El Correo

«El año que viene volveremos a estar solos»

El lehendakari, Iñigo Urkullu; la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat; el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido; y el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont.
El lehendakari, Iñigo Urkullu; la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat; el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido; y el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. / EFE
  • Las víctimas de Hipercor piden que «no se olvide jamás» la «sinrazón» de atentados como el que se cometió hace 30 años en la capital catalana

En la confluencia de la Avenida Meridiana con Fabra i Puig, en el populoso barrio barcelonés de Sant Andreu, las víctimas que no han faltado año tras año a los homenajes de cada 19 de junio a los asesinados o heridos por ETA en Hipercor en 1987 lamentaban ayer que el año que viene, en el 31 aniversario de la matanza y cuando la cifra ya no sea tan redonda, volverán a estar «solos». En medio de un calor sofocante y con veinte minutos de retraso, junto al monolito que recuerda la peor masacre de la historia de la banda terrorista -21 personas fueron asesinadas, entre ellas cuatro niños, y 45 resultaron heridas-, autoridades de los Gobiernos central, vasco, catalán y navarro rindieron homenaje a los afectados por el brutal atentado perpetrado por el ‘comando Barcelona’.

«Que ningún delito de terrorismo quede impune y que no prescriban jamás», clamó ante los líderes políticos el presidente de la asociación catalana de víctimas, José Vargas, que reivindicó emocionado el papel del colectivo, al que nunca le han movido, dijo, «ni el odio ni el rencor ni la venganza». Solo, añadió, la lucha para que «no se olvide jamás» la «sinrazón y la barbarie» de aquel coche bomba cargado con ‘napalm’ casero para hacer el mayor daño posible ni del resto de atentados de ETA.

Treinta años después, lamentó, quienes «avalaron y justificaron» aquellos crímenes están de nuevo «en nuestras instituciones democráticas». Fue la única alusión política de un acto sencillo, deslucido por los abucheos con que, al grito de «viva España», «fuera, fuera» y «golpista», intentaron algunos de los asistentes boicotear el discurso del president Puigdemont. Vargas tomó la palabra para recordar que no estaban en una convocatoria política sino en un homenaje a las víctimas. «Las víctimas murieron por España», se escuchó replicar antes de que el conato de protesta se apagara y Puigdemont pudiera continuar su alocución, en la que admitió que las instituciones no siempre «hemos sabido estar a la altura de las circunstancias» a la hora de atender a las víctimas.

Tensión por el referéndum

La tensión política por el referéndum de independencia salpicó el recuerdo a los damnificados de Hipercor en el trigésimo aniversario de la matanza, un homenaje al que asistió el lehendakari Urkullu acompañado por el secretario de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación, Jonan Fernández, para subrayar el compromiso del Gobierno vasco con «una memoria crítica del pasado que se proyecte a la construcción de la convivencia y el futuro». Urkullu compartió su reflexión en las redes sociales porque, a pesar de que estaba invitado a tomar la palabra como el resto de autoridades, declinó esa posibilidad para no desviar la atención ni robar protagonismo a las víctimas, según fuentes de Lehendakaritza. El jefe del Ejecutivo de Vitoria advirtió, en esa breve reflexión, que no se puede pasar página sin más. «El final de ETA no puede suponer pasar página sin crítica explícita sobre lo sucedido y por eso nos hemos comprometido a que la memoria y el honor de las víctimas no queden relegados por una mirada al futuro que olvide el pasado», apostilló.

Además de Urkullu y Puigdemont, asistieron al homenaje la consejera navarra de Relaciones Ciudadanas e Institucionales, Ana Ollo; la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau; los ministros del Interior y de Sanidad, Juan Ignacio Zoido y Dolors Montserrat; los líderes de Ciudadanos y del PP en Cataluña, Inés Arrimadas y Xavier García Albiol, miembros de las fuerzas de Seguridad del Estado y de otras asociaciones de víctimas y los responsables del Memorial en honor a los damnificados con su director, Florencio Domínguez, a la cabeza. Entre los centenares de asistentes, se pudo ver también al exdirector de Atención a las Víctimas del Gobierno vasco, Txema Urkijo.

El ministro Zoido pidió que la UE garantice por igual los derechos de todas las víctimas en plena oleada de atentados yihadistas y alabó la «coordinación» de los distintos cuerpos policiales -con mención a la Ertzaintza- en un acto que concluyó con una ofrenda floral y la interpretación, a la guitarra, del ‘Cant dels Ocells’ (Canto de los pájaros) de Pau Casals.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate