«Puse mi VPO en alquiler para pagar mi hipoteca. No sabía que era ilegal»

«Puse mi VPO en alquiler para pagar mi hipoteca. No sabía que era ilegal»
PEDRO URRESTI

El vecino de Sopela ha sido sancionado con 10.000 euros, aunque sólo obtuvo 800

TERRY BASTERRA

Lo que parecía que era una forma sencilla de obtener unos ingresos extra se ha vuelto en contra de Asier O. M., el propietario de la primera VPO detectada en Euskadi que se publicitaba como alquiler turístico en Airbnb. El Departamento de Turismo, Comercio y Consumo del Gobierno vasco ha impuesto ya una sanción de 10.000 euros a este vecino de Sopela por no tenerla inscrita en el registro obligatorio en el que están incluidas las viviendas particulares a las que se les da un uso de alojamiento turístico. No es el único procedimiento contra este trabajador autónomo de 35 años. El Departamento de Vivienda tiene abierto otro expediente sancionador por dos infracciones graves, una por poner en alquiler una Vivienda de Protección Oficial y la otra por no vivir en ella. Por cada una de ellas el Gobierno vasco le puede imponer una sanción de hasta 20.000 euros

Asier asegura que toda la situación es fruto del desconocimiento, que procedió «de forma inocente» y que en ningún momento supo que estaba actuando de forma irregular. «Durante el verano puse en alquiler una de las tres habitaciones de mi piso en Airbnb para mejorar mi situación económica. Me hablaron de esta página en junio y me pareció que era una manera sencilla de sacar un dinero con el que pagar la hipoteca, mejorar mi vida diaria y poder ir de vacaciones. Lo hice sin tener ni idea de que estaba mal. No sabía que lo que estaba haciendo era ilegal», confesaba ayer a este diario.

«Me hablaron de esta página y me pareció una manera sencilla de sacar un dinero»

Este joven insiste en que solo tuvo «una habitación» en alquiler durante «julio y agosto». Por ella pasaron «siete parejas» diferentes que le dejaron unos ingresos de 800 euros. Cobraba a 40 euros la noche en esta casa de VPO situada en el sector de Abaro de Sopela y que le fue entregada en 2016, aunque no entró a vivir hasta pasados seis meses «porque le estaba haciendo algunos arreglos y preparándola». La casa está junto a la carretera que lleva a Plentzia, en un lugar con muy buen acceso a las playas.

«Fue algo puntual. No quería hacer negocio, ni iba a seguir con la habitación en alquiler»

Denuncia anónima

El Departamento de Vivienda inició su investigación durante los meses de octubre y noviembre tras recibir la denuncia anónima realizada por un vecino. Los inspectores del Gobierno vasco constataron para su sorpresa que, efectivamente, una de las VPO construidas en Sopela se ofertaba en Airbnb para su alquiler, incluso con fotografías.

Asier asegura que puede demostrar que él vive habitualmente en su casa de Abaro. Así se lo hará saber al Gobierno vasco en los recursos que va a presentar en los procedimientos abiertos contra él. También trasladará que «no tenía pensado seguir con la habitación en alquiler». «Fue un error, algo puntual, no quería hacer negocio de mi piso». Con estos argumento espera no tener que abonar «más de 10.000 euros», sumando todas las sanciones que le van a imponer y las reducciones por pronto pago previstas para estas multas.

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