El Correo

Alberto Garzón plantea un plan para crear un millón de empleos en un año

Alberto Garzón habla con el economista Randall Wray.
Alberto Garzón habla con el economista Randall Wray. / Fernando Alvarado (Efe)
  • El candidato de IU a la Moncloa aboga por la implantación del denominado "trabajo garantizado", que estaría financiado por el Estado

  • El salario oscilaría entre los 900 y 1.200 euros brutos al mes, y el programa requeriría una inversión neta de 9.600 millones

Izquierda Unida quiere que el trabajo esté "garantizado" en España como elemento de inserción social imprescindible y, para ello, propone implantarlo de forma gradual y por etapas con la creación de un millón de empleos el primer año con menos del 1% del PIB.

Así lo ha expuesto en rueda de prensa, el candidato de IU a la Presidencia del Gobierno, Alberto Garzón, quien ha explicado que el denominado "trabajo garantizado" estaría financiado por el Estado mientras que la Sociedad Civil sería la encargada de gestionar y detectar las necesidades más acuciantes de cada territorio si bien la Administración pública también tendría la capacidad de contratar. Garzón ha añadido que el salario del "trabajo garantizado" oscilaría entre los 900 y 1.200 euros brutos al mes, lo que supondría "una subida de facto del salario mínimo".

Ha precisado que el desembolso inicial del Estado sería de 15.000 millones de euros a los que habría que restar lo que cuestan las cotizaciones sociales (unos 3.000 millones) y todo lo que se ahorraría a través de figuras impositivas, lo que daría una inversión neta de 9.600 millones de euros.

Garzón ha estado acompañado del doctor en Economía por la Universidad de Missouri-Kansas, Randall Wray, que ha avalado esta propuesta del "trabajo garantizado" en su libro 'Teoría Monetaria Moderna en Madrid', también presentado hoy.

Ejes

El candidato de IU ha relatado que los tres ejes del trabajo garantizado se refieren al refuerzo de actividades económicas y sociales que hoy son insuficientes (educación pública y sanidad pública, especialmente); creación de nuevas actividades (sobre todo ecológicas) y remunerar, visibilizar y dignificar el trabajo de cuidados y otros empleos hoy voluntarios.

Garzón ha comentado que para IU el "trabajo garantizado" aúna las reivindicaciones democráticas y las económicas, y ha recordado que la Carta Magna llama al derecho al trabajo "pero no lo establece como una garantía positiva, realmente ejecutable". "No existe la capacidad para los ciudadanos de ir a un juzgado a reclamar su puesto de trabajo, como existe con otras garantías como la libertad de expresión", ha dicho.

El candidato de IU ha insistido en que el trabajo tiene que ser "la prioridad absoluta" para cualquier sociedad democrática y "si no hay trabajo, no hay democracia. No es una cuestión técnica, también es política". Garzón ha recordado que esta teoría ha tenido aplicaciones históricas, en Estados Unidos y Argentina, por lo que ha insistido en que es posible técnicamente pero "falta la voluntad política" para implementarla.

Cuestión de voluntad política y de prioridades

El candidato ha reiterado que "es posible" en una primera etapa sacar del desempleo a un millón de personas, y ha subrayado que 9.600 millones de euros es una cantidad "nimia" en comparación con el desembolso para "rescatar bancos sin dinero, autopistas sin coches o aeropuertos sin aviones". A juicio de Garzón, lo que se constata con este plan es una cuestión de voluntad política y de prioridades.

El candidato de IU también ha abogado por la inserción con este plan de todos los trabajos no reconocidos por la economía convencional, como los de cuidados a enfermos o dependientes. Ha comentado que buena parte del dinero entregado en salarios se acaba recaudando por el Estado a través del IRPF, IVA, Impuesto de Sociedades, impuesto de carburantes u otros "de forma que el coste total es inferior al que podría parecer a primera vista".

Garzón ha impugnado la reforma fiscal del Gobierno y ha asegurado que el plan es viable en los márgenes actuales de la UE. También ha asegurado que el plan podría ser mucho más ambicioso "si la UE tuviera otro diseño y no operara como una camisa de fuerza, y el Banco Central Europeo no pusiera la política monetaria al servicio de la oligarquía financiera".