El Correo

Urkullu reclama a los presos de ETA una «autocrítica de la violencia»

Urkullu reclama a los presos de ETA una «autocrítica de la violencia»
  • El lehendakari les envía una carta en la que sostiene que la admisión de «las violaciones de derechos humanos» cometidas por la banda favorecería su acercamiento, que él apoya

El lehendakari, Iñigo Urkullu, ha empezado este miércoles a contestar las decenas de cartas de presos de ETA que ha recibido en las últimas semanas reclamando su implicación en el final de la dispersión y el alejamiento de reclusos. En la misiva de Urkullu, a la que ha tenido acceso este periódico, el máximo dirigente del Gobierno vasco traslada a los presos que ha leído sus reivindicaciones «con toda consideración, especialmente para con sus familias» y apunta que «el modo más respetuoso de respuesta es aquel que se exprese de forma más clara y franca». En este sentido, muestra su compromiso «claro» para trabajar a favor del «acercamiento» de los reclusos a cárceles vascas, aunque también reclama que los presos y su «entorno» hagan una «lectura autocrítica de la violencia».

El lehendakari recuerda que tanto en la legislatura pasada como en esta se han producido diferentes acuerdos en las instituciones vascas favorables al acercamiento, así como «reuniones en Lehendakaritza con representantes de colectivos como Etxerat, Sare...». Urkullu señala que en su día procedió al «traslado de las mismas al propio presidente del Gobierno español». Y recuerda: «En cuántas ocasiones me he manifestado públicamente en relación a la política penitenciaria también como elemento a considerar en el final ordenado de la violencia».

Apunta también que el Gobierno vasco, a través de la Secretaría General de Paz y Convivencia, se ha dirigido en cuatro ocasiones al colectivo de presos de ETA para remitirles el documento Hitzeman, la propuesta Zuzen Bidean o un documento informativo sobre los recursos de que dispone una persona presa para disponer legalmente de los beneficios penitenciarios, la progresión de grados y la reinserción. «La posición del Gobierno vasco en esta materia es clara, tanto en relación con el acercamiento y la búsqueda de soluciones humanitarias y legales a la situación de presos enfermos, menores, o mayores de 70 años, como con respecto a las políticas de reinserción», asegura.

«Otra actitud diferente»

El lehendakari se refiere a la última de esas comunicaciones, de abril de 2016, y explica que en ella «trasladábamos el análisis del Gobierno vasco en relación con el bloqueo en que se encontraba la posibilidad de implementar cambios en la orientación de la política penitenciaria». En aquel momento, el Ejecutivo de Lakua subrayó «la necesidad de realizar contribuciones desde tres ámbitos: el Gobierno español, las personas presas y su entorno político, y las instituciones y la sociedad vasca».

En lo que se refiere al Gobierno español, Urkullu considera que «una nueva política penitenciaria requiere que el Gobierno español articule un proceso de acercamiento de los presos a cárceles próximas a sus lugares de residencia porque así lo prevé el artículo 12.1 de la Ley Orgánica General Penitenciaria». Así como que, «en el caso de los presos con enfermedades graves e incurables, aplique el art. 104.4 del Reglamento Penitenciario». A juicio de Urkullu, «también debe esperarse del Gobierno español que promueva una política activa tendente a la reinserción y resocialización de las personas presas, en tanto que se trata de un principio constitucional». Por último, «y en cumplimiento de lo que establece el Estatuto de Gernika en su artículo 10.14, debería procederse a la transferencia de la competencia de centros penitenciarios».

El lehendakari señala también que «el cambio de la política penitenciaria requiere, asimismo, otra actitud y disposición diferente a la mantenida hasta ahora por parte de la mayoría de las personas presas y su entorno político». Lo primero que ha de esperarse en este sentido, en opinión de Urkullu, es que «se elimine el impedimento que imposibilita a las personas presas utilizar las vías legales individuales para acceder a los beneficios penitenciarios derivados de la progresión de grados y a los procesos legales de reinserción». «Sería igualmente relevante», añade, «que el entorno político de las personas presas hiciera una valoración autocrítica sobre las violaciones de derechos humanos provocadas en el pasado por ETA».

«Presos enfermos»

Respecto al papel que deben jugar la sociedad vasca y sus instituciones, Urkullu afirma que «cabe esperar el apoyo a las demandas de humanidad que plantean las familias de las personas presas en relación con el acercamiento y los presos enfermos». Señala que «corresponde también a las instituciones vascas defender ante las instituciones del Estado una política penitenciaria diferente y la transferencia de la competencia de centros penitenciarios». Del mismo modo, añade, «el Gobierno vasco debe desarrollar políticas activas de promoción de la reinserción social y políticas asistenciales de apoyo a la resocialización pos-penitenciaria».

Urkullu concluye su carta asegurando que «el cambio en la política penitenciaria requiere crear un contexto favorable al mismo. Para la creación de este nuevo contexto son necesarias contribuciones diversas, también las de las personas presas como y su entorno político». A juicio del lehendakari, «sorprende que en su carta no se haga mención alguna a este aspecto» y «sorprende más aún que ni usted ni el entorno político de las personas presas como usted siga sin realizar una lectura crítica sobre las vulneraciones de derechos humanos producidas por ETA, a pesar de saber la influencia directa que este hecho tendría para la modificación de la política penitenciaria. En este sentido, no me parece de recibo plantear exigencias y denuncias dirigidas a todos los demás, y no dar los pasos que son de responsabilidad propia».

Por último, el lehendakari confía en que «pronto se produzcan avances cualitativos en este sentido» y anuncia que el Gobierno vasco «seguirá actuando en la línea de lo expuesto en los documentos Hitzeman y Zuzen Bidean». Urkullu se compromete a informar a los presos «de cualquier novedad o avance que pudiera producirse», en este caso mediante la Secretaría General de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación.

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