El Correo

Aprendiendo a jugar en equipo

Los ganadores de la pasada edición de STARTInnova posan con sus premios y diplomas en la fiesta de clausura.
Los ganadores de la pasada edición de STARTInnova posan con sus premios y diplomas en la fiesta de clausura. / Borja Agudo
  • 42 centros de Bachillerato y FP participan en la cuarta edición de STARTInnova

¿Qué debe tener un emprendedor? Pasión, inconformismo, constancia, determinación, esfuerzo... Pero, sobre todo, un buen equipo. A veces, el grupo de trabajo vale más que la propia idea sobre la que se trabaja. O dicho de otra forma, la mejor idea del mundo se puede quedar en nada si quien quiere sacarla adelante no se rodea de las personas más apropiadas. Ese es uno de los valores que STARTInnova, la iniciativa de EL CORREO para fomentar el espíritu emprendedor entre los alumnos de Bachillerato y FP, lleva ya tres años inculcando a los jóvenes que participan en ella.

Es decir, además de saber de números o ventas, hay que saber de personas. Hay que trabajar la empatía y la organización, algo que puede aprenderse. Sólo es cuestión de practicar, que es lo que este programa propone a los alumnos a través de la preparación por grupos de un proyecto empresarial. De nuevo, la iniciativa cuenta con el patrocinio del Gobierno vasco, el Ayuntamiento de Bilbao y Banco Sabadell, así como con la colaboración de la Universidad del País Vasco y del Centro de Innovación de la Formación Profesional -Tknika-, y de los ayuntamientos de Barakaldo y Getxo, junto con la Fundación Michelin Desarrollo y Lurpelan, como mentores.

El programa invita a los estudiantes a participar en un concurso de ideas de negocio en el que deberán convencer a un jurado de que su proyecto es más viable que el del resto de chavales. Y la cosa está cada vez más reñida porque, este año ya son 42 los colegios e institutos que han animado a sus alumnos a tomar parte en esta iniciativa que aúna el aspecto lúdico con la formación teórica y las charlas con empresarios y asesores. Porque, aunque la competición es el plato fuerte, en realidad es el final de un plan de aprendizaje que les mostrará las diferentes fases del proceso emprendedor.

«Emprendedores somos todos, Viene en el ADN. Todos tenemos afán de superación y todos hacemos cosas por mejorar. De hecho, las únicas cualidades realmente imprescindibles son el inconformismo, querer salir de la zona de confort, y tener pasión, es decir, perseguir una idea. No a lo loco, pero con determinación», señala Gabriel López, director de Especialistas y BSTARTUP de la Territorial Norte de Banco Sabadell, quien subraya que «la mayoría de los casos de éxito no lo son tanto por la idea como el equipo».

Algo en lo que coincide Iñaki Mujika, director de Tknika, el Centro de Investigación e Innovación en la Formación Profesional vasca. «El equipo es fundamental. Yo creo que una parte del espíritu emprendedor va en el ADN, pero también tiene mucho de contagio. Por eso es tan importante ayudar a crear un entorno favorable. Ideas tenemos todos, pero hay personas que tienen dudas sobre su capacidad para sacarlas adelante. Si estás sólo es como estar en el desierto, pero si cuentas con un equipo siempre habrá alguien que tenga más determinación. Habrá momentos de subidón y bajón, es inevitable, pero en los equipos todo se supera mejor», explica.

«Equilibrio y rigor»

Y lo mismo que ocurre con la iniciativa o el arranque pasa con la gestión. A veces uno tiene la idea, otro es el que mejor la vende, pero es un tercero el que sabe encarrilarla en el día a día. «Debemos de trabajar el emprendimiento en clave de innovación, de creatividad, pero siempre buscando un equilibrio con el rigor en la gestión. Uno de los pilares importantes en el crecimiento y desarrollo de un nuevo proyecto empresarial es el control de la gestión. Tan importante es tener una idea como saber desarrollarla y gestionarla», señala Natalia Sáiz, responsable del Área de Emprendizaje y Pymes de Bilbao Ekintza.

Todos esos conceptos son los que estos días están asimilando los participantes en STARTInnova, que, antes de lanzarse a proponer ideas de negocio, reciben la formación teórica necesaria para analizar la viabilidad de su proyecto empresarial -o de emprendizaje social- a partir del llamado ‘modelo Canvas’, un metodología que les familiarizará con conceptos como los flujos de ingresos, estructuras de costes, canales de distribución y comunicación o la relación con el cliente.

Y a partir de esos mimbres, lo que surja. Ya sea la idea del millón -esa que no se le ha ocurrido antes a nadie-, o las ganas de independizarse laboralmente después haber aprendido el oficio trabajando como empleado para otros. «Aquí no tenemos petróleo. Lo que tenemos lo hemos logrado con ideas y manos», recuerda Iñaki Mujika.

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