18 horas y 35 minutos nadando para ayudar a los niños con cáncer

Selina Moreno y Vicente García a su llegada./E.C.
Selina Moreno y Vicente García a su llegada. / E.C.

La nadadora de 'aguas abiertas' Selina Moreno y el ultrafondista Vicente García recorren con éxito los 60 kilómetros que separan Bilbao de Santander: «No ha sido fácil, pero lo hemos conseguido»

BEATRIZ GARNÁNDEZ

Selina Moreno y Vicente García han conseguido el reto de nadar los más de 60 kilómetros que separan Bilbao de Santander en representación de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Aunque de inicio sabían que no iba a ser fácil, el motivo de tal pericia merecía la pena. Todo el dinero recaudado irá destinado a los programas de la AECC para la investigación del cáncer infantil. El sábado a las 4.34 horas comenzó la aventura, inédita hasta el momento, en el Puerto de Bilbao. 18 horas y 35 minutos más tarde llegaban a la playa de Los Peligros de Santander. Fuegos artificiales iluminaban su gesta. «Tuvimos unas condiciones de mar adversas, con olas de más de dos metros de altura y nadando a contracorriente. No ha sido un camino fácil», señala Moreno.

Pero ella está acostumbrada a superar adversidades. Tras superar un cáncer de mama, Moreno comenzó a practicar una modalidad de natación extrema conocida como 'aguas abiertas'. Este tipo de prueba consiste en recorrer grandes distancias con un traje de baño, un gorro, unas gafas de buceo y un gel de grasa con el que conservar el calor corporal. Selina tuvo que superar tratamientos de quimioterapia y radioterapia. «Empecé a interesarme por este deporte y a entrenar todos los días. No aspiraba a ser la más rápida o la más fuerte, sino a llegar a la meta y disfrutar del camino», señala.

Momentos peligroso

Selina Moreno cuenta que la salida de la travesia fue «uno de los momentos más peligrosos». Recuerda que fue ahí donde ella y Vicente se dieron realmente cuenta de lo que iban a hacer. Selina fue la primera en lanzarse al agua, Vicente la iba a sustituir 90 minutos después y así hasta llegar a Santander. La primera hora y media de la travesía carecía de referencias visuales de costa lo que dificultaba el nado.«Al salir de noche, no había mucha iluminación y corría el peligro de golpearme contra el espigón». El primer relevo se produce entre Oriñón y Laredo, con la temperatura del agua a 21 grados.

Otro de los momentos más duros para esta deportista sin límites fue el paso por el cabo de Ajo. «Era una auténtica lavadora y los del equipo nos dijeron que teníamos que dar lo mejor de nosotros mismos en ese punto si queríamos conseguirlo», dice. El día de la travesía, el sol era el protagonista del cielo. Algo que agradeció enormemente. «Un día soleado influye mucho en 'aguas abiertas' porque te ayuda a mantener el calor corporal», relata.

Cansancio acumulado

Con el paso de las horas, el cansancio se iba acumulando en el cuerpo. «Hubo momentos muy duros, cada vez estás más cansada y hacía mucho frío», cuenta. Pero a pesar de ser una prueba difícil, Moreno reconoce que «el entrenamiento ha dado muy buenos frutos».

A su llegada a la ciudad cántabra, todo era una fiesta. «Nos recibieron con fuegos artificiales, velas y globos», relata. Fueron recibidos por amigos, familia, allegados e integrantes del CN Costa Quebrada, club del que Vicente es presidente y fundador. Una vez en tierra, ambos nadadores tuvieron que pasar un reconocimiento médico para confirmar que todo estaba en orden. «Estábamos muy cansados y con mucho frío, casi no teníamos ni fueras para cenar, pero todo salió bien», dice.

Después de la prueba, Selina Moreno bromeaba con sus compañeros. «Yo les decía que el año que viene había que hacer la ida y la vuelta», cuenta entre risas. Además, confiesa que se sintió muy arropada en todo momento por el equipo de Vicente García.

En cuanto al trasfondo de la prueba, Moreno reconoce que deberían hacerse más eventos de este tipo. «Necesitamos que la sociedad se conciencie y que apuesten porque haya investigaciones sobre el cáncer», defiende.

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