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Rutas de montaña: Kortazar/Muneta (756 m.)

Rutas de montaña: Kortazar/Muneta (756 m.)

  • La ascensión al Kurutzebakarra desde Soraluze permite conocer una de las estaciones prehistóricas más importantes de Gipuzkoa

La sierra de Irukurutzeta separa los valles de Deba y Urola. Un cordal modesto pero de fuertes desniveles que cuenta con un interés añadido al montañero. Atesora una de las estaciones megalíticas para importantes de Euskadi. Apodada ‘La Ruta de los Dólmenes’ por el eminente paleontólogo y etnógrafo José Miguel Barandiaran, que descubrió y excavó casi todos sus monumentos entre 1920 y 1922, se encuentra dentro de la estación megalítica de Elosua-Soraluze, que se extiende desde la cordillera de Irimo hasta Maltzaga y Soraluze.

La estación cuenta con 18 monumentos megalíticos datados en las edades de Cobre y Bronce, hace entre 3.000 y 5.000 años:ocho dólmenes y 10 túmulos, la mayoría de los cuales se pueden ver en esta excursión. Relacionados tradicionalmente con sepulturas de ‘gentiles’ y otros personajes mitológicos, el aspecto ruinoso que presentan estos megalitos se debe, más que al paso del tiempo, a su profanación para buscar los tesoros con los que se presumía eran enterrados los difuntos.

La mejor forma de acceder al cordal para recorrerlo en su integridad es Soraluze, y más concretamente el barrio de San Andrés, ubicado, en la vertical del pueblo, en la vertiente sur del macizo.

La primera parte del recorrido hasta la cumbre del Kortazar/Muneta resulta algo tediosa ya que discurre por la carretera que conecta su antena cimera y los caseríos del entorno con Soraluze. Comenzamos a andar en el frontón de San Andrés, junto a la ermita que da nombre al barrio. Desde allí, hay que seguir la carretera que remonta cómodamente a lo largo de cuatro kilómetros los casi cuatrocientos metros de desnivel entre el barrio y la primera cumbre del cordal de Irukurutzeta, también conocida como Karakate. Por el camino habremos pasado junto a una fuente, en único punto de la excursión donde hacer acopio de agua.

La carretera recorre toda la vertiente sur del cordal y hay varios caminos y pistas que permiten auparse hasta él, pero optamos por llegar al Kortazar para recorrerlo en su integridad y visitar todos y cada uno de sus monumentos mogalíticos.

Una vez en el Kortazar (1h.00’), bordeamos su gran antena y dejamos por fin el asfalto para trepar al buzón. Iniciamos aquí la travesía del cordal.La caminata no ofrece secretos ya que está profusamente señalizada y la senda bien trazada en el suelo.

Bordeamos dos cotas menores –Akelarre y Pagomuneta– por el sur y pasamos junto a los primeroas restos megalíticos –el túmulo de Gizaburua y el dolmen de Iruiya– antes de afrontar la subida al Atxolin, con su buzón cohete clavado en una roca (1h.40’). Apartir de aquí, los túmulos y dólmenes se suceden cadap ocos metros. Hasta cuatro antes de remontar la suave loma del Kurutzebakarra hasta su modesto buzón (2h.10’).

Hasta la última revisión del catálogo de cimas, la cumbre que figuraba como centenaria era su vecina Irukurutzeta, probablemente por ofrecer mejores vistas y dar nombre al macizo, pero las últimas medicioens otorgan tres metros más de altitud a aquella. Desde el Kurutxebakarra nos dirigimos, al Oeste (izd.), hasta el Irukurutzeta, apenas distante 500 metros. Por el camino pasaremos por la loma de Kurutzezarra, ocupada por el dolmen de Arribiribilleta y presidia por una gran menhir de 3,60 metros de alto y erigido hace año y medio. Volvemos al Kurutxebakarra para afrontar ya el descenso a San Andrés.

A la izquierda de la cumbre cogemos un camino. Desciende hasta un hayedo que debemos atravesar para salir, al otro lado, a un descampado. A la izquierda, sobre una peñas, se encuentra el buzón de la última cima de la jornada, el Aizkonako Haitza (2h.45’). De vuelta al llano cimero, descendemos (izq.) por un sendero poco evidente a través del bosque hasta la confluencia de dos pistas. Descendemos por ella hasta el cruce de Artzai-txabola inconfundible por el panel indicador de la estación megalítica. Continuamos por la pista de la izquierda, que a la altura del caserío Aseginolaza se convierte en una carretera de cemento por la que alcanzamos San Andrés (4h.00’).