El Correo

El cambio climático reducirá cuatro años la esperanza de vida en Euskadi

Las temperaturas comenzaron a dispararse en Euskadi con el cambio de siglo y todo apunta a que seguirán subiendo.
Las temperaturas comenzaron a dispararse en Euskadi con el cambio de siglo y todo apunta a que seguirán subiendo. / Borja Agudo
  • Un informe de Medio Ambiente que hoy se presenta en Bilbao multiplica por 6 las olas de calor en los próximos 35 años

El impacto del cambio climático en Euskadi ya se conoce. Un informe del Gobierno autónomo, que se presenta hoy en Bilbao, determina que la esperanza de vida de los vascos se reducirá a lo largo de este siglo una media de cuatro años, algo menos para los vizcaínos y un poco más para guipuzcoanos y alaveses. El documento, al que ha tenido acceso EL CORREO, alerta además sobre los cambios demográficos que se producirán en las próximas décadas y que incidirán de manera importante en la mortalidad. La población, cada vez más envejecida, se aglutinará en las ciudades y sus entornos más cercanos, que pagarán las consecuencias de un mundo cada vez más caluroso.

El informe, el primero de sus características que se realiza en el País Vasco, lleva la firma del Departamento de Medio Ambiente y la sociedad pública Ihobe, dedicada al estudio y desarrollo de políticas medioambientales. Sus conclusiones se presentan hoy en el marco del foro ‘Klimatek 2017’, de caracter bienal y que busca analizar las consecuencias del cambio climático para la comunidad autónoma vasca y plantear, al mismo tiempo, posibles medidas de contención.

Los vascos tienen en la actualidad una esperanza de vida muy elevada, la más alta de España y una de las mayores de la Unión Europea, en consecuencia, del mundo. Las mujeres puedes aspirar a vivir 86,1 años, según datos difundidos en 2013, y los hombres 83,8. Perder cuatro años sobre estas cifras no resulta despreciable, porque representa, de media, disfrutar cada año de unos 19 días menos. Por primera vez, una generación, la que disfrute de la más avanzada tecnología y el mayor conocimiento de la historia, perderá esperanza de vida. El Plan Vasco de Salud se propone aumentarla, pero el Ihobe no parece tenerlo tan claro.

El documento que se presenta hoy plantea varios escenarios de aclimatación a las nuevas temperaturas, que irán subiendo paulatinamente. Hasta el año 2050, la situación, en líneas generales, no afectará tanto a la mortalidad, porque los ciudadanos irán adaptándose a ella, se producirá una «aclimatación fisiológica» que «pudiera paliar» el impacto. El problema que se plantea, sin embargo, es que Euskadi, como el resto de Europa, tendrá una población más envejecida que la actual y, como consecuencia, más vulnerable a las complicaciones conocidas que genera el exceso de calor.

Más muertos y enfermos

Los efectos de la subida de las temperaturas comenzarán a notarse en la segunda mitad del siglo, pero antes ya habrá serios indicios. En el entorno del año 2020, que está ahí al lado. Si entre 1961 y 1990 en los países de la cuenca mediterránea, como el nuestro, había dos días de ola de calor al año, en la franja 2021-2050 se multiplicarán por seis hasta llegar a los trece. A finales de siglo, entre 2070 y 2100, cuando se prevén las peores consecuencias, serán ya 40.

La pérdida de esperanza de vida no será igual en todo el País Vasco. Los alaveses serán quienes más tiempo se dejen por el camino, con una media de 4,1 años. Los guipuzcoanos vivirán cuatro años menos. En Bilbao, la situación será algo mejor y los años perdidos se situarán en 3,6.

La investigación, muy pormenorizada y que ha contado con la colaboración de otros departamentos del Gobierno vasco, entre ellos el de Salud, advierte que las personas más castigadas por las olas de calor que se avecinan serán las ancianas, «las más vulnerables», junto a los «niños y trabajadores o deportistas que realizan actividades durante periodos de calor extremo». La mayoría de los fallecidos, teniendo en cuenta la experiencia de calimas anteriores, serán personas mayores de 75 años, las más débiles frente al estrés térmico.

«Hasta el momento –tranquiliza el documento– las olas de calor no han representado un problema de salud de primera magnitud en Euskadi. Sin embargo –avisa a renglón seguido– durante el verano podrían aumentar hasta tres y cuatro grados centígrados debido al cambio climático». Se incrementará, según se prevé, no solo la mortalidad, sino también la morbilidad, lo que significa que las urgencias de los hospitales se llenarán de enfermos crónicos con sus patologías descompensadas. Y todo ello ocurrirá con un cambio mínimo de las temperaturas, con una subida media del mercurio de tan solo un grado en Bilbao y San Sebastián, medio más en la ciudad de Vitoria.

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