La ropa 'al kilo' llega a Bilbao: pagas lo que pesa

La ropa 'al kilo' llega a Bilbao: pagas lo que pesa

Mariona y Ana tiran de báscula para poner el precio a las prendas 'vintage', de segunda mano e importadas de Estados Unidos, que venden en su tienda del Casco Viejo

Virginia Melchor
VIRGINIA MELCHOR

En la otra punta del mundo, alguien decidió pintar una vaca pastando en un campo de girasoles en la espalda de su cazadora vaquera favorita. Y seguro que cuando customizó su chaqueta, ni siquiera imaginó que su simpática vaca -con rizos incluidos- viajaría de Estados Unidos a Bilbao, donde espera una segunda oportunidad. Esta prenda tan especial es una de las muchas que se pueden adquirir en Flamingos Vintage Kilo, una tienda de ropa 'vintage' de segunda mano que abrió hace poco más de dos meses en el Casco Viejo. La particularidad de este nuevo establecimiento es que es el único de Bilbao que vende ropa al peso. Sí, afortunadamente la vaca no es de verdad. Y sí, tampoco hay que pelearse con las etiquetas mal puestas en busca del precio. «Conocía el Flamingos de Girona y pensé que había que abrir uno en Bilbao», asegura Mariona, una joven catalana de 25 años que llegó a la capital vizcaína hace tres para cursar un máster de diseño gráfico. Allí conoció a la otra socia de la tienda, Ana Prado, una bilbaína de su misma edad. «Estamos muy contentas con la acogida que hemos tenido», celebra Mariona.

Al cruzar la puerta, el cliente tiene la sensación de haber viajado en el tiempo. Las prendas 'vintage' provienen de los años 50 hasta los 90. Además, Flamingos es el paraíso de los amantes del estilo americano. Toda la ropa se importa de los Estados Unidos. En los percheros cuelgan camisas hawaianas, bombers, kimonos, vestidos de fiesta, Levi's, botas cowboy, parkas militares de antiguos soldados... Eso sí, triunfan especialmente las camisetas de fútbol o de rugby de equipos estadounidenses y las 'crazy jackets', las inimitables chaquetas de deporte ochenteras que combinaban decenas de colores chillones.

Lo novedoso es que las prendas cuestan lo que pesan. El precio se calcula con la ayuda de una báscula. Así, la firma tiene tres tipos de tarifas distintas, que se fijan en función de la antigüedad de la prenda y de su calidad: 13 euros el kilo, 24 euros el kilo (la más habitual) y 39 euros el kilo. De forma que se puede comprar una camisa desde cinco euros, un vestido desde siete, unos Levi's por unos 20 euros y una cazadora de cuero, lo más caro, por no más de 80 euros.

Mariona Vélez y Ana Prado, propietarias de Flamingos Vintage Kilo Bilbao. Abajo a la izquierda, Mariona muestra una cazadora vaquera con una vaca pintada a la espalda. A la derecha, algunas prendas sobre una báscula. / Kristian Kreaktive

LAS CLAVES

Dirección
Calle Cinturería, 6 (Casco Viejo)
Tarifas
13 €/kg, 24 €/kg y 39 €/kg
Prendas exclusivas
No hay dos modelos iguales. Toda la ropa es de segunda mano e importada de Estados Unidos

Los clientes son principalmente jóvenes de 16 a 30 años. «Buscan prendas exclusivas, porque no hay dos modelos iguales, y valoran mucho que nuestra ropa cuente una historia», aseguran las propietarias de Flamingos, que reciben género como mínimo una vez al mes. Eso sí, entre su clientela más fiel, también figuran las «señoras de casi sesenta años que llegan en busca de kimonos o vestidos más especiales».

Flamingos Vintage Kilo nació hace siete años en Barcelona, cuando Daniel Martínez, un emprendedor de 32 años, decidió abrir una tienda de ropa 'vintage' al peso en el barrio de El Raval. Su revolucionario sistema de venta resultó ser un éxito. En la actualidad, hay 20 franquicias distribuidas por toda la geografía española: Gijón, A Coruña, Madrid, Zaragoza, Murcia, Tenerife... Además, la firma ha cruzado el charco con una tienda en Houston y próximamente desembarcará en Nueva York y Miami. Mariona y Ana están «encantadas» con la acogida que han tenido en Bilbao y no descartan trasladarse en un futuro a un local más grande, porque el actual se les queda pequeño. «Hay mucho género que nos gustaría traer, pero nos falta espacio». Ellas son las encargadas de seleccionar las prendas que venden en su tienda, de gestionar las redes sociales y hasta de montar en el local alguna que otra fiesta. «Este mes vamos a hacer la fiesta de la primavera, donde habrá dj, comida y bebida para todo aquel que se quiera acercar. No somos una franquicia como otra cualquiera, nuestra tienda tiene alma».

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