La salida de la crisis pone en circulación casi 12.000 vehículos más al día

Sala de control del centro foral de Peñascal, desde el que se vela por la seguridad en la Supersur./IGNACIO PÉREZ
Sala de control del centro foral de Peñascal, desde el que se vela por la seguridad en la Supersur. / IGNACIO PÉREZ

El aumento del tráfico de camiones es un «claro síntoma del mayor dinamismo de nuestra economía», asegura la Diputación

IZASKUN ERRAZTI

Bizkaia «deja atrás una década larga y difícil», la que media entre 2008 y 2018. Lo dijo el diputado general, Unai Rementeria, en el pleno de política general celebrado en septiembre en la Casa de Juntas de Gernika. Y reforzó sus palabras con algunos números: 20.000 desempleados menos, catorce trimestres consecutivos de crecimiento del PIB, un incremento del consumo en los hogares del 3 %, del 2,9% en la inversión... Pero entre otros muchos indicadores existe uno bastante más visible en el que no se suele reparar, pero que para los expertos pone muy a las claras que lo peor ya ha pasado. Se trata del tráfico, que mes a mes se ha venido arriba en el territorio desde el año 2015, cuando empezó a coger fuerza el ciclo de recuperación.

Según los datos que maneja la Diputación, la salida de la crisis ha puesto en circulación en dos años una media de 11.717 vehículos más al día, lo que representa un incremento del 17,48% respecto a 2015. Las cifras se refieren a las tres infraestructuras que conforman la red principal de las carreteras vizcaínas, la A-8, la Variante Sur Metropolitana y los túneles de Artxanda, y resultan significativas. Así, hace apenas dos años, la suma de sus tráficos superaba los 24,4 millones de vehículos, 2,8 de ellos pesados. La última cifra registrada hasta octubre de este 2017 ya habla de 28,7 millones, con un número de camiones también sensiblemente mayor: 3,2 millones.

Ese es, en materia de tráfico, el dato a tener en cuenta, según advierte el diputado de Desarrollo Económico y Territorial, Imanol Pradales. «Hay que destacar que el aumento de la circulación de pesados es un excelente indicador de la recuperación económica», apunta el responsable foral. «Es una ecuación sencilla: un mayor número de camiones circulando es un claro síntoma de un mayor dinamismo de nuestra economía», añade.

El tráfico en la Supersur crece año tras año, pero con 14.153 automóviles diarios está lejos de los 24.000 previstos

Los incrementos registrados en este apartado son importantes, a juicio de Pradales. «Un 17,2% más de camiones en la AP-8 este año respecto a los contabilizados en 2015 y un 11,3% más en la Supersur, que sigue consolidándose como alternativa». Ese fue, precisamente, el objetivo que perseguía la Diputación cuando apostó por esta infraestructura: aliviar la saturación de la A-8 y desviar los tráficos de largo recorrido. La nueva carretera aspiraba a absorber 24.000 vehículos al día, pero aunque los registros mejoran de año en año la meta todavía queda lejos. De hecho, la Variante Sur Metropolitana recibe en la actualidad una media de 14.153 vehículos diarios, un 6,90% más que el pasado año.

En su contexto

26,5
millones de vehículos han utilizado la Supersur desde su puesta en marcha en septiembre de 2011. Veinte millones de ellos han sido ligeros. Según los últimos datos recabados entre los meses de enero y octubre de este año, la media de camiones que utiliza a diario la variante es de 3.397.
Conexión con la Ap-68
«Bizkaia necesita mejorar sus conexiones con otras vías de alta capacidad», admitió también Rementeria ante las Juntas Generales. Y se refirió, en concreto, a la necesidad de unir la Supersur con la AP-68 «para dotarle de todo su sentido y de toda su practicidad». La base ya está puesta: el centro de control de Peñascal, que se construyó «sobredimensionado» para dar servicio a la variante cuando discurra en su totalidad, y lo que es más importante, la caverna desde las que se acometerán las obras sin interferir en el tráfico actual.
Túneles y viaductos
La Supersur se abrió al tráfico tras cuatro años de obras y una inversión cercana a los 900 millones de euros. La autovía de tres carriles, que conecta la gasolinera de Ugaldebieta, en Santurtzi, con el barrio bilbaíno de Larraskitu, discurre casi 9 kilómetros bajo túneles y suma hasta 21 viaductos.

Ayudas para los peajes

Existe otro elemento que, a priori, también ha podido favorecer el incremento de la circulación en las carreteras del territorio. Se trata del sistema de tarifa plana para los peajes que la institución foral puso en marcha en enero para los tramos vizcaínos de la AP-8, la Supersur y los túneles de Artxanda, en el que ya se han dado de alta 14.000 residentes.

El límite de gasto en las autovías de pago, establecido hasta ahora en 30 euros, se extenderá el próximo 1 de enero a la AP-8 y la AP-1 en Gipuzkoa, en virtud de un acuerdo suscrito entre las dos diputaciones vecinas. Los responsables forales calculan que a partir de entonces unos 7.000 conductores pasarán a pagar un máximo de 75 euros al mes por usar las autopistas de ambos territorios.

Pero aunque el balance de aceptación del bonopeaje es positivo, la Diputación considera que es precipitado sacar conclusiones sobre la influencia en el tráfico de las subvenciones forales, que el próximo año alcanzarán los cinco millones de euros. «En un primer análisis, creemos que el nuevo sistema de tarifas ha inducido un leve incremento de los tráficos, pero aún es pronto para cuantificarlo con detalle. Todavía no se ha cumplido ni un año desde su entrada en vigor», concluyó Pradales.

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