El Correo

Dos madres vascas recogen 2.000 portabebés para enviar a Siria

Nagore García de Vicuña y Marian Bernal comenzaron la recogida de portabebés el 23 de febrero.
Nagore García de Vicuña y Marian Bernal comenzaron la recogida de portabebés el 23 de febrero. / E.C.
  • Nagore García de Vicuña y Marian Bernal iniciaron el 23 de febrero una campaña de recogida de mochilitas para Siria que se ha extendido a una treintena de localidades de toda España. El primer envío ha salido esta semana

«Estamos recogiendo mochilas como las que hemos usado tú y yo para enviárselas a niños y amatxus que viven lejos, tienen problemas y las necesitan». Nagore García de Vicuña quería explicarle a su hijo Silbán, de 4 años, por qué últimamente tiene menos tiempo para jugar con él. Marian Bernal también tiene un hijo, pero ya ha cumplido los 18 y se ha convertido en su mejor aliado porque le ayuda con las tareas domésticas y así ella tiene tiempo para volcarse en la campaña solidaria que inició junto a Nagore hace mes y medio. Estas dos madres y amigas de San Sebastián pusieron en marcha el pasado 23 de febrero una recogida de portabebés para enviarlos a Siria. «Mi pareja y yo tenemos un estudio de comunicación, así que hicimos unos carteles y difundimos la campaña en Facebook», cuenta Nagore, sorprendida y encantada con la inmediata respuesta que encontraron: «Al día siguiente ya contactó con nosotras una tienda de Madrid que se ofrecía como punto de recogida». Y una consulta de dentista en Menorca, una ferretería de Santander... En total, hay 105 puntos de recogida repartidos por una treintena de localidades de toda España.

El primer envío ha viajado hacia Siria esta misma semana. Las cuentas les salen, mucho más de lo que esperaban: han conseguido 1.953 portabebés. Sólo en Euskadi se ha hecho acopio de 654 mochilitas (189 en Bizkaia, 265 en Álava y 200 en Gipuzkoa). «Estamos alucinadas con la respuesta de la gente, además después de donar te escriben para darte las gracias porque sentían la necesidad de ayudar y han encontrado la vía para hacerlo», cuenta Nagore emocionada. Marian, cuidadora infantil (en la foto aparece con uno de los bebés que cuida), tenía contacto con Salvamento Marítimo Humanitario, que les derivó al CARE, Comité de Ayuda a las Personas Refugiadas de Eibar, que a su vez trabaja en colaboración con la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio (APPS), encargada de enviar el material.

La idea surgió hace unos meses cuando, a través de las redes sociales, conocieron la iniciativa 'Carry the future', puesta en marcha por una madre estadounidense con el objetivo de enviar a Grecia portabebés para los refugiados. «Es un gran invento que te deja las manos libres para llevar una maleta o a otros niños. Además, los críos se sienten más seguros y tranquilos al estar pegados al cuerpo de la madre, algo fundamental en Siria, donde la situación es tan caótica», explica Nagore.

En un principio, pensaron en recoger únicamente portabebés ergonómicos, pero un voluntario que trabaja sobre el terreno les hizo entender que «esa era una discusión de madres occidentales, que allí no estaban para fijarse en esas cosas.» Así que ahora los aceptan de todo tipo: fulares, mei tais, bandoleras… El único requisito es que no estén rotos. También aconsejan entregarlos con las instrucciones. En la mayoría de los casos vienen sin ellas, así que se encargan de buscarlas en Internet, traducirlas al inglés e intentar que sean lo más sencillas posibles, con fotografías y dibujos para que las madres sirias sepan cómo colocar dentro a sus hijos. Lo que sí incluyen en muchos casos es un mensaje de «aliento y esperanza». «Hay personas que han dibujado un corazón o han escrito algo en árabe, porque aunque parece un trapito, es un objeto muy vinculado a la relación con sus hijos, a una parte de su vida», cuenta Marian.

Esta primera recogida ha salido esta semana de Madrid hacia Valencia para que inicie por mar su viaje a Siria. Está previsto que llegue a Oriente Próximo a mediados de mayo. Una vez allí, las ONG serán las encargadas de distribuir los portabebés entre las familias sirias. Con la primera tanda en camino, las promotoras de la iniciativa ya han puesto en marcha una segunda recolecta. «Algunos puntos de recogida, que son los que se hacen cargo de los portes a Madrid, se han dado de baja porque consideran que ya han hecho su trabajo, pero estamos abiertas a nuevas incorporaciones», asegura Marian. Aunque muchas personas han ofrecido sus casas particulares, ponen como condición indispensable disponer de un comercio, para que no sea «un lío de llamadas o entradas y salidas».

-La respuesta ha sido magnífica, pero se necesitan más sillitas. ¿Cómo animaríais a la gente a colaborar?

-Marian: Todos tenemos alguna forma de echar una mano, solo hay que ponerse en el lugar de esas madres. Varias personas que no tenían portabebés han empezado a coserlos en casa.

-Nagore: Da pena desprenderse de una mochila en la que ha viajado tu hijo durante un año, en la que se ha quedado dormido o ha ido a la playa. Todo parece demasiado abstracto: se dona el portabebés, se mete en una caja y llega allí, es como que se le pierde la pista. Pero si se hace un ejercicio de imaginación y se pone cara a las madres y niños que lo van a recibir, te das cuenta de que está mucho mejor en Siria que en un cajón.

Casi 3,7 millones de niños sirios -uno de cada tres de toda la población infantil del país- ha nacido durante un conflicto que se eterniza. Según un informe publicado por UNICEF en marzo, 306.000 niños han nacido siendo refugiados desde 2011. Pertenecen a una generación que solo ha conocido el estruendo de las bombas, el miedo y el desamparo.