El Correo

Cuatro años y medio de cárcel para dos miembros de la red que timó a Lanbide

  • La Audiencia de Álava expulsa de España a cuatro integrantes de la banda, sin recuperar los 469.295 euros que lograron en la RGI y prestación complementaria de vivienda

La Audiencia Provincial de Álava condenó ayer a los tres últimos miembros que restaban por juzgar de la trama pakistaní que estafó un total de 469.295 euros a Lanbide. Este tribunal, en un fallo al que ha tenido acceso EL CORREO, castigó a dos integrantes con cuatro años y medio de cárcel, mientras que al tercero le impusieron su expulsión de España durante una década. Este fallo completa el proceso contra este «grupo criminal», del que otros tres integrantes ya aceptaron su destierro a su país y un cuarto se conformó con otros cuatro años y medio entre rejas.

Todos se valieron de identidades ficticias, aparte de pasaportes y certificados de empadronamiento modificados, para cobrar de manera fraudulenta decenas de ayudas sociales. El dinero estafado por la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) y la Prestación Complementaria de Vivienda (PCV) jamás apareció.

Quedaron fuera del procedimiento, celebrado hace dos semanas, un número indeterminado de miembros. Como el presunto cabecilla, Ali S. M., cuyo paradero se desconoce desde la irrupción de agentes de la Ertzaintza en sus domicilios –todos en Vitoria– hace ahora dos años. Los policías hallaron mucha documentación comprometedora, material para falsificar pasaportes y padrones, pero apenas un puñado de euros. Poco después de estas detenciones, la Policía autonómica detectó que alguien vació la única cuenta aún con dinero controlada por esta trama. Primero desde Roma y luego en Pakistán. ¿Quizá fue Ali?

El fallo judicial, al que ha tenido acceso este periódico, se muestra rotundo respecto a los ya condenados, engarzados por lazos familiares y por su origen. Todos proceden de Gujrat, una ciudad del norte del país asiático. «La abundante documentación incautada revela que los acusados se hallaban implicados en una extensa actividad delictiva, concretada en identidades ficticias encarnadas por cada uno de ellos, con la que se cometían fraudes», abunda la sentencia.

«Los acusados no eran personas que coincidieron en estafar a Lanbide de un mismo modo, sino un grupo que se concertó para crear y presentar ante las instituciones públicas, las entidades bancarias y los arrendadores un conjunto de identidades ficticias en cuya gestión y mantenimiento colaboraban unos con otros», enfatiza el dictamen, que reconoce que «personas no encausadas» también participaron en este entramado mafioso.

Todos «insolventes»

La investigación de la Ertzaintza reveló que la trama comenzó a operar en enero de 2011 –cuando los ayuntamientos gestionaban la RGI y la PCV– y que se alargó hasta febrero de 2015. No obstante, su mayor actividad se produjo durante los dos últimos años. Colaron al Gobierno vasco expedientes con «certificados de empadronamiento absolutamente simulados» de Bilbao, Vitoria, San Sebastián, Bermeo, Barakaldo, Gabiria, Llodio y Oion. Llegaron a embolsarse más de 13.000 euros mensuales. El segundo en el escalafón, que será desterrado en los próximos días, controló hasta veintidós ayudas diferentes. Por cierto, muchos de los nombres falsos usados correspondían a personajes famosos de Pakistán. En un gesto más simbólico que otra cosa, la Audiencia reclama a los siete procesados la devolución de lo robado. Un gesto inútil ya que todos son «insolventes».

euros logró de Lanbide la trama pakistaní. Para ello falsificó pasaportes y padrones.

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