Un sabotaje en 90 ambulancias retrasa los traslados de cientos de enfermos

Algunas de las unidades sufrieron el pinchazo de las cuatro ruedas, además de pintadas./
Algunas de las unidades sufrieron el pinchazo de las cuatro ruedas, además de pintadas.

«Indignación» entre los pacientes y sus familiares por el servicio, que vive un conflicto laboral latente y que cambiará de empresa adjudicataria el próximo domingo

JOSU GARCÍA | SERGIO LLAMAS

Casi un centenar de ambulancias ajenas a la red de emergencias amanecieron ayer con las ruedas pinchadas en el barrio bilbaíno de Zorroza. Los vehículos se encontraban aparcados en la sede de Ambulancias Bizkaia y se encargan del traslado de enfermos que regresan a casa desde los hospitales de Bizkaia o que tienen que ir a rehabilitación, por ejemplo. Es una prestación que reliza una firma privada pero que está financiada con dinero público y depende del Departamento de Salud del Gobierno vasco. El sabotaje provocó retrasos de varias horas en la atención a los pacientes. Osakidetza reconoció que el servicio se había «resentido» por este incidente y cientos de afectados mostraron su «indignación».

El anónimo ataque se enmarca en un momento muy delicado. Además de un conflicto laboral latente, el próximo domingo Ambulancias Bizkaia cederá el testigo de este contrato a la firma Ambuibérica tras más de dos décadas realizando estas funciones. La actual adjudicataria volvió a ganar el concurso convocado por el Gobierno vasco, pero renunció finalmente al no cuadrarle los números tras una serie de cambios introducidos a última hora y que obligarían a contratar más personal.

Los conductores y técnicos que se encontraron con sus ambulancias pinchadas -en la mayoría de los casos con las cuatro ruedas reventadas- tuvieron que esforzarse para cambiarlas y volver a poner en marcha algunas de ellas. Actuar con rapidez era prioritario, ya que los usuarios esperaban en centros de salud, domicilios u hospitales para su traslado. Hubo cientos de afectados, con sesiones de rehabilitación anuladas y personas esperando durante horas para poder regresar a su hogar. Pese al esfuerzo de mecánicos y empleados, no hubo repuestos para todos los vehículos y muchos de ellos se quedaron inmovilizados durante toda la mañana en Zorroza.

«No hay derecho a lo que le han hecho a esta pobre mujer»

Milagros aguardaba en la mañana de ayer en el hospital de Cruces la llegada de una ambulancia que trasladara a la suegra de su hermano a su casa. A la mujer le habían dado el alta el miércoles a la noche, pero estuvo «esperando y esperando» y ninguna ambulancia acudió a buscarla, así que tuvo que pasar una noche más en el centro médico. Tampoco tuvo suerte por la mañana. Y, a la una de la tarde seguía todavía esperando. Milagros se mostraba indignada. «La pobre está amputada de las dos piernas y la tienen aquí inmovilizada. No hay derecho», protestaba.

Los atacantes también realizaron diversas pintadas. Tanto en la sede como en la carrocería. La mayoría fueron borradas. En algunas de las ambulancias se pudo leer: 'Por un nuevo convenio, segundo aviso'. Los trabajadores, cerca de 360, reclaman que las negociaciones mantenidas en los últimos años para mejorar sus condiciones laborales culminen con un nuevo convenio colectivo. Sin embargo, la marcha de Ambulancias Bizkaia y la entrada en escena de la nueva adjudicataria, domiciliada en Valladolid, podría tirar por tierra toda la labor de cocina hecha hasta la fecha. Los sindicatos temen que la situación de la plantilla, que será subrogada al completo, vaya a peor.

En su contexto

2.000
servicios diarios se prestan en Bizkaia para el traslado de enfermos a hospitales, consultas médicas o sesiones de rehabilitación.
360
personas trabajan en este servicio, que desde hace dos décadas lleva Ambulancias Bizkaia, pero que dentro de unos días pasará a Ambuibérica.

«Empezar de cero»

«La mesa de negociación del sector ha quedado desvirtuada al perder a la empresa que tenía más peso. Ambulancias Bizkaia era la que tenía más representación y a partir del domingo no tendrá ningún trabajador. Estamos abocados a cerrar esa mesa, después de dos años y medio de buenas palabras. Ahora nos toca volver a cero, y eso cansa a la gente», afirmaron desde LSB-USO, sindicato mayoritario. «Hemos decidido iniciar una serie de movimientos judiciales para que se cumplan todos los compromisos que se adquirieron en el convenio de 2014. Lo haremos por la vía de las movilizaciones, los requerimientos judiciales y cualquier otro camino», aseguraron fuentes de LSB-USO.

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