Ponen a la venta el edificio del Café Iruña de Bilbao por 20 millones de euros

Un transeúnte camina junto al emblemático edificio, que cuenta con vistas a Colón de Larreátegui y Berastegi./JORDI ALEMANY
Un transeúnte camina junto al emblemático edificio, que cuenta con vistas a Colón de Larreátegui y Berastegi. / JORDI ALEMANY

Más de una veintena de empresas ocupan las seis plantas del emblemático inmueble

Luis Gómez
LUIS GÓMEZ

La familia Heredia-Spínola, propietaria del inmueble que desde 1903 acoge el popular Café Iruña, tiene en sus manos el futuro de una de las grandes operaciones inmobiliarias en Bilbao, después de ponerlo a la venta por 20 millones de euros. Aparte del establecimiento hostelero, que desde 1980 explota la empresaria Alicia Garmendia, el edificio, con uno de los chaflanes más espectaculares del Ensanche, acoge en su interior más de una veintena de compañías.

Despachos de abogados y procuradores, asesorías empresariales y fiscales, salones de masajes, yoga y pilates, corredurías de seguros, consultas de psicología y psiquiatría, centros de estudios y documentación y hasta una residencia de la tercera edad son algunos de los servicios que ocupan las seis plantas de uno de los locales más emblemáticos de la capital vizcaína. También el Instituto Chino tiene su sede en este edificio con vistas a Colón de Larreátegui y Berastegi.

Su interior vive un importante ajetreo desde que sus dueños manifestaran hace meses la intención de sacarlo al mercado. La operación, que se desarrolla dentro del más absoluto hermetismo, mantiene en vilo a una gran parte de los inquilinos. La mayoría de las empresas lleva años pagando rentas antiguas, muy por debajo de los precios actuales de mercado. Pero ya hay algunas que han comenzado a desalojar estas dependencias al vencer sus contratos y ver inviables los nuevos alquileres, más acordes con los altos precios imperantes en el centro de la villa, tanto en el segmento de oficinas como en locales comerciales.

Una de las tiendas de moda emplazada en los bajos del inmueble cerró precisamente sus puertas hace varias semanas después de revisar al alza las rentas. La otra -Quo Bilbao-, dedicada a la venta de ropa y complementos de mujer y que apura estos días las rebajas con artículos de entre 10 y 50 euros, sigue abierta y no tiene ninguna intención de echar el candado. «Es verdad que hay bastante movimiento. Muchas oficinas se están desplazando a otros lugares», confirmó ayer la dependienta.

«Hotel o viviendas»

Los que también tienen claro que «bajo ningún concepto» abandonarán el emplazamiento que ocupan desde hace 115 años son los responsables del Iruña, el café más popular de Bilbao. Curiosamente, mañana reabrirá sus puertas tras permanecer cerrado desde el pasado lunes, periodo que ha aprovechado para acometer diversos trabajos de mantenimiento y conservación. «Hemos empleado los tres días de menor facturación del año para colocar un nuevo extractor de humos en la cocina del restaurante», explicó Gaizka Garmendia, que gestiona el establecimiento junto a su madre y su hermana. El Grupo Iruña Servicios de Hostelería confirmó «al 100% no, sino al 1.000 por 1.000», que en ningún caso el cambio de propiedad afectará a la marcha del negocio, fundado el 7 de julio de 1903 por el promotor navarro Severo Unzue y que ha hecho famoso, entre otros bocados, por su pintxos morunos.

El declive de los viejos cafés

No es Bilbao una ciudad para cafés y eso que los turistas que recalaban hace años en la villa salían maravillados de los tres grandes establecimientos que la dieron fama. El antiguo Boulevard sigue en pie en El Arenal, pero sin el brillo de antaño al perder parte de su histórico mobiliario. La Granja, en la Plaza Circular, bajó la persiana el 8 de febrero del pasado año y sigue cerrado, pese a que su dueño se lo ha ofrecido a grandes marcas que buscan hacerse un hueco en la villa con un edificio de postín.

Por eso nadie se hace a la idea de que el Iruña, decorado por Joaquín Rucoba, que se encargó también del Salón Árabe del Ayuntamiento de Bilbao, pudiera correr la misma suerte. Refugio de Pío Baroja, Miguel de Unamuno e Indalecio Prieto, fue declarado Monumento Singular en 1980 y en 2000 recibió el premio al Mejor Café de España.

«Tenemos en nómina a cerca de treinta empleados y vamos a continuar», insistió Garmendia. Con dos años por delante para expirar el actual contrato, solo un desorbitado encarecimiento del alquiler podría cuestionar la pervivencia de este establecimiento, de 300 metros cuadrados y cuya decoración de inspiración mudéjar, techos policromados y espectaculares azulejos cautiva a miles de turistas, convirtiéndolo en una de las principales referencias hosteleras de la ciudad.

«No nos moveremos de aquí. El Iruña seguirá siendo un café porque se trata de un edificio de protección artística»

«Veremos de qué manera se actualizan los alquileres, pero cuando haya que hacerlo. Hasta que llegue ese momento no hay de qué preocuparse. No nos moveremos de aquí. El Iruña seguirá siendo toda la vida un café porque se trata de un edificio de protección artística».

Algunas empresas han empezado a abandonar el edificio al subirles la renta

Entre las empresas que disfrutan de este céntrico emplazamiento existe la impresión de que los nuevos dueños podrían transformar el inmueble en viviendas de lujo o convertirlo en hotel. «Se escuchan muchas cosas. Se habla incluso de que ya podría estar vendido y que habría pasado a manos de un fondo inversor alemán. Pero también se dice que anda detrás una compañía de seguros», contaba ayer una abogada a la salida de su bufete.

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