El Correo

Uso masivo de sedantes y correas con los mayores enfermos en residencias

Un anciano permanece atado a la cama en una residencia.
Un anciano permanece atado a la cama en una residencia. / EFE
  • El 85% de los elementos de sujeción que se emplean en centros asistidos para "atar" a los pacientes no están homologados

madrid. Sedar o atar a los ancianos enfermos alojados en residencias son medidas muy controvertidas por las repercusiones éticas, morales y jurídicas que conllevan. Aunque no existe regulación normativa alguna, cada vez son más las asociaciones en defensa de los mayores contrarias a la sujeción mecánica o farmacológica (a través de sedantes) de estas personas. Un estudio de la Comunidad de Madrid señala que el año pasado dos de cada tres ancianos internados en una residencia (66,2%) pasaron atados a la cama o sedados varias horas al día.

El secretario de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), Primitivo Ramos, denunció ayer, durante la presentación del 'Documento de Consenso sobre Sujeciones Mecánicas y Farmacológicas', que el 85% de los dispositivos que se usan para «atar» al paciente «no están homologados». El experto, coordinador del informe elaborado por el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso), señaló que entre los argumentos más repetidos por los centros para sujetar a los pacientes figuran «la prevención de caídas» en el 75% de los casos y el «vagabundeo errático» (15%).

Para Ramos, ambas son razones «absurdas e insostenibles», ya que «no hay estudios que lo demuestren, sino más bien lo contrario». En su opinión, las sujeciones, siempre que no sean estrictamente necesarias, pueden provocar pérdida de masa muscular, atrofias, deterioro funcional, lesiones e incluso en los casos más graves, estrangulaciones y asfixias. El experto destacó que mientras que en 1992 los estudios hablaban de una muerte de un anciano por sujeción por cada mil casos, en 2003 ya eran cinco casos de cada mil.