El Correo

El magnate que quería salvar el mundo del ser humano

El empresario y filántropo Douglas Tompkins.
El empresario y filántropo Douglas Tompkins. / REUTERS
  • Douglas Tompkins, fundador de las marcas de ropa The North Face y Esprit compró miles de hectáreas de tierra virgen con la intención salvarla del paso del hombre

Douglas Tompkins amaba el contacto con la naturaleza en su estado más puro. No sólo encontrar un lago, un pantano o una montaña para huir de forma temporal de la civilización viciada y exacerbada. Buscaba el lado más esencial, parajes que fueran casi ignotos o inhóspitos. Pero sentía miedo de que se lo arrebatara el incesante deseo del ser humano de crecer y expandirse de manera imparable, contagiado por el anhelo de poseerlo todo. El fundador de las marcas de ropa The North Face y Esprit se decidió a comprar hectáreas de tierra virgen para mantenerla a salvo de las inclemencias del ser humano.

El empresario y filántropo, que logró hacer de la marca The North Face un producto transversal al ir más allá del concepto de fabricar ropa para practipar deporte, es un amante de la Patagonia, uno de sus grandes refugios naturales. De hecho, fue allí donde comenzó su proyecto de preservar la naturaleza. Dejó sus negocios en manos de su mujer en 1990 y se instaló en Chile para meterse de lleno en la conservación de la vida silvestre de la zona. Es más, Tompkins donó 8.000 km2 a Chile y Argentina.

Durante años, el fundador de The North Face tuvo que defenderse de las numerosas acusaciones que le lanzaban, como que pertenecía a una «secta ecológica» y que su objetivo era revender las tierras para lucrarse. La opinión pública se mostraba muy recelosa ante las intenciones reales del magnate norteaméricano, y los políticos chilenos le reprochaban que se había apropiado de grandes reservas de agua. Su último deseo era entregar el parque Pumalín, de 300.000 hectáreas al estado chileno.

«Últimamente le presto más atención a mi reloj biológico. Me dice que me apure, que tengo que hacer todo esto antes de que me pille la muerte», decía Tompkins en una reciente entrevista. El empresario murió ayer a los 72 años al practicar kayak cuando las condiciones eran demasiado adversas. Tuvo que ser rescatado en helicóptero del agua helada y su temperatura corporal era de 19 grados. Fue precisamente en la Patagonia chilena, el luchar que había convertido en su refugio natural particular.