El Correo

770 ertzainas de baja laboral cada día

  • El absentismo en la Policía vasca crece en 2016 hasta el 10%, cuatro puntos por encima de las tasas alcanzadas en 2012

El absentismo en la Ertzaintza está creciendo a un ritmo preocupante. En 2016, de los 7.760 agentes que componen la Policía vasca, unos 770 no acudieron a trabajar cada día al estar de baja laboral. O lo que es lo mismo, el pasado año la tasa de absentismo en el cuerpo se situó en el 10,03%, el porcentaje más alto de los últimos siete años y que prácticamente duplica los niveles que se registran, salvo en Osakidetza, en el resto de la función pública.

¿Qué está ocurriendo en la Ertzaintza? Es difícil encontrar una única respuesta a un asunto tan complejo, en el que no se puede obviar la influencia que ejercen las propias características del trabajo policial. Pero el Departamento vasco de Seguridad reconoce su preocupación y la nueva viceconsejera de Administración y Servicios, Ana Aguirre, ya ha encargado un «análisis» del problema para ver «qué medidas» se pueden adoptar.

Desde que en los primeros meses de 2012 la tasa de bajas se situó en torno al 6%, el absentismo no ha hecho más que crecer en la Policía autonómica, según los datos a los que ha tenido acceso EL CORREO. En los últimos cinco años, las bajas han tenido un crecimiento relativamente sostenido que las han llevado hasta los niveles de hace una década, cuando muchas de las ausencias se justificaban por la presión que ETA ejercía sobre los policías. De hecho, en 2014 el absentismo en la Guardia Civil (8,39%) estaba por encima del que arrastraba entonces la Policía vasca (7,97%). Hoy en día, en cambio, la Ertzaintza supera en este punto al instituto armado (9,31%). En el sector privado suele rondar el 5%.

Las alarmas en el Departamento de Seguridad saltaron el pasado diciembre, cuando el porcentaje llegó al 12,42%. Es decir, ese mes unos 930 agentes faltaron cada día al trabajo, lo que contribuyó a que 2016 se cerrará por encima de la simbólica barrera del 10%. Un pico de bajas que no se puede considerar puntual. Sobre todo si se tiene en cuenta que los datos de enero (9,99%) también reflejan este progresivo incremento de los últimos años: 6,58% en el mismo mes de 2014; 8,12% en 2015, y 9,36% en 2016.

El absentismo en la Ertzaintza ha sido tradicionalmente un asunto espinoso que los distintos gobiernos han tratado de abordar. En 2007, por ejemplo, la consejería de Interior, entonces dirigida por Javier Balza, estableció un baremo de méritos para acceder a las plazas o lograr ascensos en el que se penalizaba a aquellos agentes que hubiesen cogido bajas superiores a veinte días por enfermedad. Los niveles de ausencia rondaban en aquel momento el 10,7%, muy similares a los de hoy en día. Pero un año después, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco decidió paralizar este plan al considerarlo «improcedente».

40 millones al año

Cuando el PSE se puso al frente del Gobierno vasco, en plena crisis económica, desde la función pública se articuló un programa para rebajar el absentismo que formaba parte de sus políticas de ajuste presupuestario. A grandes rasgos, las medidas consistían en aplicar un recorte en los complementos salariales a todos los miembros de la plantilla que estuviesen de baja. Estos ajustes no afectan a las enfermedades que supongan intervención quirúrgica u hospitalización, maternidad, ni tampoco en los casos de accidente laboral. Con esta normativa esperaban ahorrar 40 millones de euros al año.

Las bajas en la Ertzaintza preocupaban todavía más. Y la consejería que dirigía Rodolfo Ares puso en marcha unas iniciativas adicionales respecto a las que ya afectaban al resto de funcionarios. Uno de los puntos más espinosos era la denominada 'Línea 900'. A grandes rasgos, se obligaba al paciente a comunicar el motivo de su baja laboral por teléfono para que después pudiese ser derivado a un centro sanitario.

En un primer momento, estas medidas tuvieron un efecto significativo: las ausencias por enfermedad pasaron del 12,67% en 2009 al 6% a principios de 2012. El problema se redujo, pero la polémica nunca ha cesado por completo. Incluso el actual delegado del Gobierno, Javier de Andrés, aseguró en 2014, cuando era diputado general de Alava por el PP, que el absentismo en la Ertzaintza era «inaceptable».

En este contexto, el Departamento de Seguridad eliminó la 'Línea 900' «a petición de los sindicatos», pero el resto de penalizaciones se mantuvieron prácticamente como estaban. Sin embargo, las bajas han ido aumentando desde entonces hasta llegar al 10% actual.

¿Qué ha pasado? Desde la consejería de Seguridad explican que el nivel de absentismo «está muy relacionado con la edad media» de la plantilla, que ronda los 48 años. De hecho, aseguran que las comisarías que tienen ratios más altos son las que «acumulan más personas cercanas a la jubilación». Algo que, a su juicio, evidencia que es «absolutamente necesario» que ingrese «gente nueva» en la Ertzaintza para reducir la media de edad.

Por otro lado, el Departamento considera que las citadas medidas 'antibajas' «no han sido muy eficaces». Señala, en concreto, que los recortes salariales a los funcionarios que están de baja han quedado «anulados de facto por los seguros complementarios de los sindicatos», que «asumen esos días». Y advierten que los «incentivos económicos tampoco han surtido el efecto deseado».

Los sindicatos, por su parte, advierten que se trata de un asunto «complejo» que no se puede reducir a una sola causa. En este sentido, apuntan a las propias características del trabajo policial (con la mayor parte de los agentes en la calle), los materiales «inapropiados», los horarios «prolongados», el «envejecimiento» de la plantilla y la falta de efectivos como algunas de las causas. Déficits que se suman, en la actualidad, a la «falta de motivación» que arrastran los ertzainas por el «abandono institucional» al que se ven sometidos.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate