El primer puente de Zorrozaurre estrena grietas por la cimentación

La grieta más importante atraviesa todos los carriles y el bidegorri. /Ignacio Pérez
La grieta más importante atraviesa todos los carriles y el bidegorri. / Ignacio Pérez

El Ayuntamiento explica que las fisuras en la pasarela Frank Gehry no entrañan peligro. «Son aberturas normales, que aparecen al asentarse el viaducto»

Eva Molano
EVA MOLANO

El primer puente tendido al futuro ensanche de Bilbao, el viaducto Frank Gehry -se bautizó así en su honor, aunque fue diseñado por el estudio Arenas y Asociados-, abrió a los peatones el 14 de septiembre de 2015 y cuatro meses después, en enero, al tráfico rodado. Ahora que los vecinos ya lo han integrado en sus vidas, es testigo mudo de la apertura del canal de Deusto, que finalizará en octubre, justo medio siglo después de que el brazo de agua se inaugurase como dársena porturaria. Los paseantes toman cada mañana el viaducto para visitar Zorrozaurre, que aúna estampas de futuro y nostálgicos vestigios industriales, con la banda sonora de las piquetas, las excavadoras y el tráfico de camiones. Los técnicos municipales acudieron el miércoles a analizar dos grietas que han aparecido en la calzada. Una de ellas, más gruesa, afecta a la totalidad de los carriles y también cruza el bidegorri. La otra, a unos metros en dirección a la península, mide apenas dos milímetros de ancho y es más corta que su «hermana».

Los técnicos de Obras y Servicios concluyeron que son aberturas que no entrañan peligro, que muestran que el puente ya se ha asentado en el terreno. «Es normal que aparezcan. Siempre salen en el hormigón un año ó dos después de que se construyan los edificios, pero no suponen ningún tipo de riesgo para la seguridad», abundaron fuentes municipales. El área abordará su reparación, aunque no se trata en ningún caso de una obra urgente. «Son una señal de que la estructura está asentada. No es nada preocupante. Pasa siempre», insistieron.

Trasiego

2015

fue cuando se inauguró el viaducto. Los peatones lo transitan desde septiembre de ese año. Los coches, desde enero de 2016.

Soportará todo el peso del tráfico hasta que finalice el segundo puente a la isla a finales de 2019 Misión

El puente vive un trasiego constante. Justo debajo, los operarios vacían, por tierra y mar, la lengua de terreno de 360.000 metros cúbicos que aún impiden que Zorrozaurre sea una isla. Ya se ha completado, al menos, un tercio de la excavación y la tierra sale constantemente en camiones, rumbo a vertederos autorizados, o a bordo de los dos gánguiles que la transportan al puerto y que trabajan los siete días de la semana.

Las obras avanzan rápido, después de más de dos años de parón. En principio, una empresa se iba a hacer cargo de todo por 20,9 millones: levantar el puente y abrir el canal. Empezó en marzo de 2014. Materializó con éxito la primera parte del cometido, pero renunció al resto. El Ayuntamiento convocó una segunda licitación. Tecsa, Murias y Drace reiniciaron el tajo el pasado noviembre. Y hasta que el segundo viaducto a la futura isla tome forma, el puente de Frank Gehry soportará el peso de todo el tráfico rodado y peatonal. Lo construye Visesa bien cerca y unirá Zorrozaurre con San Ignacio, a la altura de la calle Islas Baleares, a finales de 2019.

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