El Correo
Pablo Iglesias lleva varias pulseras en su muñeca.
Pablo Iglesias lleva varias pulseras en su muñeca.

El poder en la muñeca

  • Las pulseras se han convertido en un instrumento más de campaña para los políticos y personajes públicos que abanderan causas, reafirman su ideología, o se muestran más cercanos y comprometidos gracias a este pequeño complemento que asoma tímido bajo una pulcra camisa

Inmersos en la era de lo visual, en la que un solo hay un segundo para causar una buena primera impresión y otro para desmoronarla, un candidato puede ganar un debate por llevar mejor combinada la corbata o por mostrar una sonrisa de dientes más blancos. Se traza un escenario en el que los asesores de campaña miran más allá del acalorado discurso, atentos a los gestos, el color de la ropa, el pelo entrado en canas e incluso, a las muñecas de sus candidatos. Sí, la muñeca, porque un adorno casi insignificante como una pulsera no pasa desapercibido y convierte a su portador en abanderado de su propia causa. "Estos complementos personales tienen una fuerte connotación factual, permiten a los políticos acercarcarse al ciudadano y relajar su imagen, dejando claro que tienen compromisos, además de familia y amigos", explica la asesora de imagen, María Uranga.

Quizás las pulseras que más refuerzan la personalidad de un político son las que luce el líder de Podemos, Pablo Iglesias. Un complemento que bien conjunta con la coleta, la ropa poco informal y esa imagen de político cercano al pueblo y receloso de grandes ostentaciones que su partido siempre se ha afanado en transmitir. Además, Iglesias ha lucido en sus muñecas los colores de las banderas republicana y venezolana, impronta de un pasado y de una convicción política. "Es un mensaje que se complementa con el resto de su aspecto y con la imagen que él mismo desea transmitir, llevan aparejadas una forma de entender la política", apunta María Uranga. Sonada es también aquella imagen de Iglesias dando la mano al Príncipe en el acto de entrega de becas universitarias para formarse en Cambridge, al que optaba el por entonces estudiante, en 2007. En la instantánea ya lucía su famosa coleta y las muñecas llenas de pulseras, imagen que contrasta deliveradamente con la de sus compañeros, repeinados para la ocasión y luciendo una impecable corbata.

Pero no es el único político que deja asomar pulseras bajo su camisa. Ese aire de informalidad, con acento juvenil, que contrasta con la seriedad de un traje, la han hecho suya también políticos como el Presidente de la Junta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, con unas pequeñas pulseritas de hilo de colores o el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, a quien se le ha visto acompañado de pulseras de cuentas al remangarse la camisa, otro gesto, por cierto, con gran peso electoral, ya que subirse las mangas muestra a un político sin remilgos, deseoso de ponerse manos a la obra en el lenguaje gestual. "Patxi López también ha lucido pulseras, regalos de amigos como él mismo ha explicado, así como Alberto Garzón, para quien significa el compromiso con su pareja, que lleva una igual", cuenta Uranga. El Presidente de Baleares, José Ramón Bauzá, también ha lucido en varias ocasiones los colores de su comunidad en la muñeca, como muestra de compromiso con la sociedad a la que representa. "Son un mensaje personal hacía su círculo más íntimo, pero a la vez muestran cierta rebeldía, ganas de mostrar pinceladas de su personalidad en los momentos más serios e institucionales", apunta Uranga.

Javier Maroto toma notas durante una comisión municipal.

Javier Maroto toma notas durante una comisión municipal. / BLANCA CASTILLO

En nuestro entorno también están de moda, tanto en su vertiente personal, vinculada a la estética, como en la política. En Vitoria, el alcalde, Javier Maroto, lleva siempre varias pulseras de hilo, que además deja ver en las entrevistas porque siempre se hace las fotos con la camise arremangada, símbolo en mercadotécnia política de que uno no tiene nada que ocultar y de que está manos a la obra. Y en lo político, el propio Maroto sacará en la precampaña 20.000 pulseritas con el lema 'Vitoria me gusta', que concuerda con el hilo conductor que ha asumido su partido para intentar retener la Alcaldía. No será la primera vez. Su predecesor socialista, Patxi Lazcoz, también recurrió a pulseritas de plástico para reforzar uno de los elementos troncales de su campaña en 2007, la reclamación de la "capitalidad real" de Euskadi para Vitoria.

El mismísimo Barak Obama se ha puesto una pulsera de compromiso con la guerra de Irak, al llevar en su muñeca un brazalete memorial -el 'Herobracelet'- con el nombre del sargento fallecido Ryan David Jopek. Una petición que le hizo la propia madre del joven muerto en Irak y que le entregó en 2008 durante un mitin en Wisconsin con la petición de que "ninguna madre más sufra como yo". Obama lució el brazalete hasta en su toma de posesión, una decisión no excenta de controversia, ya que muchos le acusaron de utilizar una imagen tan emocional durante la campaña. Un 'Herobracelet' utilizó también el candidato republicano, John McCain, en su caso con el nombre del soldado también fallecido en Irak, Mathew Stanley. Con la misma carga visual, McCain mandaba un mensaje muy diferente al de Obama con respecto a su idea de gestión de la guerra de Irak, la de un soldado cuya muerte no debía ser en vano.

Pulseras en la Casa Real y el Vaticano

Pero más allá de campañas políticas, otros personajes públicos han lucido en sus muñecas pulseras con causa. Es el caso de los brazaletes de silicona en diversos colores que han abanderado muy diversas causas, desde el ascenso del equipo de fútbol de un pequeño pueblo, hasta la lucha mundial contra el cáncer liderada por el amarillo de 'Livestrong'. Al Papa Francisco le hemos visto con esta pulsera verde con el nombre de Jesús impreso durante una la audiencia en la Plaza de San Pedro. "Un claro gesto de acercamiento hacia los más jóvenes", señala la asesora personal, aunque también hay quienes han ido más allá, y han visto en su muñeca ese compromiso reformarmador de un Papa que se ha caracterizado por su afán reformador.

Con mensaje solidario también, en este caso a favor de la ARHOE -Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles-, aparecieron los reyes Felipe y Letizia en la entrega de los premios Nacionales de Investigación 2014. Un llamativo amarillo que contrastaba con el traje rojo de Doña Letizia, y que representaba su posición a favor de un cambio horario para conciliar la vida familiar y laboral, así como favorecer la igualdad y el reparto de tareas. "Casualidad o no, de ese contraste resultan los colores de la bandera española", observa María Uranga, quien además destaca la elección de un vestido rojo en su primer acto público como reina, "es un color que dice: me muestro tal y cómo soy porque no tengo nada que ocultar, es sinónimo de fortaleza". Volviendo al objeto estrella, ese mismo brazalete también lo llevó Josep Antoni Duran i Lleida, de UCD, en el último debate del Estado de la Nación.

Pero no son las únicas pulseras de goma con las que se han dejado ver los reyes, también han lucido las pulseritas que han hecho rico al malayo Cheon Choon con un invento sencillo y revolucionario que arrasa en los colegios: las pulseras multicolor que se elaboran a partir de gomitas de plástico. Este malayo ya ha facturado más de 100 millones en todo el mundo y ha convertido a los más pequeños en joyeros artesanos, incluidas las hijas de los reyes. Unas pulseras exclusivas, ya que no hay dos iguales, para María Uranga "el éxito de esas pulseras está en poder customizarlos, lo que nos permite sacar una parte de nuestra personalidad y diferenciarnos del resto".

Pero las pulseras también pueden convertirse ena carga para su portador, es el caso de la exministra de Sanidad Leire pajín, a quien le salió cara aquella Power Balance regalada. Un brazalete al que se le atribuían efectos beneficiosos sobre la salud, y dejó un saldo millonario a sus inventores. Sin embargo en 2011 la empresa fue condenada por estafa y publicidad engañosa, una condena a la que se sumó el Ministerio de Sanidad Español, pero de la que no debió percatarse su ministra, por entonces Leire Pajín, que siguió luciendo la pulsera en actos públicos. A ella esta ligera pulsera de plástico y silicona le resultó muy, pero que muy pesada. "En la moda hay que ser fiel a uno mismo, no dejarse llevar por las modas y elegir aquellos complementos que realmente digan algo de nosotros", aconseja la personal shopper.