El Correo

Las abogadas noveles, sin minifaldas, escotes profundos ni tatuajes

Una mujer con minifalda consulta una agenda.
  • Un escrito distribuido entre varios colegios provinciales pretende instaurar unas pautas de vestimenta entre los nuevos letrados, con especial énfasis en las mujeres

Que a los trabajos hay que acudir aseados y vestidos de forma adecuada parece algo evidente. Que la cosa vaya más allá y acabe siendo un decálogo del 'vestir recatado' es otra. El decano emérito del Colegio de Abogados de Sevilla, José Ángel García Fernández, ha elaborado un vademecum con instrucciones sobre la vestimenta de los letrados noveles, que ha sido repartido en otras provincias y generado una notable controversia. Las reglas incluyen desde no llevar tatuajes y no usar botas con falda -en el caso de las chicas, claro- hasta no ponerse demasiado perfume. El texto, que tiene en su punto de vista a la mujeres en la mayoría de los casos, también desaconseja el uso de minifaldas, camisetas, llevar las uñas pintadas de colores, los escotes grandes, los pendientes llamativos o los vaqueros.

El autor sugiere a las abogadas, en el ejercicio de su profesión, el uso de "un traje de chaqueta gris, negro o azul marino -para inferior falda o pantalón-, con camisa blanca de cotó piqué, jersey de cuello blanco -para llevar sin chaqueta-, blusas de diferentes colores, abrigo negro o azul marino -siempre huyendo de los colores chillones-, zapato plano para llevar con pantalón, zapato de poco tacón para llevar con falda o botín para pantalón con tacón bajo". Toda una estricta normativa a la hora de vestirse en el trabajo. Además, se incluye un apartado dedicado a los pins tatuajes, eso sí, también para los hombres.

En el caso de los varones, recomienda "trajes gris oscuro o azul marino, camisa blanca o de tonos suaves, corbatas discretas, calcetines oscuros y zapatos de piel o similar". Nada de calzado deportivo, "camisetas con publicidad, vaqueros" o camisas oscuras.

El documento también incluye consejos sobre higiene personal. Así, su autor se inclina por una manicura discreta para las abogadas y por contar con desodorante en el despacho, además de dientes relucientes y cabello brillante y sin caspa.

Como respuesta a esta especie de 'dictadura' en el estilismo de las nuevas letradas, una serie de abogados de A Coruña -a cuyo Colegio ha llegado el polémico vademecum- ha puesto el grito en el cielo. A su juicio, la publicación, entregada en la última jura de colegiados, introduce "pautas sexistas y trasnochadas". Además, han pedido que se retire de la circulación el informe, donde hay un apartado específico que recoge las instrucciones sobre qué ponerse o no atendiendo "a la opinión generalizada de prestigiosos estilistas en la materia".