El Correo

Deja el Ejército la capitán que logró que condenaran a un coronel por acoso sexual

Zaida Cantera.
Zaida Cantera.
  • Zaida Cantera asegura que su situación militar resulta insostenible por la presión que sufre por parte de los compañeros del mando castigado

La capitán Zaida Cantera cuelga el uniforme. Su vocación militar ha resultado vencida por el propio Ejército. Se ve obligada a claudicar tras años de lucha por salvaguardar su dignidad femenina en un mundo donde el machismo viste de caqui. Ya ha comprendido que en las Fuerzas Armadas no funciona la lógica de la calle , rendida, asume el axioma castrense que asegura que «tenga quien la tenga, la razón siempre debe darse al superior».

La brillante carrera de Cantera, que participó en los contingentes españoles desplegados en Kosovo y Líbano, comenzó a torcerse en 2012, cuando logró que condenasen a dos años y diez meses de prisión a un coronel que le acosaba sexualmente. Ahora llega a su fin al no poder soportar la persecución que sufre por parte de compañeros del agresor. «Sus camaradas la han dado la espalda», explicaba ayer su marido José, erigido en portavoz.

Y es que, cuando parecía que su infierno se había quedado sin llamas, la joven capitán no ha dejado de recibir golpes. Poco después de que el Tribunal Militar Central castigara al coronel Isidro José de Lezcano-Mújica, Cantera recibió el primer aviso al ser acusada de haber manipulado la fecha de una solicitud de permiso que presentó mientras realizaba el curso de ascenso a comandante, algo castigado con hasta seis años de prisión. La juez archivó la causa, pero inmediatamente se le abrió un expediente disciplinario por falta grave, sancionado con dos meses de arresto.

Recurrió el auto y aportó un informe caligráfico, pagado de su bolsillo, que demostraba que no era ella la autora de la falsificación. Pidió opinión a los expertos de la Guardia Civil, que demostraron que las dos firmas del escrito, una del coronel y otra del teniente coronel, correspondían en realidad a una misma persona.

Cantera denunció entonces a cuatro mandos militares de varios hechos que podrían considerarse como persecución laboral y acoso moral. Un juzgado militar imputó a los acusados, pero finalmente descalificó la denuncia y desimputó a todos ellos. Más tarde, el Tribunal Militar Central los exoneró definitivamente. Uno de ellos incluso ha sido recientemente ascendido a general por el Consejo de Ministros del Gobierno de Mariano Rajoy.

Desde entonces la vida castrense de Zaida Cantera es «insostenible», con numerosas bajas intermitentes bajo tratamiento psiquiátrico. Los actos de hostilidad se incrementaron amparados en la impunidad. Los compañeros del coronel agresor nunca la perdonaron y por fin consiguieron su objetivo: la joven capitán ha arrojado la toalla.