El Correo

Preparando la confrontación

En el Parlamento Vasco recientemente se han creado, no sin polémica, las ponencias de ‘actualización del autogobierno’ y ‘memoria y convivencia’. A la vista de la situación que se aproxima el futuro de ambas se presenta muy incierto.

El PP se autoexcluyó de la segunda porque entiende que no se va a ser exigente con la izquierda abertzale y prefiere ir por libre en este tema sin asumir las limitaciones que siempre impone entrar en dinámicas de diálogo y negociación con otras fuerzas en la búsqueda del consenso. Por eso prefiere presentar iniciativas para su discusión en el pleno del Parlamento, también con Bildu, en lugar de hacerlo en la ponencia.

La izquierda abertzale lejos de madurar y profundizar en el rechazo a la violencia de ETA y en la autocrítica por la posición mantenida, se está atrincherando en actitudes que le impiden evolucionar en términos democráticos respecto a ese pasado que es innegable por notorio, y con ello dificulta cualquier posibilidad de entendimiento con el PNV y el PSE, haciendo que el PP se ratifique en su posición.

Las intervenciones habidas sobre esta cuestión en sede parlamentaria tras la creación de la ponencia vienen a confirmar este estancamiento y que puede responder a un cambio de estrategia. Es como si tras el congreso de Sortu hubiera una revisión a la baja del papel de la ‘lucha institucional’ frente al protagonismo de la movilización social y de calle, como si se hubieran dado cuenta ahora de que no hay condiciones para un acuerdo satisfactorio con el PNV y PSE y que por ello, tampoco tiene mucho sentido enredarse en ponencias parlamentarias que, como se ha dicho, siempre te autolimitan, pues el diálogo y la negociación solo son posibles si hay cesiones mutuas.

La campaña organizada estos días contra el PNV y la Ertzaintza, donde al primero se le acusa de ordenar y al segundo de ejecutar las torturas, no tiene una explicación razonable desde el punto de vista de quien pretende buscar en la ponencia parlamentaria un espacio de entendimiento y acuerdo con los jeltzales. Ni siquiera es razonable para quien aspire lograr un relato más objetivo, integral e inclusivo sobre lo sucedido en nuestro país en décadas de violencia. La izquierda abertzale no puede liberarse de su responsabilidad política por la violencia de ETA, atribuyendo al PNV la responsabilidad de las supuestas torturas de la Ertzaintza.

Algo similar puede suceder con la ponencia de autogobierno donde Bildu se ha comprometido a formular sus propuestas políticas para intentar alcanzar un acuerdo con las otras formaciones, con un calendario aún no establecido, pero que se presume va a llevar por lo menos un par de años. Este lunes, Arnaldo Otegi, con motivo de dar cuenta de sus reflexiones sobre ‘el procés’, instaba a iniciar en los próximos meses en Euskadi, no hizo mención a Navarra, un proceso soberanista unilateral similar al de Cataluña con todas las fuerzas políticas y sociales “que estén de acuerdo en ponerlo en marcha”. Lógicamente, cualquiera sabe que la puesta en marcha de un proceso unilateral es radicalmente incompatible con lo que se pretende en la ponencia de autogobierno. Es como si Sortu hubiera descubierto ahora que no existen condiciones para alcanzar un acuerdo digno con el PNV y a resultas de ello haya decidido romper el ‘cordón umbilical’ con el PNV y caminar bajo los consejos de ELA por la senda de la acumulación de fuerzas y la confrontación, también en esta materia.

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