El Correo

El Papa en Filipinas: «Es un deber escuchar la voz de los pobres»

El papa Francisco, rodeado de fieles en Manila.
El papa Francisco, rodeado de fieles en Manila. / Efe
  • El Pontífice alaba la petición de los obispos de Filipinas de pedir que este año sea proclamado el "año de los pobres"

El papa Francisco recordó hoy que es un "deber escuchar la voz de los pobres y romper las cadenas de la injusticia", en el discurso que pronunció durante el encuentro con el presidente Filipino, Benigno Aquino, en su primer día de actos en Manila.

"La gran tradición bíblica prescribe a todos los pueblos el deber de escuchar la voz de los pobres y de romper las cadenas de la injusticia y la opresión que dan lugar a flagrantes e incluso escandalosas desigualdades sociales", dijo ante 350 personas, autoridades y cuerpo diplomático, en la Sala de ceremonias Rizal del palacio presidencial.

El Papa que ya había anunciado que el tema central de su viaje a Filipinas serían los pobres, señaló, que "para realizar las reformas de las estructuras sociales que perpetúan la pobreza y la exclusión de los pobres lo que se debe hacer en primer lugar es la conversión de la mente y el corazón".

En el que fue su primer acto en Filipinas, el Papa alabó la petición de los obispos de Filipinas de pedir que este año sea proclamado el "año de los pobres".

Y deseó que esta convocatoria "haga que en todos los ámbitos de la sociedad se rechace cualquier forma de corrupción que sustrae recursos de los pobres".

También instó a que "se realice un esfuerzo concertado para garantizar la inclusión de todo hombre, mujer y niño en la vida de la comunidad".

El Papa, que se reunió privadamente con el presidente filipino durante unos 20 minutos, recordó que su visita es para expresar su cercanía a las personas que tuvieron que soportar el sufrimiento, la pérdida de seres queridos y la devastación causada por el tifón Yolanda.

Sobre este desastre que asoló el país y causó mas de 8.000 muertos, el papa explicó que admiró "la fuerza heroica, la fe y la resistencia demostrada por muchos filipinos frente a éste y otros desastres naturales" y la "manifestación de bondad y generosidad, sobre todo por parte de muchos jóvenes".

Para Francisco, "Filipinas, junto con muchos otros países de Asia, se enfrenta al reto de construir sobre bases sólidas una sociedad moderna, una sociedad respetuosa de los auténticos valores humanos, que tutele la dignidad y los derechos humanos".

Y por ello advirtió de que "es más necesario ahora que nunca que los líderes políticos se distingan por su honestidad, integridad y compromiso con el bien común".

Y a ellos les insistió en que "es esencial el imperativo moral de garantizar la justicia social y el respeto por la dignidad humana".

En su discurso, Francisco reiteró uno de los conceptos que ha expresado en varias ocasiones que "las familias tienen una misión indispensable en la sociedad", pues es en la familia "donde los niños aprenden valores sólidos, altos ideales y sincera preocupación por los demás".

Ante ello, el pontífice argentino exhortó a dar "apoyo" en estos tiempos a las familias para "preservar y defender valores humanos básicos como el respeto a la dignidad inviolable de toda persona humana, el respeto de los derechos de conciencia y de libertad religiosa, así como el derecho inalienable a la vida".

También deseó que las iniciativas en el país para promover el diálogo y la cooperación entre los fieles de distintas religiones consigan su objetivo.

Y concluyó con una llamamiento para que se "promuevan soluciones justas que respeten los principios fundamentales" de la nación y los derechos inalienables de todos, incluidas las poblaciones indígenas y las minorías religiosas".

Al igual que al presidente cingalés, el papa regaló a Aquino un atlas náutico de 1562 atribuido al cartógrafo español Bartolomé Oliva.