«Salir a por setas no es un juego»

Álvaro Chirapozu comenta con Yolanda Díez las características de algunos ejemplares. /Ignacio Pérez
Álvaro Chirapozu comenta con Yolanda Díez las características de algunos ejemplares. / Ignacio Pérez

El Ayuntamiento reabre su Servicio de identificación, que el año pasado resolvió 430 consultas micológicas

Julio Arrieta
JULIO ARRIETA

La temporada se ha adelantado este año. «El verano ha sido lluvioso y ha hecho que haya habido más setas. Estamos teniendo un otoño muy propicio», explicaba ayer Álvaro Chirapozu, responsable del Servicio de identificación de setas que el Ayuntamiento de Bilbao pone a disposición de la ciudadanía todos los años por estas fechas. «Desde el 1 de septiembre ya han pasado 50 personas» por este servicio que permanecerá abierto hasta el 28 de noviembre y que el año pasado atendió a 159 personas y resolvió 430 consultas.

El funcionamiento es muy simple. Quien quiera saber si las setas que ha recogido son comestibles o una vía directa para acabar en las urgencias del hospital más cercano no tiene más que acercarse al Área de Salud y Consumo, en el número 7 de la calle Ugalde, en Bilbao. Allí un experto identificará los ejemplares y entregará gratis al usuario un informe detallado.

«Este servicio tiene casi dos décadas de trayectoria», explicó la concejal de Salud y Consumo, Yolanda Díez. «Su principal objetivo es determinar la aptitud para el consumo de los ejemplares recolectados con el fin de evitar posibles intoxicaciones por ingestión de especies dañinas». No es un problema menor, si se tiene en cuenta que cada año se registran en Euskadi unos 200 casos de intoxicación. Chirapozu apuntó que este número «habría que multiplicarlo por cuatro, porque muchos casos no acaban con una visita al médico. A veces son intoxicaciones ligeras». Pero, advirtió, «esto no es un juego, una seta tóxica puede llegar a matarte y no es cuestión de arriesgarse».

«Normalmente, acude gente no muy experimentada», añadió el experto. «Pero invitamos a venir a cualquiera que tenga la más mínima duda. La prudencia es un requisito fundamental», afirmó. «Esta es una afición a la que se ha incorporado mucha gente hace poco con un conocimiento bastante escaso». A veces, estos nuevos aficionados «aplican ideas que no son válidas y que ocasionan la mayor parte de las intoxicaciones». Un ejemplo es la idea de que una seta tocada por limacos u otros invertebrados es buena. «Es una falsa creencia: 'como los bichos la pueden comer, pues nosotros también'. Y no. Nosotros no somos 'bichos' y nuestro sistema digestivo es muy distinto. Fiarse de algo así te puede llevar al hospital o algo peor», subrayó Chirapozu. El experto también llamó a la prudencia a la hora de consultar aplicaciones especializadas para teléfonos móviles. «Las hay muy buenas, pero no sustituyen al conocimiento», advirtió. «Una foto refleja una seta en un momento dado, no recoge toda su evolución, no recoge su olor, ni los cambios de color o de tamaño». El propio Chirapozu lo demostró tras hacer estas declaraciones: un setero se había acercado al Servicio con lo que creía que eran ejemplares de 'Pholiota mutabilis'. Resultaron ser 'Armillaria mellea', una especie inocua pero de interés «solo micológico. Están muy inmaduras, pero se distinguen por este anillo de color», explicó al sorprendido aficionado.

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