Los Reyes Magos ilusionan bajo la lluvia en Bilbao

Gaspar saluda desde su carroza. / Borja Agudo

Sus Majestades desfilan por la villa antes de visitar a los bilbaínos en la noche más mágica del año

SAYURI NISHIME y GABRIEL CUESTA

Ni la lluvia puede con la magia de los Reyes Magos. El agua ha dado un respiro a Melchor, Gaspar y Baltasar a las seis de la tarde, aunque ha aparecido con más fuerza en la recta final de su desfile por el corazón de Bilbao. A pesar de la climatología, los bilbaínos les han recibido con una sonrisa y los paraguas en ristre durante la tradicional cabalgata en la víspera del Día de Reyes. Sus Majestades no fallaron a su cita en un día lluvioso, con un cielo gris muy 'a la bilbaína', para que los más pequeños pudieran saludarles y transmitirles sus últimos deseos antes de la gran noche. Cuatro gotas de agua no son nada para los críos, que han recibido con los brazos abiertos a una expedición llegada desde muy lejos y cargada de enormes paquetes que serán repartidos esta madrugada.

La carroza de la Gran Estrella de Oriente ha sido la primera en aparecer a las seis de la tarde y ha sido la encargada de marcar el camino con su estela de luz led. El Departamento Real de Correo Express le pisaba los talones mientras los pajes cogían alguna que otra carta de los más tardones. Después ha llegado el turno de Melchor, Gaspar y Baltasar. Sus nombres comenzaron a sonar en la atmósfera. «¡Melchooor!, ¡Gaspar!, ¡Baltasaaar!». Los tres han aparecido con cuentagotas junto a sus respectivos pajes para saludar a pequeños y mayores antes de visitarles en sus casas esta noche. Llegaron a la villa como siempre, luciendo sus elegantes ropajes y engalanados con sedas y joyas. Desde lo alto lanzaron 3,5 toneladas de dulces y 30 kilos de confeti biodegradable.

Y es que no han llegado solos desde Oriente. Más de 400 personas y un total de diez carrozas forman una comitiva que acompañó a Sus Majestades, quienes han vivido días de auténtico ajetreo. La invitada estrella de este año fue Mary Poppins, con la banda sonora de la película amenizando el paso de su carroza. El Soldadito de Plomo, Caperucita Roja y el Lobo, los 101 dálmatas y Cruella de Vil, la ardilla de la Edad del Hielo... todos estaban presentes en la carroza de Juguetes y Cuentos para sacar una sonrisa a los txikis antes de que los Reyes se dejasen ver.

Pedidos de última hora

El desfile es el preludio de esta noche, que pondrá el broche a esta mágica tradición. A Sus Majestades les toca visitar la casa de los pequeños bilbaínos para cumplir los sueños de los que se han portado bien y dejar carbón, un pequeño tirón de orejas, para los que se han pasado de traviesos. Algún que otro crío ha aprovechado para dar su carta a los Reyes Magos tras el clásico discurso en el Ayuntamiento, donde les esperaba el alcalde, Juan Mari Aburto. Nadie se quiere quedar sin regalos. Ni siquiera los más despistados.

La cabalgata ha comenzado a las seis de la tarde y ha tenido como punto de partida la Plaza Sagrado Corazón de Jesús. Desde allí Sus Majestades han surcado la Gran Vía para finalizar el recorrido en el Ayuntamiento de la villa. Un evento que ha provocado cortes -desde las tres hasta las ocho y media de la tarde- en la principal arteria bilbaína y sus transversales. Además de Hurtado Amézaga, calle Ribera y el entorno del Consistorio.

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