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¿Cómo han cambiado los banquetes de boda?

Mesa preparada para un banquete de boda.
Mesa preparada para un banquete de boda.
  • Los menús nupciales han roto con la tradición para unirse en matrimonio con platos más innovadores. Seis restaurantes y una organizadora de bodas nos cuentan las nuevas tendencias para casarse y acertar

Se conocieron por Internet, tuvieron al crío dos años antes de pasar por el altar y ella no lució liga azul porque le apretaba el muslo. Si las parejas van cambiando, la comida de su boda no puede quedarse atrás. Los dátiles con bacon o las colas de langostinos a la gabardina pasaron a la historia. Los nuevos recién casados prefieren más dulces y menos marisco. Al mítico redondo de ternera le han jubilado por el solomillo. Y el sorbete de limón, que sea mejor de gin tonic o mojito. Para los enemigos de los atracones, las bodas cóctel, y para los que son como las madres -que demuestran el amor cebando- marchando una recena antes del baile. La única que todavía tiene tirón a pesar de sus aires horteras es la tarta nupcial. Habitualmente incomible pero muy fotogénica. Eso sí, en estos seis restaurantes de Bizkaia y Álava el 'sí, quiero' más grande se lo merecen los platos innovadores.

¿Cómo han cambiado los banquetes de boda?

Restaurante Los Tamarises, boda de cóctel

El cóctel ya no es solo el aperitivo que sirve para amenizar la espera de los novios. "Ahora son los contrayentes los que no quieren perdérselo, es un momento compartido en el que los invitados hablan unos con otros y se relacionan", explica Javier Izarra, copropietario y cocinero del restaurante Los Tamarises. De ahí que el cóctel sea casi tan imprescindible como los anillos. Se lleva largo, de casi dos horas. Y la oferta gastronómica incluye queso, jamón cortado a cuchillo y originales canapés como el yogurt de espárrago o la concha de almeja rellena de guindilla, antxoa y aceituna negra deshidratada. Después toca sentarse a la mesa frente a una ensalada de bogavante, "un clásico del que no nos salimos". Pero cada vez son más las parejas que se decantan por un único plato principal. En carnes, "el rey sigue siendo el solomillo" y en pescados, "el rape es el de mayor éxito". Aunque una nueva tendencia se está imponiendo con fuerza: las bodas tipo cóctel. "Se celebran principalmente de noche e incluyen 28 tipos de canapés diferentes en los que no faltan las verduras, el arroz, el pescado, el marisco y las carnes", detalla Izarra. Y así sin comer hasta reventar, el siguiente paso es bailar, bailar y bailar.
Dirección: Muelle de Ereaga, 4, (1ª Planta), 48992 Getxo Teléfono: 944 91 00 05

¿Cómo han cambiado los banquetes de boda?

Restaurante Aspaldiko, menos marisco y más dulces

"La mayoría de las bodas son civiles y se celebran en el propia restaurante, algo impensable hace ocho años", explica Javier Villar, gerente del restaurante Aspaldiko. También las comilonas nupciales han sufrido una pequeña revolución, ya no se estila tanto la costumbre de cebar a los invitados y "los típicos entremeses como los langostinos, el plato de jamón y los espárragos pasaron a la historia". Ahora hay dos tipos de cóctel: el corto, que dura 45 minutos e incluye canapés como el risotto de hongos o las pencas rellenas de marisco; y el largo, con el doble de duración y cocina en vivo. A continuación, sigue el festín con los entrantes (taco de bacalao con pil pil de hongos o pulpo sobre patata trufada). De platos, el rape y el solomillo, los dos favoritos. Y entre ambos, no falta el sorbete. Aunque ya no es de limón. Los novios se decantan por sabores menos ácidos como el de mojito, menta o manzana verde. "El marisco ya no tira", asegura Villar. Los invitados se ponen de punta en blanco y no quieren mancharse. Prefieren endulzarse la fiesta con una 'candy bar', tradición típicamente americana consistente en una mesa de dulces. "Se sacan chucherías o fuentes de chocolate con frutas cuando la gente está en el baile", explica el gerente del restaurante.
Dirección: Zabaloetxe Etorbidea, 14, 48180 Loiu Teléfono:944 53 14 21

Hotel Meliá, solomillo y photocall

¿Cómo han cambiado los banquetes de boda?

Sin novios no hay boda y sin cóctel parece que tampoco. "A la gente le encanta, pero intentamos que no se alargue mucho porque cuando dura más de 45 minutos los invitados se cansan", explica Zuriñe Larrazabal, coordinadora de eventos del Hotel Meliá Bilbao. Ofrecen canapés para todos los gustos (croquetas, jamón, pulpo, fua...) y los novios más atrevidos pueden arriesgar con pequeñas raciones de sushi. "Aunque a la gente no le gusta jugársela en su boda, apuestan por lo tradicional, prefieren ir a lo seguro", afirma Larrazabal. Lo que se traduce en uno o dos entrantes (hojaldres, ensaladas, surtido de ibéricos...), pescado y carne. "Triunfan la merluza, el rape o el rodaballo y, por supuesto, el solomillo", detalla. Los postres son individuales: tiramisú, brownie de chocolate, tarta de manzana... y la panchineta, que es la reina. Pero si hay un clásico que permanece inalterable es la tarta nupcial. "Antes se sacaba al principio para que la cortasen los novios y se llevaba a la cocina para trozearla del todo y servírsela después a los invitados, ahora se deja para la barra libre". Y tan importante como comer, es inmortalizar ese día tan especial. "Se lleva mucho el photocall, los invitados se hacen una foto detrás de una imagen gigante de los novios o un paisaje. Otra moda divertida y original es el fotomatón, lo traen en un camión y quien quiera puede fotografiarse con simpáticas gafas o pelucas".
Dirección: Lehendakari Leizaola 29, 48001 Bilbao Teléfono: 902 14 44 40

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Hotel Silken Ciudad de Vitoria, cada plato con su invitado

El cóctel es obligado aunque cada vez son más las parejas que optan por convertirlo en el único menú de su boda. "Hay unos 18 tipos de aperitivos distintos y permite abaratar mucho el presupuesto. Se pasa de unos 110 euros de media por un banquete tradicional a unos 50 euros por una boda de cóctel", compara Izaskun Echazarra, relaciones públicas del Hotel Silken Ciudad de Vitoria. Los que prefieren sentarse a la mesa, como se ha hecho siempre, ya no tendrán que hacer hueco a enormes bandejas centrales. "Ahora todo se saca emplatado y en formato individual". De entrantes, ensalada templada de vieiras o relleno de chipirón de anzuelo sobre arroz negro y salsa de queso Idiazábal. En pescados, el bogavante, la merluza o el bacalao son los de mayor aceptación. Y en carnes, "el solomillo, no hay manera de desbancarlo". La tarta nupcial es una tradición que permanece inalterable, pero ahora se deja solo para la foto. A la hora de endulzar el festín, la rejilla de goxua o la torrija son los elegidos. Y, por supuesto, hay que pasar al papel los recuerdos de un día único. "Muchas parejas ponen un libro de firmas sobre un atril para que les escriban los invitados y otras hasta se han llevado un videomatón para grabarse disfrazados".
Dirección: Portal de Castilla, 8, 01007 Vitoria-Gasteiz Teléfono: 945 14 11 00

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Hotel Palacio de Elorriaga, tres postres a falta de uno

En el Hotel Palacio Elorriaga tampoco se saltan el cóctel. Dura aproximadamente una hora e incluye 11 tipos diferentes de canapés, uno de ellos realizado ante los invitados por el chef principal. Tras los entrantes, se saca el pescado (lubina, bacalao, merluza, rodaballo, rape…) y la carne (carrilleras, solomillo, entrecotte, magret, paletilla de cordero…) Y entre medias, un sorbete de maracuyá, mandarina o naranja sangüina, hay para todos los gustos. Los más golosos deben reservarse al postre porque a falta de uno hay tres. “Un prepostre, que es más suave, como un cubito de hielo con mojito o un goxua con espuma. Un postre compuesto por una tarta Gasteiz o una de chocolate blanco. Y, por último, unas chocolatinas y golosinas que se sacan en los cafes y se dejan durante la barra libre”, explica Jesús María Guerra, encargado de bodas en el Hotel Palacio Elorriaga. Cada boda aquí es única, ya que esta casa solariega del siglo XVI se reserva al completo para una sola lpareja de recién casados y sus invitados. Además, cada vez son más los contrayentes que eligen su amplio jardín para prometerse amor eterno.
Dirección: Calle Elorriaga, 15, 01192 Vitoria-Gasteiz Teléfono: 945 26 36 16

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Restaurante Zaldiaran, además recena

El cóctel en el restaurante Zaldiaran, único de Álava con una estrella Michelin, tampoco pasa de moda. "Lo que sí están desterrados son los canapés, en su lugar se lleva la cocina en miniatura", explica Gonzalo Antón, gerente del local vitoriano. Entre sus propuestas gastronómicas, se incluyen el tartar de ave con crujiente de curry y rúcula o el huevo de codorniz con espuma de patata y trufa. Ya en la mesa, sorprenden con otras delicias vanguardistas como el gazpacho de cereza o la cola de cigala con gazpachuelo, tarama de mejillón y crujiente de pasta kataiki. En pescados, lubina, rodaballo y rape son los elegidos. En carne, el solomillo sigue siendo el número uno, aunque va ganando terreno el cochinillo a baja temperatura. En 2004 recibieron el premio de pastelería así que es obligado dejar hueco para el postre. Su lista de manjares incluye torrija caramelizada con helado de leche merengada o fresas con velo de vinagre de frutas. Y por si fuera poco, cada vez más parejas se animan a coronar la celebración con una recena. "Completan la comida del mediodía, con un lunch por la noche, es algo ligero, jamón, tortillas de patata, merluzas...".
Dirección: Avenida de Gasteiz, 21, 01008 Vitoria-Gasteiz Teléfono:945 13 48 22

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Wedding planer, preocupate solo de casarte

La falta de tiempo o el exceso de trabajo llevan cada vez a más parejas a recurrir a una tercera persona para organizar su boda. Buscan una ayuda externa que convierta en realidad lo que habían imaginado para un día inolvidable. Así que el primer 'sí, quiero' se lo dan encantados a un wedding planner. "Les ayudamos en todo el proceso y conseguimos materializar sus deseos. La mayoría no se ha visto antes en un embolado así y se encuentran perdidos", explica la conocida organizadora de bodas bilbaína Itziar Ortuondo. Es como una hada madrina. Se encarga de las invitaciones, del banquete, de la decoración, de la música, los fotógrafos... y hasta del vestido de la madre del novio si ella se lo pide. Conoce las nuevas tendencias y las aplica con mimo, "cuidando hasta el último detalle". Se llevan las bodas en espectaculares fincas privadas y casas particulares, aunque eso sí, son un 40% más caras que en un restaurante convencional. Unos ocho meses antes de la invitación formal, también se ha puesto de moda enviar una 'save the date', un catálogo informativo personalizado que llega a los móviles y emails de los invitados para que reserven la fecha de la boda y no se les pase por nada del mundo. "También triunfan las máquinas de photocall, que te imprimen las fotos al momento para dar una copia a cada invitado con el nombre de los novios y la fecha de la boda", cuenta Ortuondo.

Los libros de firmas han evolucionado hacia fórmulas más originales, como los mensajes dentro de una botella o un pequeño árbol creado a partir de las huellas dactilares de cada invitado. Otro detalle innovador son las 'welcome bags', las bolsas de bienvenida que se dejan sobre la cama del hotel cuando la boda incluye el alojamiento. "Metemos algunos obsequios o alimentos en función de las preferencias de los novios y de aquellos motivos decorativos y colores que caracterizan al enlace. Suele incluirse una carta de los novios personalizada para cada invitado", apunta la wedding planer. Todo lo inimaginable está al alcance de Itziar Ortuondo tras numerosas reuniones con los contrayentes. De hecho, el 2 de junio ha organizado una boda en el Hotel Viura. Lo insólito es que los novios y los 90 invitados proceden de Toronto. No hay nada que no esté a su alcance. "Y si surge algun imprevisto y tenemos que solucionarlo el día de la boda, lo hacemos discretamente y sin que nadie lo note", desvela. De lo que sí se percatan los invitados es de los resultados, del sello tan personal que caracteriza a este tipo de enlaces. "Nos encargamos de personalizar los sentimientos y eso se percibe. De cada boda que hacemos, nos salen siete".