El Correo

Vestigios de la Guerra Civil en la cima del Pedrosu

Las trincheras se fusionan con el espectacular paraje natural montañoso desde el Pedrosu en Asturias.
Las trincheras se fusionan con el espectacular paraje natural montañoso desde el Pedrosu en Asturias. / Gabriel Cuesta
  • Sacos, trincheras y nidos de ametralladoras conviven en un paraje natural que formó parte del Frente del Nalón, emplazamiento clave en la lucha entre republicanos y nacionales en Asturias durante la Guerra Civil

El incesante sonido de las ametralladoras Hotchkiss invadió las sierras de El Pedrosu y Bufarán en Asturias durante los dos primeros años de la Guerra Civil, en 1936 y 1937. Candamo, un concejo que se encuentra a unos 20 minutos en coche de Avilés, es un lugar donde ahora las trincheras se encuentran abandonadas, en una peculiar armonía con la naturaleza que le rodea.

El frente del Nalón fue un enclave muy importante en la zona norte, ya que era parte del cerco republicano que impedía a los golpistas asentados en Oviedo unir sus fuerzas con las 'Columnas Gallegas', que ya habían alcanzado Pravia por el oeste.

Sin embargo, un pasillo de 20 kilómetros entre Grado y la capital a través de posiciones como el desfiladero de Peñaflor, la sierra del Naranco o Cotaniellos permitió al ejército de Franco acceder a Oviedo y crear un frente de combate siguiendo el cauce del bajo Nalón ante los republicanos, ubicados en el pico El Pedrosu y los montes de Carballinos y La Escrita.

Fue allí donde se produjo la sangría de la última ofensiva de los nacionales en agosto en 1937. Los republicanos, en un intento por cortar ese pasillo golpista, trazaron un ataque que dejó más de 600 muertos en el campo de batalla, la inmensa mayoría de su propio bando. En octubre de ese mismo año, el Frente Norte desaparecería. Franco se había hecho con el control de Asturias.

El canto de los pájaros y un acogedor silencio en plena naturaleza ha sustituido a día de hoy aquel inquietante sonido de una munición que hizo retumbar todo el paraje. Hasta un total de tres rutas permiten a sus visitantes recrear cómo eran las trincheras donde el bando republicano trataba de resistir.

Las trincheras marcan el recorrido

La que contiene un mayor número de infraestructuras y elementos bélicos es la número 3 con una distancia de 5,8 kilómetros, que parte del área recreativa de La Degollada y finaliza en La Escrita. Se trata de un recorrido de aproximadamente dos horas y media en el que se pueden ver nidos de ametralladora de la cima del Pedrosu y La Escrita, además de pozos, chabolas y un depósito.

El paraje permite hacerse una idea de lo pésimas que eran las condiciones que soportaban los soldados. Armados con fusiles ametralladores, se movían y alternaban en los pozos de tirador de las trincheras. La zona más segura era bajo las paredes de hormigón del interior de los nidos, que aguantaban perfectamente disparos e impactos de aviación.

Por los aires de Asturias podían verse Policarpov I-15, con un gran protagonismo en las ofensivas republicanas.

Por tierra, eran las autrometralladoras-cañón BA-6 las que participaron en el ataque de las tropas gubernamentales.

Las zanjas de los republicanos marcan la ruta y hacen único este paseo. Incluso algunas de las fosas continúan reforzados con sacos y se puede acceder al cubículo desde donde se disparaba a las líneas enemigas. En cuanto al entorno natural del Pedrosu, los brezos invaden las laderas para protegerlas de la erosión y teñirlas con flores rosas. El pinzón, una especie de pequeño pájaro, resuena entre unos árboles donde las ardillas disfrutan en plena naturaleza y almacenan su comida.

Las otras dos rutas, ambas con origen en el aparcamiento de la sierra de Bufarán, son más cortas y muestran las fortificaciones de segunda línea y las trincheras y posiciones artilleras de La Degollada.

Temas

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate