El Correo

Urkullu se reunió con Rajoy para intentar allanar el desarme de ETA sin contrapartidas

Iñigo Urkullu y Mariano Rajoy en uno de los pocos encuentros oficiales que mantuvieron en la pasada legislatura.
Iñigo Urkullu y Mariano Rajoy en uno de los pocos encuentros oficiales que mantuvieron en la pasada legislatura. / REUTERS
  • El lehendakari acudió el martes a La Moncloa para informar al presidente de la inminente entrega de las armas y le pidió su mediación con el Gobierno francés

El desarme definitivo de ETA tiene ya una fecha: el próximo sábado 8 de abril. En apenas tres semanas la banda se habrá desprendido de todos sus zulos, tras cinco años de parálisis desde que hizo público el fin de la violencia. Y lo realizará de forma unilateral y sin exigir contrapatidas políticas. La clave de todos los movimientos que se den a partir de ahora es la cobertura legal de la operación, una delicada cuestión para la que, según ha podido saber este periódico, el lehendakari, Iñigo Urkullu, se reunió el pasado martes con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en La Moncloa.

La decisión de la banda fue anunciada ayer por el ecologista y sindicalista de ELA ‘Txetx’ Etcheverry, quien en diciembre ya fue detenido en la localidad vascofrancesa de Louhossoa cuando pretendía, con otras cuatro personas, grabar un vídeo de la destrucción de un zulo de la organización. Etcheverry, en una entrevista al diario francés ‘Le Monde’, ofreció la fecha del 8 de abril como el momento clave del desarme y aseguró, sin entrar en detalles, que el peso de esta gestión recaerá en «la sociedad civil». La fórmula utilizada por la banda para dar a conocer su decisión resulta insólita. No ha habido ni vídeos ni comunicados ni pronunciamiento. Un militante de la izquierda radical vascofrancesa, sin ningún cargo, lo ha anunciado dentro de un reportaje sobre la situación de los zulos de ETA. Sin solemnidad ni liturgia.

El anuncio pone fin al laberinto en el que se estaba convirtiendo la entrega de las armas por parte de ETA. La organización, por un lado, ha tardado cinco años en interiorizar que no conseguiría contrapartidas políticas -principalmente, beneficios para los presos y sus huidos- ya que los gobiernos español y francés han mantenido de forma conjunta su política de firmeza ante la banda. En este tiempo, las distintas organizaciones que se han implicado en el desarme estaban comenzado a mostrar su hastío e incluso se estaban produciendo fricciones entre ellas por los distintos diagnósticos sobre la situación. Es en ese contexto en el que la banda decidió, tal y como anunció este periódico, llevar a cabo un desarme urgente y sin ninguna exigencia política. Su única prioridad era que no se visualizase como una rendición, en especial, cuando tanto las policías españolas como la francesa estaban centradas en localizar los depósitos de armas antes de que la oganización pudiera emplearlos en su escenificación. Y la fecha elegida, el 8 de abril, no es casual. Dos días después arranca la campaña de las elecciones francesas en las que se espera una victoria del centro derecha. Aunque con el actual gobierno socialista la banda no ha conseguido ningún avance, su análisis es que un Ejecutivo de otro signo le complicaría todavía más cualquier movimiento. Por ello, el desarme debía ser antes de que finalizase abril.

Garantías jurídicas

En ese contexto, uno de los principales obstáculos para que la entrega de armas culminase era la ausencia de garantía jurídica para quienes participasen en la entrega de las armas, lo que implicaba que serían detenidos o procesados si eran localizados por la policía durante las gestiones para deshacerse de las armas.

La intervención del lehendakari se produjo en ese contexto, al ser consciente de que el último intento de la banda por deshacerse de sus armas -el protagonizado por cinco militantes de izquierda arrestados en el pueblo vascofrancés de Louhossoa el pasado diciembre- había paralizado cualquier otra iniciativa. Los detenidos, entre los que se encuentra el propio Etcheverry y a los que desde finales del año pasado se les conoce coloquialmente como ‘los artesanos de la paz’, también habían expresado las dificultades para avanzar en la entrega de las armas por la presión policial. Este colectivo permanece en contacto con otras instancias no oficiales como la Comisión Internacional de Verificación --creada con el fin de supervisar la destrucción de los arsenales-, que a su vez mantiene contactos con el Ejecutivo autónomo.

El lehendakari, al que le llegó información sobre la situación a través de los citados canales, envió el domingo un mensaje al presidente del Gobierno solicitándole una cita en el plazo de 48 horas. Quería transmitir en persona a Mariano Rajoy los datos con que contaba sobre el desarme y mostrarle sus inquietudes. El líder del PP le respondió al instante y cerraron un encuentro para la tarde del pasado martes en La Moncloa.

En esa reunión, el jefe del Ejecutivo autónomo trasladó la voluntad de ETA de entregar la localización de sus zulos -todos en suelo francés- sin exigir ninguna contrapartida a cambio. Este era uno de los requisitos que el Gabinete de Rajoy había expresado desde su llegada a La Moncloa a finales de 2011. Urkullu subrayó, no obstante, la preocupación existente entre los grupos ciudadanos de Iparralde por los riesgos legales que podían correr si se implicaban en este proceso de desarme. El lehendakari consideraba necesario transmitir esa información a las autoridades francesas.

Rajoy se comprometió a hacer llegar todos esos datos al Gobierno galo y quedó en volver a hablar con el lehendakari. El jueves, Rajoy telefoneó a Urkullu para comentarle que ya había comunicado la información a las autoridades galas. El Gobierno de París, de la mano del Ejecutivo español, sigue defendiendo criterios de legalidad para cualquier aspecto vinculado al desarme.

Para entonces, ‘Txetx’ Etcheverry ya había declarado a ‘Le Monde’ que el 8 de abril concluirá el desarme. La publicación de la fecha ha sido interpretada por distintas fuentes como un error del ecologista galo, ya que muchos flecos del procedimiento de entrega aún no han sido cerrados.

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