El Puerto levanta un muro de hormigón de cuatro metros de alto para frenar a los polizones

Imagen del encofrado que se estáinstalando ya en el parking de los remolques del Puerto para frenar a los polizones que quieren subirse al ferry. / FERNANDO GÓMEZ

El objetivo es blindar el parking donde los remolques esperan a embarcar y por el que la mayoría de los inmigrantes se cuelan al ferry

David S. Olabarri
DAVID S. OLABARRI

El Puerto de Bilbao levanta un muro de hormigón de cuatro metros de altura para evitar que los polizones se cuelen en los ferris que unen Bilbao con la ciudad inglesa de Portsmouth. Las obras, que han comenzado ya con la colocación del encofrado, persiguen blindar un punto crítico de sus instalaciones, la zona más vulnerable y por la que acceden una gran parte de los inmigrantes. No se trata de fortificar todo el recinto, algo francamente complicado en unas instalaciones de estas dimensiones: más de dos millones de metros cuadrados de terreno ganados al mar y tres kilómetros de muelles de atraque. La idea es aislar el perímetro del parking en el que los remolques esperan su turno para ser embarcados en el ferry. Básicamente, porque es ahí donde la Guardia Civil localiza escondidos a una parte importante de los inmigrantes, la mayoría albaneses, que quieren llegar de forma irregular a Reino Unido.

El número de polizones que a diario superan las medidas de seguridad del Puerto con el objetivo de colarse en los buques de Brittany Ferries se ha convertido en un problema de primer orden, al que, sin embargo, resulta difícil encontrar una solución. Hasta septiembre se habían interceptado a 1.885 personas, un 409% más que en todo 2016. Un incremento espectacular, que se ha percibido especialmente este verano y que ha estado motivado en gran medida por el desalojo de la denominada 'jungla de Calais', el inmenso campamento situado al norte de Francia donde cientos de personas aguardaban su oportunidad para cruzar el Canal de la Mancha escondidos en camiones, ferris o incluso andando por las vías.

La llegada de cientos de inmigrantes a Zierbena ha generado una indisimulada preocupación en todas las partes que tienen algo que decir en este asunto. La propia naviera francesa Brittany Ferries, que gestiona los tres servicios que unen cada semana Bizkaia con Reino Unido (dos de los buques llevan pasajeros y camiones mientras el tercero está dedicado en exclusiva a las mercancías), ha llegado a replantearse públicamente su permanencia en el País Vasco por un problema que, además, ha desbordado la capacidad de las fuerzas de seguridad que operan en estas instalaciones. Cada vez que un polizón pone pie en Inglaterra, la compañía tiene que abonar una multa de unos 2.200 euros y, además, está obligada a devolverlo a España. También tiene que abonar el coste del billete de regreso en avión del agente que acompaña a cada extranjero en su entrega.

La naviera propietaria del barco ha amenazado con irse de Bizkaia si no se pone freno a este fenómeno la clave

La naviera asegura que varios clientes ya han empezado a pedir el embarque de sus contenedores en Santander o en alguno de los siete puertos de Francia donde la compañía hace escala. «No quieren arriesgarse a venir a Bilbao y perder su carga», reconoció uno de sus directivos hace unas semanas. Esta situación, desvelada por EL CORREO el pasado invierno, ha llegado incluso a las páginas del diario británico 'The Times', que ha puesto a Bilbao en el foco por haberse convertido «en una puerta de atrás» para los extranjeros que tratan de acceder de forma ilegal a las islas. Hasta el Foreign Office se ha puesto en contacto con el Ministerio de Exteriores para que España solucione el problema.

Más controles de la Policía

En este contexto, las autoridades portuarias y la delegación del Gobierno en el País Vasco han decidido tomar cartas en el asunto. Hace varias semanas ya anunciaron una serie de medidas. Por ejemplo, se habló de incrementar y renovar las cámaras y los sistemas detectores de movimiento, reforzar las verjas y habilitar nuevos cierres perimetrales. También se adelantó la posibilidad de contratar seguridad privada para aumentar el servicio de vigilancia en el parking de remolques. De forma paralela, el Cuerpo Nacional de Policía ha intensificado los controles sobre los cerca de 200 inmigrantes -en su mayoría albaneses con los papeles en regla- que en las últimas semanas aguardan escondidos en las inmediaciones de Zierbena y Santurtzi su oportunidad de introducirse en el ferry.

Estas medidas no han conseguido frenar a los polizones. De hecho, la pregunta que se hacen todas las instituciones implicadas es la misma: ¿Cómo es posible detener a jóvenes que, después de recorrer miles de kilómetros por Europa, llegan a Bilbao con la única idea de cruzar al Reino Unido?

Alicates y cizallas para romper las verjas y los alambres de espino

La edificación del muro de hormigón de cuatro metros de altura viene motivada por la ineficacia de la verja metálica que hasta ahora protegía esta zona del Puerto. Las instituciones decidieron articular antes otras medidas en esta zona para evitar el acceso de las personas que tratan de subirse al ferry. Por ejemplo, contrataron vigilantes privados, una decisión muy criticada por la Policía portuaria al entender que se trataba de la externalización de un servicio público.

Estas iniciativas han conseguido «reducir en determinados momentos» el número de inmigrantes. Pero han resultado insuficientes. Los polizones están cada vez mejor preparados y cortan las verjas con alicates y cizallas para después esconderse rápidamente en alguno de los remolques aparcados en la zona. En otras ocasiones optan por trepar la alambrada: utilizan una tela vaquera para agarrarse al enrejado y saltar con mayor seguridad. También se comunican entre ellos con silbatos y disponen de prismáticos para controlar los movimientos de la Guardia Civil y de la Policía portuaria, que son los dos cuerpos encargados de la vigilancia interna de las instalaciones. Una vez localizados, llega el turno del Cuerpo Nacional de Policía, competente en temas de Extranjería, que se encarga de identificarles. En otras ocasiones son puestos a disposición de la Ertzaintza, competente en materia de seguridad ciudadana.

Para la naviera Britanny Ferries, lo que sucede en el puerto vizcaíno no es un problema de inmigración sino de mafias. Así se lo habrían explicado las autoridades británicas. «Hay una gran cantidad de albaneses que tratan de llegar a Londres. Diversos grupos que controlan la prostitución y el tráfico de cocaína les reclutan para expandir sus negocios. Y no son unos santos. Los datos de las interceptaciones son clarificadores: el 70% de intentos de saltar los protagonizan personas de esta nacionalidad».

En estas circunstancias, esta semana ha comenzado a tomar forma la última medida que se ha articulado para frenar su acceso a la zona crítica del Puerto: un muro de cuatro metros que blindará el aparcamiento de remolques. Un espacio protegido hasta ahora por una valla metálica que los polizones superan con facilidad para después introducirse en alguno de los camiones aparcados.

EN SU CONTEXTO

1.885
inmigrantes han sido localizados hasta el pasado septiembre en el Puerto de Bilbao. El número se ha disparado tras el desmantelamiento de los campamentos de Calais, en Francia. La cifra supone un 409% más que en todo 2016.
Contactos
El Ministerio de Asuntos Exteriores ha mantenido diversos contactos con el Foreign Office británico para abordar este problema, del que también se han hecho eco diversos medios internacionales que señalan a Bilbao como la «puerta de atrás» para los extranjeros que tratan de acceder de forma ilegal a las islas.
200
personas fueron contabilizadas hace unas semanas por el Cuerpo Nacional de Policía –en su mayoría inmigrantes albaneses con los papeles en regla– acampados en la inmediaciones de Zierbena. Días más tarde abandonaron las tiendas de campaña, pero continúan escondidos por los alrededores.

Fuentes de la Autoridad Portuaria explicaron ayer que «pocos detalles» pueden dar sobre «temas de seguridad». En todo caso, insistieron en que «en todo momento han sido las entidades competentes en migración» las que han informado sobre la «situación actual» en la que se encuentra el flujo de personas que tratan de llegar al Reino Unido. Portavoces oficiales de la Delegación del Gobierno reconocieron que se trata de una medida que ya se había planteado «en las distintas reuniones» que «las partes implicadas en la seguridad del Puerto de Bilbao» han mantenido en los últimos meses.

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