La reducción de la velocidad a 30 por hora no afectará a las principales arterias de Bilbao

La reducción de la velocidad a 30 por hora no afectará a las principales arterias de Bilbao

El Ayuntamiento permitirá que 75 calles y rotondas mantengan el límite actual de 50 por hora para garantizar la fluidez del tráfico

EVA MOLANO

Los conductores deberán reducir la marcha a partir del 30 de mayo por Bilbao. Es la fecha escogida por el Ayuntamiento para implantar el límite de 30 kilómetros por hora en la mayor parte de las vías urbanas y transformar el botxo en una ciudad «más ecológica y amable». Un auténtico ‘cinturón de seguridad’ para los peatones según las estadísticas: sólo el 5% de los atropellos a esa velocidad causan fallecidos.

Con este plan, la capital vizcaína sigue la estela de ciudades como Bristol y se sitúa a la «vanguardia de Europa en movilidad sostenible», precisa el concejal que lidera el proyecto, el socialista Alfonso Gil, quien tiene claro que «la polución, así como el ruido, descenderán hasta ser testimoniales». Aun así, el departamento municipal que dirige temía que esta medida pudiera entorpecer la fluidez y perjudicar al tejido económico en una villa que registra 1.400.000 desplazamientos al día, con salidas y entradas.

Mapa con las calles no afectadas por la limitación a 30km/h

«Es inviable poner a toda una ciudad a 30. Sería una barbaridad. Supondría un colapso», explica. Por eso, el cambio no se hará notar en las principales arterias, las que miles de conductores utilizan cada mañana para ir a trabajar. La práctica totalidad de las vías que sirven como acceso o que funcionan como nexo entre barrios, además de varias glorietas neurálgicas, como por ejemplo la de Plaza Circular, seguirán manteniendo el límite de cincuenta por hora para garantizar «la circulación de personas y mercancías a la vez, la priorización del peatón en la ciudad conjugando ambas velocidades». En total, 75 alamedas, avenidas, calles y plazas «trabajarán» al mismo ritmo que en la actualidad (50 Km/h), según el mapa que ultima el Ayuntamiento tras meses de «cocina».

En solo una semana - cuando se publicó dentro de los pliegos para la instalación de 430 señales- se han introducido cambios sustanciales. La calle Zabalbide de Santutxu, la Alameda Mazarredo y el túnel que une el monte Artxanda con Ugasko se ha incorporado a la lista de espacios que no estarán afectados por la limitación. También se podrá circular a 50 por arterias tan emblemáticas como la Gran Vía, Gordoniz, toda la Avenida Lehendakari Agirre -cuyos vecinos claman, precisamente, contra las molestias del tráfico- y desde Ballets Ollaeta hasta la plaza del Ayuntamiento por la ría. Autonomía, mientras, tendrá que esperar al siguiente mandato para ver cómo se materializa un plan que busca que recupere su esplendor perdido.

Los datos

430
señales horizontales y verticales de la velocidad máxima se colocarán antes del 30 de mayo.
Alfonso Gil
«Hay que crear una nueva cultura de convivencia entre el tráfico, la bici y el peatón. Nuestra ciudad es perfecta para ir a pie»
1,4
millones de desplazamientos se producen en la ciudad en un día laborable.

En muchos casos, en estas arterias se permitirá ir a 50 por hora solo en algunos tramos. Por ejemplo, desde el cruce de Zumalakarregi con Zabalbide y el Ayuntamiento, o por el extremo de la Alameda Rekalde entre Moyua y La Salve. El «mapa» todavía está sujeto a modificaciones. «Se trata de una radiografía fiel que se corresponderá en un 99% a la final. Se realizan los últimos retoques técnicos para mover personas y mercancías a las lógicas que se demandan», precisa el responsable del proyecto.

Radares disuasorios

Lo que se espera es que la mayoría de calles sean más tranquilas, para que la población pueda «disfrutarlas mejor». Que se miren en el espejo de Castaños, que fue a mediados del pasado año la primera Zona Ambientalmente Pacificada de la ciudad, a la que luego siguió Irala. Entre el resto, destaca, precisamente, el corazón de El Ensanche. La banda sonora del tráfico intenso dejará de ser inherente a la estampa de la Plaza Moyua, un entorno al que el Ayuntamiento quiere dar otra oportunidad. «No puede ser una autopista más dentro de la ciudad y la tienen que ganar los peatones, aunque eso no es óbice para que pueda circular el transporte público», según el concejal. En la futura isla de Zorrozaurre solo se permitirá un límite máximo de 30 por hora y barrios enteros como Elorrieta, Zurbaran u Otxarkoaga y la mayor parte del centro también aprenderán a moverse a esta velocidad.

Calmar el tráfico es uno de los reclamos del Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), que se desarrollará hasta 2030. La intención es que vea la luz a finales de este mes o principios del que viene. Quedan flecos que limar con los partidos políticos, pero ahora que se acerca el momento de poner esta medida en marcha, el Ayuntamiento preparara una gran campaña informativa. Las señales que jalonarán toda la ciudad harán parte de esta labor. Además, el reto de un Bilbao a 30 por hora supondrá aumentar los controles con radares como medida de disuasión. Habrá que reubicar algunos, y en otros casos, se podrían «instalar cajas sin cinemómetros» con el fin de disuadir. «No se trata de recaudar. El objetivo es generar una nueva cultura de tránsito y de convivencia y que la bicicleta y el peatón ganen espacio en nuestra ciudad, de 42,5 kilómetros cuadrados, perfecta para ser disfrutada a pie», expuso Gil.

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