Los radares de Alameda Rekalde no funcionan desde que se estrenaron en agosto

Uno de los radares vacíos de alameda Rekalde y Mazarredo. /JORDI ALEMANY
Uno de los radares vacíos de alameda Rekalde y Mazarredo. / JORDI ALEMANY

El Ayuntamiento de Bilbao anunció que empezarían a multar de inmediato, pero a día de hoy las carcasas siguen vacías

DAVID S. OLABARRI

Los dos radares fijos que el Ayuntamiento de Bilbao instaló hace tres meses en la Alameda Rekalde para «calmar» el tráfico en esta céntrica arteria no han multado todavía a ningún conductor. Básicamente, porque carecen de la maquinaria necesaria para medir la velocidad de los vehículos que circulan por esta avenida, una de las principales vías de entrada y salida de la ciudad que contabiliza el paso de cerca de 40.000 coches y autobuses diarios.

A pesar de que anunció que empezarían a sancionar desde el 1 de agosto, el Consistorio de la capital vizcaína reconoce que los radares no están todavía equipados con los aparatos que requieren para estar operativos. Subrayan que durante este tiempo han realizado diversas «pruebas» y aseguran que su intención es sacar a concurso en los próximos meses un contrato para poder equipar las cajas con sus respectivos detectores –‘el bicho’, como se denomina coloquialmente a los velocímetros entre expertos en tráfico–.

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Estas señales fueron instaladas después de que los vecinos, agrupados en la asociación Foro Cívico protestasen por las altas velocidades a las que circulan muchos automóviles por esta vía de cuatro carriles, donde se concentran varias intersecciones y pasos regulados por semáforos. El pasado año se registraron siete accidentes, la mayoría por colisiones entre automóviles.

Las movilizaciones, sin embargo, se multiplicaron a raíz de que una unidad de Bizkaibus que enfilaba la alameda desde el puente de La Salve se subiese a la acera y chocara con varios contenedores. Los vecinos denunciaron que no causó heridos «de milagro». En 2007 el Ayuntamiento también detectó a un coche que circulaba a 150 kilómetros por hora por esta calle.

A consecuencia de esta situación, el Consistorio anunció a finales de julio la decisión municipal de instalar sendos radares al inicio de la avenida en La Salve y cerca del Opencor para multar a los vehículos que circulasen a más de 50 kilómetros por hora en cualquiera de las dos direcciones. Lo hizo como una medida de «prevención» dentro de un paquete de iniciativas de control del tráfico que pretendían mejorar la seguridad vial y reducir el riesgo de accidentes.

Por ejemplo, también se han habilitado dos carriles para aparcamiento –uno por sentido– en horario nocturno y modificado los ciclos de los semáforos para evitar que todos se pongan en verde a la vez, lo que, según los vecinos, ‘invitaba’ a algunos conductores a pisar el acelerador más de la cuenta para atravesar toda la alameda sin detenerse.

«Calmar» el tráfico

El concejal de Movilidad y Sostenibilidad, Alfonso Gil, reiteró el martes que durante los tres meses largos transcurridos desde la supuesta activación de los sensores se han realizado «diversas pruebas» y controles aleatorios con una empresa que suministra estos equipos. La finalidad no es otra que decidir qué tipo de detector se instala definitivamente. Según Alfonso Gil, la licitación del contrato se publicará «a finales de este año o principios del siguiente». Hasta entonces, se seguirán realizando las «pruebas».

El edil señaló, no obstante, que el principal objetivo de estos dispositivos era «calmar» el tráfico y que los datos recogidos desde agosto confirman una «evolución muy positiva» en ese sentido.

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