El precio del alquiler sigue desbocado en Bizkaia y roza su récord histórico

El precio del alquiler sigue desbocado en Bizkaia y roza su récord histórico
REUTERS

El mercado libre cerró el año pasado a 955,5 euros al mes. La oferta disponible en la provincia se limitó a 679 viviendas de media

JOSÉ DOMÍNGUEZ

La casa de alquiler en el mercado libre se está convirtiendo en un artículo de lujo en Bizkaia. 955,5 euros al mes de media costaba ya el pasado diciembre, según la encuesta sobre la oferta inmobiliaria realizada por la consejería de Vivienda del Gobierno vasco. Un precio que apenas ha sufrido las consecuencias de la crisis y que se desbocó en 2017 con una subida de 66 euros de golpe frente a los 9 del año anterior. Esta imparable tendencia vuelve a situar al sector en máximos históricos en la provincia: rozando los 968,8 euros que salía arrendar un piso en 2008, justo antes de estallar la burbuja inmobiliaria en Euskadi.

«Tenemos un problema evidente en la comunidad autónoma: al no haber apenas oferta y aumentar las preferencias ciudadanas hacia esta opción residencial, las presiones son enormes y se trasladan al precio», lamenta el director de Planificación de Vivienda del Ejecutivo autónomo, Mario Yoldi. Las cifras que maneja su departamento así lo corroboran. En Bizkaia el año pasado se movieron 679 pisos de media en el alquiler libre, apenas un 1,7% del total del sector en la provincia, que engloba a cuatro de cada diez inmuebles en régimen de renta privada y protegida en el conjunto del País Vasco.

968,8 euros llegó a costar el alquiler medio de una vivienda libre en 2008, justo antes de la llegada de la crisis y de la explosión de la burbuja inmobiliaria en el conjunto del País Vasco

Lo peor de todo, a su juicio, es que las perspectivas no apuntan a una desaceleración a corto plazo. «El precio va a seguir subiendo», augura. Porque reconoce que la oferta del alquiler público sigue siendo exigua y, a pesar de que la consejería de Vivienda inició el año pasado la construcción «de casi 500 pisos en este régimen y de ofrecer programas para sacar al mercado público la vivienda vacía, no competimos en igualdad de condiciones». El precio libre atrae más al propietario que el protegido, 300 euros por debajo. La consecuencia es, a su juicio, que la oferta privada se aleja cada más del 80% de la población, «que cobra de 39.000 euros anuales para abajo -tres de cada cuatro demandantes de un piso social en Euskadi ganan menos de 20.000-».

Ley de Arrendamientos

El responsable autonómico considera que, «para plantear soluciones de verdad en el alquiler libre», habría que modificar la actual Ley de Arrendamientos Urbanos. Una propuesta que el propio Parlamento vasco ha elevado al gabinete Urkullu. Yoldi apunta cree que para mejorar esta norma de carácter estatal hay que introducir políticas de control de precios que enfríen la tendencia alcista del mercado. Al mismo tiempo, ve necesario aumentar el plazo del contrato de alquiler «a cinco años y prórrogas de tres, frente al tres más uno vigente en la actualidad». Y pone de ejemplo a Alemania, «donde hay arrendamientos para toda la vida».

El valor de los pisos nuevos suma dos trimestres de subida

El precio de la vivienda nueva en Bizkaia se desplomó un 24,7% en la última década, pero ya parece empezar a mostrar los saludables beneficios de la recuperación económica. En el último semestre ha frenado su descenso e incluso experimenta un aumento testimonial del 0,1%. 3.286 euros cuesta el metro cuadrado útil frente a los 2.865 que sale el de la vivienda usada, que también parece estar tocando fondo tras dejarse en el camino un 36,2% de su valor en el mismo periodo. En 2017 perdió otros 35 euros, aunque en los dos últimos trimestres la cifra prácticamente se ha estabilizado.

La lucha contra los pisos turísticos debe ser otra prioridad. Porque, aunque en Bizkaia «todavía no tienen gran repercusión, en Donosti ya se han convertido en un auténtico problema que resta mucha oferta residencial». En ese sentido, EH Bildu propondrá mañana en el pleno del Ayuntamiento de Bilbao crear un observatorio del precio de la vivienda en la capital que permita tomar medidas, «porque en algunas zonas el alquiler se ha disparado». Y a su juicio, detrás de este fenómeno está la «proliferación» del nuevo tipo de alojamiento vacacional.

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