El Correo

La policía islandesa, la caña de Instagram

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Uno de los agentes sostiene un algodón de azúcar. / Instagram

  • La cuenta del cuerpo de seguridad fascina a sus miles de seguidores al demostrar que Islandia es el mejor país para trabajar como agente del orden

"¡Alto, policía!". Y el agente en vez de un silbato, sostiene un algodón de azúcar. No es una escena sacada de la nueva película de Torrente, sino una de las rocambolescas situaciones que sugiere el Instagram de la Policía Metropolitana de Reikiavik. Su cuenta en la red social causa sensación en medio mundo gracias a la colección de simpáticas fotografías que cuelgan a diario, más parecidas a las de un turista que a las de un agente de servicio. Sus hilarantes selfies en la oficina, fotos con los vecinos, animales o peluches acumulan miles de 'me gusta' y comentarios.

Llevan camino de alcanzar a la Policía española, que tiene el Twitter más popular del mundo con su millón de seguidores. "Eres hipster o de otra tendencia urbana, pero no muestres toda tu intimidad. Tu privacidad prima sobre lo trendy" o "Si juegas a Breaking Bad, acabarás en el escenario de Prison Break. El que juega con drogas acaba mal". Son dos de los tuit con más éxito que publicó la Policia Nacional, que se comunica en un lenguaje desenfadado, sin formalismos, para conectar con los ciudadanos. Pero en Reikiavik no siempre han sido así de cercanos. La cuenta comenzó como todas las institucionales, es decir, con fotografías más o menos convencionales sobre sus rutinas y con imágenes, por ejemplo, de la flota oficial de vehículos. Pero poco a poco, el community manager de la polícia y sus colegas empezaron a desinhibirse hasta convertir su Instagram en el más cañero de Islandia. Da la impresión de que les sobra tiempo para hacerse fotos con caretas de cerdo y bicis rosas. Y la verdad es que el principal quehacer de la Policía de Reikiavik es castigar las infracciones de tráfico, pero incluso esa tarea se reduce notablemente en invierno, cuando muchas carreteras se vuelven intransitables y la luz diurna se acorta hasta un mínimo de tres o cuatro horas.

En cualquier otro país, instantáneas de este tipo conllevarían la suspensión inmediata de los agentes implicados, pero allí son elogiadas por más de 98.000 incondicionales. No es de extrañar en un lugar tan sorprendente y seguro como Islandia. La Policía islandesa jamás había matado a nadie hasta el pasado año, cuando las fuerzas especiales se vieron obligadas a abatir a un hombre que disparaba desde su piso en Reikiavik y abrió fuego luego contra los agentes. Eso sí, la Policía se disculpó ante su familia: "Les enviamos nuestras condolencias. Está en nuestros pensamientos". Y los agentes que participaron en la acción tuvieron que recibir asistencia psicológica, para recuperarse de un hecho al que, evidentemente, no estaban acostumbrados.

Los policías islandeses van habitualmente desarmados: las pistolas se reservan para sus fuerzas especiales, creadas en 1982, pero rara vez se ven obligadas a hacer uso de ellas. Islandia es un país poco poblado -322.000 habitantes, igual que La Rioja- y muy tranquilo, con unos índices de delincuencia que son la envidia de la comunidad internacional. Las estadísticas de la Oficina de Naciones Unidas sobre Drogas y Crimen recogen, entre 2007 y 2011, un máximo de tres homicidios anuales (un nivel registrado en el último de esos ejercicios) y un mínimo de... cero (en 2008). La tasa media de ese quinquenio es de 0,5 homicidios por cada 100.000 habitantes, una de las más bajas del mundo, por detrás solo de Japón, Singapur y Hong Kong. Con estas estadísticas, los agentes se pueden permitir algo de relajo y animar al personal con su buen humor.