven permaneció dos horas con la mano metida en la rendija. / Bomberos de San Sebastián

  • Una joven vizcaína pasó dos horas sin poder sacar su mano de un sumidero al intentar recuperar un billete. Los Bomberos tuvieron que seccionar el granito

Nerviosa, agobiada y también algo angustiada. Así se encontraba una joven vizcaína que la tarde del martes fue protagonista de uno de los rescates más singulares llevados a cabo por los bomberos de San Sebastián. La mujer había introducido su brazo derecho en una de las rendijas de los sumideros en el Peine del Viento para recuperar un billete y luego le resultó imposible extraerla. Las labores de rescate se prolongaron por espacio de una hora y media.

Eran las ocho de la tarde. Donostiarras y foráneos apuraban la última hora del crepúsculo. Entre los presentes estaba la joven vizcaína y su novio que disfrutaban de la espectacular vista que ofrece la bahía. En un descuido, al novio se le escurrió de las manos un billete de 50 euros. El infortunio quiso que el dinero se introdujese por una de las aberturas existentes en el suelo del conjunto monumental, situado junto a las esculturas de Eduardo Chillida.

Las primeras tentativas en vano fueron con un palo. La joven decidió meter la mano derecha por la abertura. Su extremidad era más delgada que la de su novio, de forma que les pareció que podía tener mayor probabilidad de éxito. Entrar, lo hizo con facilidad, pero a la hora de retirarla, la cosa se complicó. Con el paso de los minutos, el nerviosismo fue en aumento. A la complejidad del momento había que añadir además la presencia de curiosos que se fueron arremolinando en torno a la chica.

Al final, alguien de los presentes pensó que lo idóneo era poner los hechos en conocimiento de los bomberos. Efectivos del parque donostiarra se personaron en el lugar. «En realidad, lo que le impedía sacar la mano eran las pulseras que lucía en la muñeca. Luego, con el esfuerzo que había realizado para retirarla, la mano terminó por hincharse y no había manera de liberarla», explicó Asier Habans, oficial de los bomberos que en aquellos instantes permanecía de guardia en el parque donostiarra.

Ante la imposibilidad de que conseguir la extracción con suaves maniobras y también mediante el empleo de jabón para que pudiera deslizarse, se recurrió a instrumental mecánico. De esta manera, los efectivos de rescate, equipados con un taladro percutor, una sierra mecánica y un separador que habitualmente se emplea en siniestros de tráfico, seccionaron el granito. Las labores se prolongaron hasta que se hizo prácticamente de noche, por lo que fue precisa la utilización de focos de luz. Para evitar que la joven inhalase el polvillo resultante de la sección de la roca, fue cubierta con un plástico.

Al final, todo salió bien. La joven respiró tranquila al ver su brazo fuera de aquel agujero. «Llevaba más de los horas en una postura nada cómoda y con la mano allí metida. Lo cierto es que nos los agradeció».

–¿Y qué fue del billete de 50 euros ?

– Se lo llevó, por supuesto.

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